Es tiempo de bajas temperaturas y aumentan los riesgos por el uso de artefactos que funcionan a gas, carbón, kerosene y leña. Por una parte, hay que verificar que la llama siempre sea azul. Asimismo, otras medidas de prevención se recomiendan en esta época y aún más con la pandemia en que se suele pasar más horas en las viviendas.

La intoxicación por monóxido de carbono se produce cuando ese gas ocupa el lugar del oxígeno en el torrente sanguíneo. ILUSTRACIÓN WEB.

De la Redacción de EL NORTE
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Las bajas temperaturas comienzan a sentirse y en los hogares se empezaron a calefaccionar los ambientes. Por el contexto de pandemia por Covid-19, muchas personas pasan más horas en las casas, lo que aumenta el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono a raíz de la mala combustión en artefactos que funcionan a gas, carbón, kerosene y leña, advierten especialistas. Desde el Ministerio de Salud enfatizan que pese a que todas las todas las intoxicaciones por monóxido de carbono son evitables, cada año mueren en el país unas 200 personas por esa causa.

La intoxicación por monóxido de carbono se produce cuando ese gas ocupa el lugar del oxígeno en el torrente sanguíneo. Es altamente venenoso. Se trata de un gas imperceptible, no puede olerse, no irrita los ojos ni produce tos. Se produce por la mala combustión del oxígeno y cuando se lo inhala en grandes cantidades, por acumulación en el ambiente, puede llevar a la pérdida de conocimiento, asfixia e incluso provocar un paro cardio-respiratorio.

Señales de alerta

Los síntomas de intoxicación por monóxido de carbono pueden variar de una persona a otra e incluyen: dolor de cabeza, náuseas, vómitos, confusión, visión borrosa, problemas de coordinación en la marcha, palpitaciones y respiración agitada.

Quienes tienen mayor riesgo de intoxicación son los niños pequeños, los adultos mayores, las personas con enfermedades cardíacas o pulmonares, los fumadores y las personas que habitan en zonas de gran altitud.

Además, pueden presentarse señales de alerta que puedan confundirse con los de otras patologías, como los de una intoxicación alimentaria, un cuadro gripal, un problema neurológico o cardíaco, que terminen encubriendo el cuadro.

El riesgo es particularmente alto porque, en muchos casos, la persona no identifica las consecuencias de este cuadro como síntomas de una intoxicación seria, por lo que no es consciente de ella hasta que está avanzada.

La persona intoxicada puede presentar una fuerte coloración rosada que suele confundirse con buen estado de salud o calor cuando, en realidad, es producto de la acción del gas en la sangre.

Recomendaciones

Las intoxicaciones que pueden llevar a la muerte se producen a partir del mal funcionamiento de cocinas, calefones, estufas y demás artefactos de uso doméstico. El gas se produce por la combustión incompleta del carbono presente en materiales como leña, carbón de leña, gas, kerosene, alcohol, gas oil, nafta.

La consulta periódica a un gasista matriculado, la adecuada ventilación de los ambientes en donde se produce la combustión, la precaución de calefaccionar las viviendas solo durante el día y el apagado de los artefactos como estufas a kerosene y salamandras durante la noche, son algunas de las medidas más importantes para prevenir problemas.

A estas recomendaciones se suma el no utilizar el horno para secar ropa o calentar el ambiente, no ubicar el calefón en el baño y vigilar la coloración de las llamas encendidas. El fuego debe ser siempre de color azul. Una llama amarilla o naranja es símbolo de mala combustión.

En caso de malestar, lo principal es abrir las ventanas o salir y respirar aire fresco. Aunque el malestar pase, es recomendable llamar a emergencias y realizar la consulta con un especialista.

Ante la sospecha de estar sufriendo intoxicación por monóxido de carbono, desde el Ministerio de Salud aconsejan: abrir puertas y ventanas o salir a tomar aire fresco inmediatamente (si se trata de otra persona, ayudarla a salir del lugar), apagar los artefactos de gas y retirar los braseros o estufas de leña y llevar a la persona afectada al centro de salud u hospital más cercano.

Prevención

Todo artefacto de gas debe ser instalado y controlado una vez por año por un gasista matriculado, quien también revisará las salidas al exterior de gases quemados y las ventilaciones permanentes reglamentarias (un signo típico de escape al ambiente de gases tóxicos es una mancha oscura en el techo sobre la estufa, o bien junto al recorrido del tubo de salida de gases).

Está prohibido instalar estufas que no sean de tiro balanceado dentro de los dormitorios (o pasillos que conduzcan a ellos) y en los baños.

También está prohibida la instalación de calefones o termotanques dentro de los baños.

La llama de los artefactos de gas debe azul (signo de combustión completa).

En todo ambiente donde haya combustión o una llama (incluyendo estufas sin tiro balanceado o de tipo “infrarrojo”, hornallas y hornos, hogares a leña, calentadores, faroles, braseros, motores encendidos de autos o motos, etc.) se debe mantener una ventilación abierta en forma permanente, también en temporada fría. Esto incluye no “calentar” el motor de un vehículo haciéndolo funcionar en un garaje cerrado ni comunicado con el resto de la casa.