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San Nicolás de los Arroyos
sábado, 18 mayo, 2024

Edición N° 4781

Ashtanga yoga… ¿solo tonifica el cuerpo?

SOCIEDAD

Ashtanga
“La práctica física limpia el cuerpo, lo estira y lo fortalece; sin duda, es un beneficio increíble. Pero si uno se anima a entregarse a la experiencia completa, va a encontrar, además, un espacio de crecimiento interior”.

De la redacción de EL NORTE
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Cada vez más personas se suman a la práctica del Ashtanga yoga, una de las modalidades más completas del yoga que goza de creciente popularidad. La práctica nació en la ciudad de Mysore (ubicada en el sur de la India). Entre sus principales ventajas se encuentra el fortalecimiento del cuerpo y la capacidad de control emocional. Además, promueve hábitos saludables que favorecen la calidad de vida.

En diálogo con EL NORTE, la instructora y dueña del espacio Ashtanga Yoga San Nicolás, Carolina Sena, habló sobre su conmovedor testimonio y de cómo esta práctica la ayudó a superar desafíos vinculados a su historia de vida y salud. A los siete años, Carolina sufrió un accidente con nafta que resultó en quemaduras en todo su cuerpo, marcando su vida con diversas dolencias.

Durante el relato, Carolina recordó: “Todo el sistema óseo, uñas y dientes, quedó muy deteriorado. Recuerdo que a los 17 años salía con mis amigas al boliche y no podía permanecer en el lugar debido a los intensos dolores del cuerpo. Las he pasado todas, mucho, mucho dolor por mi cuerpo. Me entregué completamente a la práctica como indica la tradición y ya hace muchos años que no me duele absolutamente nada”.



¿Qué es Ashtanga yoga?

Ashtanga yoga es una práctica dinámica que integra posturas sincronizadas con respiración ujjayi, bandhas (control sutil interno) y drishtis (donde se apoya la mirada). Esto es solo una pequeña y resumida parte de lo que significa la práctica física codificada en series que van desde la primera serie “yoga chikitza” o “yoga terapia”, luego serie intermedia “Nadhi Sodhana” y cuatro series avanzadas, trasmitidas por Sri. K Pattabhi Jois. Por otro lado, la palabra “ashtanga” aparece dentro del libro Yoga Sutras de Patanjali, como el ‘octuple sendero’, ocho pasos donde queda condensada la práctica del yoga y que el aspirante con deseo de conocer la esencia real del yoga comienza a estudiar y tener presente en su día a día.

Carolina Sena explicó: “La diferencia con otros estilos de yoga es el método de trasmisión. El alumno que llega por primera vez a una clase se va a encontrar con personas de todas las edades, alumnos que ya están haciendo su práctica, principiantes o con experiencia, todos concentrados en sus prácticas”. Además, agregó: “A esa persona que recién comienza se le enseña la respiración, cómo sincronizar los movimientos con esa respiración y se le explica lo elemental, saludos al sol, algunas posturas y un cierre básico. A medida que integra todo el conocimiento, progresivamente, se le va indicando nuevas posturas y su correcta alineación y vinyasa (movimiento)”. Y amplió: “El objetivo es ‘yoga chitta vrtti nirodah’; se refiere a lo que sería en nuestro idioma ‘basta de pensar tanto’. Calmar la mente y controlarla para que no nos arrastre a su antojo o con sus tendencias”.

La práctica física limpia el cuerpo, lo estira y lo fortalece, que sin dudas ya es un beneficio increíble, pero si uno se anima a entregarse a la experiencia completa, va a encontrar, además, un espacio de crecimiento interior. La práctica tradicional de Ashtanga sería consolidar en el tiempo una práctica diaria, seis días a la semana, descansar uno, descansar los días de luna nueva y luna llena, y las mujeres también descansamos los primeros días del período.



El orden de las posturas y series de la práctica se aprende de manera gradual y progresiva, adaptándose al ritmo y las capacidades de cada practicante. En el Ashtanga yoga, la secuencia se compone de seis series. Todos comienzan con la primera, la cual se caracteriza por contener numerosas posturas, especialmente flexiones y torsiones, que trabajan la zona media del cuerpo, comprimiendo y estirando los órganos y facilitando la limpieza a través de la transpiración.

También la instructora del shala, Ashtanga Yoga San Nicolás, contó cómo muchos alumnos deportistas se sorprenden de transpirar tanto en clase, cosa que no les pasa en sus habituales entrenamientos, y eso se debe al calor interno que genera la respiración «ujjayi» y sostener las respiraciones conscientemente en las posturas. La segunda serie trabaja sobre el sistema nervioso, hay extensiones de espalda muy profundas y para llegar a practicar esta serie es indispensable tener una primera serie muy trabajada y lo que se llaman «posturas llaves».

Posteriormente enfatizó: “Es necesario el acompañamiento de un profe que nos observe, que conozca nuestra práctica, alguien que nos instruya de forma correcta y nos dé lecciones más allá del ‘asana posturas’, que nos enseñe a observarnos cada vez más sutilmente”. También, añadió que en India, este año, escuchó la frase “Ashtanga yoga es un ‘asesino del ego'”, lo cual le pareció muy acertado. Personalmente, ha experimentado cómo la práctica puede dominar la mente; cuando se deja de sobreanalizar y simplemente nos entregamos a la práctica, surge el verdadero yoga.



Carolina compartió: “De las lecciones más importantes que aprendí del yoga, es no te apures, apurarse en la práctica solo genera más ansiedad, la mente sigue estando en el futuro, se pierde en el ahora. Con dedicación y constancia, todo llega, no hace falta forzar nada, solo trabajar las asanas con conciencia, deseo de sanar, de conocerte y avanzar por el camino propio”.

Quiénes lo pueden practicar Ashtanga Yoga es accesible para cualquier persona, según lo afirmaba Pattabhi Jois, excepto para aquellos que carecen de voluntad, a los que él se refería como “lazy people” o personas perezosas. En el shala, lugar donde se practica el yoga, se encuentran alumnos de edades que van desde los 9 hasta casi los 70 años, lo que demuestra la diversidad de practicantes. Lo crucial es tener la voluntad y el deseo de buscar el autoconocimiento. Respecto a las posturas, la práctica se adapta de acuerdo a la necesidad o dolencia.

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