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San Nicolás de los Arroyos
sábado, 1 octubre, 2022

Edición N° 4188

COMIENZA LA ETAPA DE OBRAS QUE DEVOLVERÁ EL ESPLENDOR A LA CATEDRAL

TRAS EL INCENDIO QUE CONSUMIERA UNA PARTE IMPORTANTE DE LA ESTRUCTURA EDILICIA

Por estas horas se llevan a cabo los preparativos de las tareas de reconstrucción del interior del histórico templo que se incendiara en enero de 2017. Se trabajará en la recuperación de molduras, solución de problemas de humedad, instalación eléctrica y pintura. “Nos acercamos a un momento muy anhelado”, celebra el Pbro. Javier Fortunato. Las obras se extenderán hasta febrero próximo.

El interior del templo será objeto de las obras que se extenderán hasta febrero de 2023. FOTO: IARA CERASI / EL NORTE

De la redacción de EL NORTE
redacción@diarioelnorte.com.ar



A las 15:00 del jueves 26 de enero de 2017, las llamas empezaban a arder en el interior de la Iglesia Catedral de San Nicolás. El país entero se conmovía por las imágenes que mostraban el fuego -fuera de control- consumiendo buena parte de uno de los edificios icónicos de la ciudad, templo de fe y sitio de visita de fieles y turistas.

Desde el exterior se apreciaba una enorme columna de humo, mientras en el interior las llamas devoraban el sector del altar y parte de la estructura del techo. Seis dotaciones de bomberos combatieron los dos focos que pusieron en jaque la estructura del edificio que comenzó a ser construido en 1855 y se inauguró en 1884.

El 6 de febrero de ese año, un joven de 16 años se presentaba en la Comisaría Primera para declararse culpable de haber iniciado el siniestro, con la complicidad de un amigo.
Poco tiempo después del siniestro, las fuerzas vivas de la ciudad se unieron a la iglesia para iniciar la reconstrucción del edificio. Lo primero fue garantizar la seguridad estructural, trabajos que demandaron meses de evaluación de daños y apuntalamiento de la estructura. Luego comenzó una etapa de recuperación del techo exterior, entre lo que se encontraba la cúpula. “Esos trabajos permitieron que tengamos el templo como lo tenemos hoy día. Es decir, se recuperó el sector este con la colocación del yeso y la pintura. En tanto en la nave central se hicieron varios trabajos, aunque sin la terminación original. Luego vino la pandemia, que obligó a frenar las obras. Pero cuando se habilitaron las tareas pudimos avanzar con la reconstrucción de la instalación eléctrica. Lo último que pudimos concretar fue el traslado al sector del Presbiterio de un retablo propio de la Catedral, muy cercano al retablo principal que terminó destruido por completo. También hubo modificaciones en el altar del Presbiterio”, explicó el Pbro. Javier Fortunato, quien desde hace cinco años está al frente de la Iglesia Catedral.

“Hoy estamos en los tiempos de preparación para las obras que son más visibles para la gente. Y la más anhelada por todos, porque se trata de la recuperación del interior del templo”, añadió el padre Fortunato. En concreto, se pondrán en valor las molduras, se solucionarán problemas de humedad y se procederá a pintar. Los trabajos en esta etapa se extenderán hasta febrero próximo. Mientras tanto, la iglesia se mantendrá abierta y con actividad.

Los responsables

La investigación sobre las responsabilidades penales del incendio recayó en la UFI Nº 3 a cargo del fiscal Julio Tanús. La consulta de las cámaras de monitoreo y las de locales comerciales de la zona fueron claves para dar con los autores del hecho. En ellas puede verse a dos personas ingresando a la Catedral minutos antes del incendio, y saliendo luego ya con el fuego consumado.

Una de las tristes imágenes que dejara el incendio de la Catedral. ARCHIVO

Una vez identificado a los sospechosos y al momento en el que iban a ser citados a declarar, se presentó de forma voluntaria en la Comisaría Primera un joven de 16 años afirmando que junto con un amigo habían sido los autores del incendio que causó graves daños a la estructura edilicia de la Catedral.

Poco después se identificó a Mauro Sosa como coautor del hecho. Sosa fue detenido y permaneció en esa condición durante ocho meses. Luego, por decisión del juez Anselmo González, fue excarcelado. Finalmente, Sosa fue declarado culpable por la jueza Laura Fernández, quien lo consideró coautor penalmente responsable del delito de incendio con peligro común para los bienes en los términos del artículo 186, inciso primero del Código Penal.

La jueza consideró como “agravante, la extensión del daño causado, habiéndose destruido parte del acervo cultural y religioso de la ciudad y haber herido la sensibilidad de los católicos”.
Sosa fue condenado en un juicio abreviado a tres años y seis meses de prisión de efectivo cumplimiento. El coautor, menor al momento del hecho, continuó en libertad.



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