CASAS DE LADRILLO: DISEÑO MODERNO DE MAMPOSTERÍA EN INTERIORES Y EXTERIORES

UN MATERIAL QUE SE MANTIENE VIGENTE

La abundancia, resistencia y economía del ladrillo ha permitido que se posicione como uno de los materiales propios e identitarios de la cultura arquitectónica española, que se replican en nuestro país. Ha proporcionado desde espacios exteriores de forma más protegida hasta entramados variables que permiten el ingreso del aire y la luz natural, especialmente en un territorio donde hay construcciones inherentes al paso del tiempo.

El cemento y el bloque han sido materiales que desplazaron al tradicional ladrillo. Pero en la actualidad este último regresa con fuerza, pues cada vez predomina en las construcciones modernas. Su versatilidad, resistencia y sus propiedades de aislamiento térmico y acústico lo convierten en un material idóneo para aplicaciones arquitectónicas y de ingeniería. Las técnicas y usos también tienen avances. En este artículo, algunos ejemplos.

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Se necesitaba una construcción muy ligera o alternativamente una construcción que repartiera muy homogéneamente las cargas al terreno. La opción de construcción ligera se descartó porque se creyó necesario tener el máximo de inercia térmica interior para garantizar un mejor confort pasivo. (…) La primera decisión fue hacer una casa en planta baja para repartir el peso de la edificación. La segunda, utilizar solera para transmitir el peso de los pavimentos y del uso directamente al terreno. La tercera, utilizar un sistema estructural lineal y en retícula que repartieran al máximo y de manera proporcional las cargas de la cubierta al terreno: llevar el proyecto al límite, ajustando al máximo y sobrecargando el terreno hasta el extremo para conseguir la casa más pesada posible, con la máxima masa (inercia) admisible por el terreno.

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Las relaciones entre las distintas unidades estructurales producen discontinuidades estructurales que se tienen que resolver y que se convierten en oportunidades para organizar la fábrica cerámica creando vigas poscomprimidas, donde las hiladas de ladrillo macizo se arman y estratifican los muros estructurales en franjas entre antepechos y dinteles creando un degradado de densidades desde las piezas más delgadas y macizas de la planta baja hasta las más gruesas y perforadas en las plantas superiores. Se consigue una nueva expresividad a partir de los distintos ritmos y texturas que surgen de las solicitaciones estructurales de la fábrica cerámica.

Casa M

La materialidad del proyecto cobra especial importancia, resolviéndose todo el proyecto con un único material, fábrica de ladrillo visto con un aparejo belga o “flamenco”, que permite que mediante el movimiento, desplazamiento o ausencia del ladrillo a “tizón”, la fábrica se convierta en un zócalo rugoso que le da asiento a la edificación o en celosía perforada que permite el paso de la luz y que recuerda a las construcciones vernáculas de secaderos de la vega de Granada. Todo el pavimento exterior, rampas y escaleras, se resuelven con el mismo material, contribuyendo a una imagen monolítica del proyecto.