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San Nicolás de los Arroyos
viernes, 28 enero, 2022

Edición N° 3942

BICENTENARIO DE LA ELECCIÓN Y JURA DE SAN NICOLÁS PATRONO

Por Rodolfo Fernández Viña*



“Cuando el 14 abril de 1748 Rafael de Aguiar fundó nuestra ciudad, lo hizo con intención de ponerla bajo la advocación de San Nicolás de Bari; pero falleció antes de lograrlo. En 1821, con el patrocinio del cura García, descendientes y amigos continuaron las gestiones realizadas ante el fiscal general eclesiástico, consiguiendo la autorización”, cuenta el autor. 

A través de los siglos se han contado muchas historias y leyendas acerca de San Nicolás. De su vida es difícil saber lo que es mito y lo que es realidad, pues este santo, desde los albores del cristianismo, fue uno de los más venerados en Oriente, antes de serlo en Occidente.  



Las leyendas, que cuentan maravillas respecto de su vida, se difundieron por todo el mundo; y sus historias aún hoy nos ayudan a entender el carácter extraordinario del santo y por qué sigue siendo tan querido y respetado, como el protector de los necesitados en todo el universo cristiano. Por esa causa resulta fácil presumir las razones que motivaron que fuera elegido como el Patrono de nuestra ciudad.   

Cuando el 14 abril de 1748 Rafael de Aguiar fundó la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, lo hizo con intención de ponerla bajo la advocación de San Nicolás de Bari; pero Aguiar falleció sin haber logrado consagrar su iglesia al patrono. En 1821 y con el patrocinio del cura párroco, presbítero Dr. Miguel García,  descendientes y amigos continuaron las gestiones realizadas ante el fiscal general eclesiástico, consiguiendo la autorización para que ”el jefe principal del pueblo y su párroco procedan a elegir patrón de dicha ciudad, y elegido, pasen a jurar solemnemente la festividad”.  

Historia

Nicolás, hijo de Epifanio y Johanna, nació el 15 de marzo de 270 en Patara, actual Turquía. Fue educado bajo la fe cristiana. Fue ordenado sacerdote muy joven a partir de su condición, detectada por su tío materno, también llamado Nicolás, que era obispo de la ciudad de Myra, en la misma región de Licia.   



Después de una larga peregrinación por lugares santos de Egipto y Jerusalén, Nicolás retornó a Myra, ciudad en la que estaba construyendo su parroquia, y en ocasión de concurrir a su catedral, fue electo obispo por sus pares.    

Encarcelado y torturado durante la Gran Persecución desatada durante el período en que fue emperador Diocleciano (284-305), quien mandó a encarcelar al obispo Nicolás y ordenó que su barba fuese quemada después de que fuera untada con aceite. Con esta medida pretendió martirizarlo y causarle gran daño, pero no la muerte, ya que era su intención no transformarlo en uno más de los mártires que proliferaban en esos años. Por esta causa es que a veces en sus imágenes, al Santo se lo representa con su rostro de piel oscura. En esos tiempos de transición por la irrupción del cristianismo, Nicolás de Myra desarrolló su prédica evangelizadora en Asia Menor, a efectos de trasmitir la fe cristiana.  

Cuenta la historia que San Nicolás participó en el Concilio de Nicea.  

Nicolás falleció el 6 de diciembre del año 343, día viernes, en la misma ciudad de Myra, a los 73 años. Fue declarado inmediatamente santo por los obispos, y sus exequias fueron celebradas con rango excepcional en el monasterio de su predilección, adonde se había retirado previendo su muerte. Se le adjudicaban gran cantidad de milagros y su vida estuvo dedicada a la oración, la caridad y la evangelización.  



Dos mil iglesias lo veneran

Nicolás es venerado en todas las religiones cristianas, y su santuario más emblemático es el de la Basílica de San Nicola de la ciudad de Bari, donde se festeja su día cada 6 de diciembre.   

Existen alrededor del mundo más de dos mil iglesias donde el cristianismo venera al santo. 

En nuestro país, conocido como Nicolás de Bari, es patrono de la Parroquia luego catedral de San Nicolás de los Arroyos desde 1748. Patrono Jurado por la ciudad oficialmente desde el 6 de diciembre de 1821. Además, es el patrono del Partido y acreedor del patronazgo de la Diócesis de San Nicolás desde su creación, por Bula papal desde 1947.  



Votación local y acta

El 6 de diciembre de 1821 a las cinco y media de la tarde, concluyó la votación de Nicolás de Bari para ser elegido patrono de la ciudad. Resultó electo por los 174 vecinos convocados a la parroquia el pontífice San Nicolás de Bari, “cuyo acto se concluyó con júbilo y aclamación general”, y se vio reflejado en el acta que fue firmada en esa instancia por el alcalde de la Hermandad, don José María Ferrer, el comandante militar don Cipriano Zeballos, y el presbítero Miguel García, además de los vecinos respetables, D. Mariano Ruiz, D. Juan de Dios Carranza, D. Andrés Segovia y D. Francisco Llobet; también asistió al acto y emitió su voto el Pbro. Juan Gregorio Solla, titular del oratorio de la Virgen del Carmen. 

El acta en algunos fragmentos dice: “En esta virtud, reunidos y procediendo á su elección por votos secretos, espontáneamente por nuestra voluntad, resultó de su escrutinio nomine discrepante la elección y nombramiento de patrono y titular de este pueblo y su jurisdicción, el grande y santo Pontífice San Nicolás de Bari… Mas, teniendo experimentado este pueblo y en todos los tiempos su distinguida protección en la repetidas invasiones de sus enemigos, casi visiblemente, ya fugando amedrentados en considerable número de tropas, muy ascendente a la corta guarnición del vecindario de este pueblo, como también las penurias, calamidades y secas, no podemos menos, no sólo por devoción sino en su reconocimiento de beneficios para elegirlo, votarlo y jurarlo por nuestro patrón tutelar, con la gran confianza que esperamos de su protección, como nuestro único patrón tutelar en quien depositamos toda nuestra confianza para con Dios y concesión de infinitas misericordias, cuando las tenemos por nuestra infidelidades. … En este reconocimiento, esta iglesia, su vicario y todos los eclesiásticos de su Diócesis, declaran y se constituyen celebrar el día 6 de Diciembre, la festividad de San Nicolás de Bari, como patrono y titular con el alto y solemne rito de primera clase, y su divino oficio con octava, y declarar este día por festivo y de guarda de ambos preceptos, como se obliga así mismo todo este pueblo y su feligresía a guardarlo, absteniéndose de todo trabajo y ocupación, de ir a la misa como todos los domingos del año”.  



Esta gesta del Bicentenario, de la elección y jura al Santo entronizado en el lugar más destacado de los retablos de los cuatro templos eclesiásticos, construidos en el mismo sitio en que hoy se encuentra la Iglesia Catedral, nos encuentra a los cristianos católicos, y a los ciudadanos nicoleños de otras religiones y creencias, comprometidos con nuestra historia y con la de nuestros ancestros, en la tarea de restituir el bien patrimonial e histórico de la mejor manera posible, porque la Iglesia de San Nicolás de Bari es un sitio emblemático de nuestra historia, desde y donde nuestro pasado nos legó gran parte de la identidad del ser nicoleños, que invariablemente todos los días seguimos construyendo para nosotros y para las generaciones que nos sucederán.  

* Miembro de Acuerdo Nicoleño

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