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San Nicolás de los Arroyos
martes, 24 mayo, 2022

Edición N° 4057

CÓMO PREVENIR EL GROOMING O CIBERACOSO

SECRETARÍA ESPECIALIZADA EN CIBERCRIMEN Y EVIDENCIA DIGITAL

Ante una escalada de denuncias de acoso sexual por las redes sociales, desde la Secretaría Especializada en Cibercrimen y Evidencia Digital de la provincia de Buenos Aires, a cargo del Dr. Julio Pérez Carretto, en diálogo con EL NORTE, explicaron en qué consisten y cómo prevenir estos delitos.

De la redacción de EL NORTE
diarieolnorter@diarieolnorte.com.ar



Este tipo de delitos es conocido como grooming o ciberacoso, el cual puede entenderse como un contacto telemático o tecnológico que efectúa un sujeto imputable (mayor de 16 años) hacia un niño, niña y/o adolescente (menor de 18 años), con el objetivo o el fin de cometer un delito contra la integridad sexual del mismo.


Así las cosas, podemos afirmar que este tipo de conductas no distingue entre clases sociales y/o niveles socioeconómicos, es decir, que ningún niño, niña y/o adolescente se encuentra exento de ser víctima de estas conductas.

Fases

Resulta ponderante mencionar que cualquier modalidad de grooming de la que hablemos incluye distintas fases que la componen, por lo que el contacto con el menor de edad comienza de la siguiente manera:



A) La generación de un lazo de amistad, en la mayoría de los casos, el delincuente finge ser una persona de la misma edad que la víctima elegida.
B) Seguidamente esto lleva a que el pedófilo prosiga con la fase de recolección de información de su víctima, donde intenta obtener la mayor cantidad de datos de identificación de la misma.
C) Una vez logrado ello, el delincuente informático se centrará en su objetivo principal, procurando conductas de significancia sexual como por ejemplo producción de imágenes y/o videos de esta índole.
Asimismo en la mayoría de estos casos, dichas acciones culminan con la coacción (obligar a una persona a hacer o no hacer o tolerar algo en contra de su voluntad) o chantaje destinados a que el niño, niña y/o adolescente siga produciendo material de explotación sexual infantil amenazándolo con hacerle algún mal a su familia, o a él mismo, o posiblemente, tras ya haberse generado un lazo de confianza entre ambas partes, logre un encuentro presencial, con potenciales peligros para la integridad sexual, física y/o psicológica de la víctima menor de edad.

Perversos

No obstante, es interesante señalar y poder comprender que los pedófilos poseen distintas fases “evolutivas”, donde los más peligrosos resultan ser lo que llegan a la nro. 5, es decir, que existe un freno en la evolución sexual de la persona, biológicamente avanza, pero sexualmente queda estancado en una edad muy temprana:
Fase 1: Existe en estos individuos la presencia de fantasías sexuales, relacionadas con pensamientos asociados a los niños, niñas y/o adolescentes.
Fase 2: Aquí se observa la adquisición de material de explotación sexual infantil para autosatisfacerse, es decir, consigue material para sí mismo, con el objeto de frenar sus impulsos delictivos (tenencia de material de explotación sexual infantil).
Fase 3: Entablan contactos con otros pedófilos, a los efectos de intercambiar material pedo-pornográfico (divulgación, facilitación, distribución de material de explotación sexual infantil).
Fase 4: Producen su propio material, pueden ir a lugares públicos o de acceso público donde existan menores de edad, y obtienen fotografías y/o videos de estos en diversas situaciones. Como así también pueden mantener contacto vía redes sociales y/o medios de comunicación y conseguir dicho material directamente a través de sus víctimas (grooming).
Fase 5: Realizan actos sexuales con niños, niñas y/o adolescentes, es decir, hay un contacto de carácter físico/presencial con los menores, donde se produce la afectación y/o menoscabo de la integridad sexual de los mismos.

Investigaciones

Ahora bien, gracias a los avances tecnológicos y la creación de nuevas leyes (aunque aún faltan varios peldaños por avanzar), actualmente el Ministerio Público Fiscal se encuentra en condiciones de accionar frente a estos individuos, en las fases anteriores a la nro. 5, es decir, mucho antes de que se produzca el contacto directo con el niño, niña, y/o adolescente.



