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San Nicolás de los Arroyos
sábado, 22 enero, 2022

Edición N° 3936

BETO ACKERMANN, MUCHO MÁS QUE UN CAMPEONATO EN EL RALLY CORDOBÉS

En la categoría UTV, el nicoleño redondeó un gran fin de semana en la última fecha del circuito “A Todo Rally”, que se desarrolló en la localidad cordobesa de San Pedro y contó con más de 150 pilotos en las distintas categorías. Beto perdió la movilidad en sus piernas tras un accidente de motocross cuando tenía 29 años. Hoy, con 54, se reencontró con su pasión.

Ackermann en el momento de la premiación en Traslasierra. 


El Rally Cordobés “ATR” contó en este atípico 2021 con cinco fechas, con un promedio de más de 150 pilotos entre las motos, los cuatriciclos y los UTV. Entre estos últimos vehículos sobresalió un piloto nicoleño, el único de la provincia de Buenos Aires en participar de la competencia. Se trata de Beto Ackermann, reconocido en nuestro medio por la tarea como mecánico en su taller y su pasión fierrera sin límites. A los 29 años, el nicoleño sufrió un accidente compitiendo en motocross que lo dejó sin movilidad en sus piernas. Hoy, 25 años después, celebró un título en un competitivo certamen con las sierras como escenario.



“Yo no lo tomo como un mérito ni nada por el estilo. Siempre digo que lo único que me mueve a mí es la voluntad, el espíritu y las ganas, que las tuve siempre en la vida, no es de ahora, y eso es lo que nos tiene que mover a todos los seres humanos para poder seguir adelante”, expresó Beto, con una claridad notable en sus conceptos. “Todo lo que está adelante es un obstáculo, y lo tenemos que superar estemos en la condición que estemos”, tiró.

El CanAm del nicoleño está especialmente adaptado para poder controlarlo con sus manos. “Tengo la palanca de freno y el acelerador en la mano izquierda, y todo lo que es la conducción del volante lo hago con la derecha. Gracias a que estos vehículos tienen dirección asistida eléctricamente, no se hace difícil llevarlos. Tal es así que no lo pongo como excusa si me ganan, sé que puedo seguir mejorando de la misma manera, tengo poca experiencia y puedo seguir mejorando día a día”, remarcó.  



Respecto al certamen en el que se consagró, reconoció que “Estar lejos de donde se corre es una desventaja. Vamos desde la Buenos Aires y no conocemos la montaña, ahí en Córdoba podemos correr en un llano o en un camino con piedras, subidas, bajadas, precipicios, donde se suele hace la fecha del Rally. Es una categoría que nació hace tres o cuatro años y está teniendo mucho auge, por eso es que estamos transitando los mismos caminos que transita el rally mundial cuando viene a Argentina”.

En ese sentido, amplió: “Vamos sin navegantes, sin hoja de ruta, hacemos el circuito el día anterior y podemos llegar a escribirlo en una hojita para memorizarlo durante la noche, pero al otro día vamos sin navegante y sin hoja de ruta, depende lo que nos quedó registrado en la cabeza, que particularmente en la mía cuesta un poco. Es como que voy improvisando, voy viendo lo que está adelante y voy resolviendo; no así los cordobeses, que están acostumbrados a la montaña y tienen más facilidad para memorizar ese tipo de caminos”.



El equipo

Desde su primera participación en el circuito Beto viaja a las carreras con su mujer, Daniela. “Me acompaña, me apoya y me ayuda con un montón de cosas que por mi condición no puedo hacer”, contó el piloto, y agregó que “la primera carrera que fui conocí a una persona que es Juan de la Colina y su familia, sus amigos, y es como que nos adoptaron como parte de su grupo, somos tremendamente amigos y nos han cobijado, no sentimos ninguna necesidad, porque si bien con Dani viajamos solos, ni bien llegamos allá nos brindan todo”. Pero en estas últimas fechas, el equipo se amplió. “Por suerte hace dos carreras que incorporamos al equipo a mi hermano con su señora, que él también es mecánico y me da una mano grande, y la gran emoción también es que me pudo acompañar mi hija Leidy, con su marido y mis dos nietos, que vivo a través de ellos. Esta última carrera fue más especial por la presencia de ellos y de Daniela que desde el primer día que me apoya. Fue magnífico coronar con un título esta etapa de mi carrera deportiva, que la reinicié después de haber estado mucho tiempo sin hacer nada, y hacerlo junto a familiares, amigos… fue como un broche de oro, que se disfrutó aún más porque estábamos en familia”.

El CanAm número 58 del nicoleño en acción.

“Volví sin querer”

“Me costó salir adelante en todo sentido, en la parte económica, la parte física… es como que el cuerpo y el cerebro se ponen en un modo de emergencia, como que vas transitando sin pensar en la gravedad de la situación. Ahora tengo 54 años; en el momento del accidente tenía 29. Compré un UTV porque mis sobrinos corrían en moto y empecé a ir con ellos a los circuitos, y tenía la necesidad de volcarles mi experiencia. Para eso, tenía que entrar al circuito. Volví sin querer”, relató Beto. “La idea mía fue comprar un cuatriciclo para poder meterme dentro del circuito de motocross, pero para dar indicaciones, no para girar. Compré un UTV, después lo cambiamos por otro y después surgió lo de competir en esta categoría”, continuó, y concluyó: “La idea mía no era ganar ni ser el número uno; era ser competitivo, estar en un tiempo razonable para poder pelear. Prefiero salir en un puesto más retrasado en una categoría más competitiva, que ir y estar en el podio en una categoría con 5 competidores. Eso no me satisface para nada. La idea del año que viene seguir mejorando, poner todos los comandos al volante y poder manejar como todos los pilotos”.

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