Este trabajo actualmente se encuentra en cabeza de la Unidad Funcional de Instrucción Nro. 4 Departamental a cargo de los Dres. Jorge Pablo Leveratto y Omar Ariel Tempo, quienes dirigen las investigaciones trabajando conjuntamente con la Secretaría Especializada en Cibercrimen y Evidencia Digital a cargo del Dr. Julio Pérez Carretto.

Consultado sobre un caso puntual, donde se observe que los menores son vulnerables, más allá de que no tengan acceso a redes sociales tales como Instagram, Facebook, Twitter, etc., el Dr. Pérez Carretto informó que hace unos años, tras haber recibido un pedido de cooperación de las autoridades de Rosario (provincia de Santa Fe), debieron identificar y ubicar a un individuo, el cual, tras contactarse a través del juego “Truco” con una niña menor de edad, la había inducido a producir fotografías y videos de índole sexual, lo que llevó a que luego de las medidas investigativas realizadas, culminaran allanando su vivienda situada en la localidad de Gregorio de Laferrere (partido de La Matanza) y al secuestro de diversos elementos tecnológicos con los cuales llevaba a cabo estas conductas.

No se debe dejar de lado que esto no resulta ser una tarea o responsabilidad que pueda implementarse de manera solitaria por parte de la Justicia, sino que debe estar acompañada de la actuación de todos los actores sociales, sea cualquiera el lugar que estos ocupen en una comunidad. Por ello, resulta imprescindible que tanto los progenitores, tutores, personas a cargo de la guarda, la custodia, la educación y que interaccionen diariamente con niños, niñas y/o adolescentes, conozcan los riesgos de utilizar las redes sociales sin un control adecuado, y asimismo estén preparados para poder acudir ante las autoridades judiciales y/o policiales, ante un caso de estas características.



Consejos

Es necesario que los progenitores aprendan a utilizar las computadoras y/o teléfonos celulares, para poder entender cómo funcionan las redes sociales y los sistemas que pueden compartir datos y así estar más atentos ante eventuales ataques de ciberdelincuentes.

Fomentar hábitos de navegación en Internet con los niños, niñas y/o adolescentes, explicándoles los posibles y potenciales riesgos a los cuales se pueden enfrentar.
Acordar normas de uso de tecnología claras; es necesario que lo menores tengan reglas puntuales sobre lo que deben y no deben hacer en Internet, y concientizarlos sobre la cantidad de tiempo que deben estar frente a la pantalla.

Acorde a la edad, resulta prudente colocar la computadora o que el menor utilice el dispositivo móvil en lugares comunes de la casa, a los fines de evitar un ciberacoso.
Explicarles en qué consiste la privacidad, nunca dejando de lado que una vez que nuestras imágenes, videos y/o información ingresan en las redes, si esta es divulgada, resulta muy difícil volver para atrás el daño producido.



Debemos generar un lazo de confianza con los menores, de tal forma que acudan a nosotros ante cualquier problema, inquietud o contacto que hayan tenido y esté relacionado con el ciberacoso. Nunca debemos culparlos de nada y menos hacerlos sentir que hicieron mal las cosas, ya que siempre hay que tener presente que los ciberdelincuentes son profesionales en la materia y los niños, niñas y/o adolescentes son las verdaderas y únicas víctimas de este tipo de acciones.

Explicarles que en la red, también hay que respetar a los demás, el ciberbullying es una práctica muy común entre los menores de edad, debiendo destacar que actualmente este tipo de acciones son potenciadas a través de los medios tecnológicos y, por ende, el daño que causa al individuo resulta ser de una magnitud exponencial.

Ante consultas, asesoramiento y/o ser víctimas de este tipo de delitos, pueden dirigirse al Ministerio Público Fiscal ubicado en calle Cristobal Colón nro. 86, la Comisaría de la Mujer y la Familia sita en Rivadavia 848 y/o la División Departamental de Investigaciones con asiento en Alem 114, todos ellos de la localidad de San Nicolás.

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