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San Nicolás de los Arroyos
viernes, 28 enero, 2022

Edición N° 3942

“CON QUÉ POCO”

A la ocasión del fallecimiento del Ing. Horacio Covani.

Por Virginia Mariezcurrena, Estocolmo 30 de noviembre de 2021.

Horacio Covani fue Ingeniero, Ambientalista, una de las primeras personas en hacer uso de la Banca 21 en San Nicolás. Falleció a los 90 años.


Me despierto en la oscura mañana en mi casa en Estocolmo con una noticia inesperada que me llega por Whatsapp. “Falleció un pionero de la lucha por el ambiente, el ing. Horacio Covani”. Se me heló la sangre por un instante, tal como el paisaje que veo por mi ventana. Con la misma intensidad que las lágrimas que brotaron espontáneamente, y que continúan brotando, se me disparó una frase suya en mi cabeza. Como en luces de neón. Esa frase que me dejó para siempre, una frase de la que me apropié, hice carne y me guió por años. Surgió la furia por sentarme en la computadora para escribirla y compartirla. Como un homenaje hacia él, hacia su familia y hacia su legado.

Compartimos años muy importantes con Horacio Covani. Yo acababa de graduarme como abogada. Venía con todo el empuje de la profesional joven que soñaba con cambiar el mundo, haciendo mis primeras armas en el derecho ambiental. Él, ya ingeniero jubilado, apasionado por el ambiente, con muchísimo territorio recorrido. Estábamos en dos extremos de nuestras carreras, pero unidos por la misma pasión: cambiar y mejorar el ambiente. La química no fue instantánea. Yo, líder Acuerdo Ambiental, la organización no gubernamental (ONG) que acabábamos de fundar, me preguntaba qué haría una persona como él metida en un grupo como el nuestro. No era el tipo de participante de ONG que esperábamos. Con sus más de 60 años, nos doblaba en edad a cualquiera de los demás. Pero había en él algo especial. Las personas de esa edad que yo conocía habían dejado de luchar. Se habían acomodado a un sistema. Nada en él era así. Él continuaba pensando que todo era posible. Por dentro, era un joven lleno de pujanza interna, divirtiéndose en la vida. Analizaba y estudiaba todos los temas con profesionalismo apasionado, nos sumaba contenido a nuestra pasión ilimitada. Viéndolo desde quien soy hoy, creo que estaba mas allá del bien y del mal.

Un día, estábamos diseñando la estrategia para frenar algún atropello de los que solían ocurrir y en los que nos solíamos meter. Él tenía la opinión que haciendo las cosas bien y diciéndolas en voz alta, es muchas veces suficiente para que se frenasen los procesos dañinos. Hicimos algo simple, no puedo recordar honestamente hoy qué fue. Me mira con esa sonrisa en la mirada y me dice: “con qué poco, viste?”.
A partir de ese momento, el “con qué poco” me acompañó por toda mi vida. Llega en momentos en los que uno piensa que la tarea es inconmensurable, el proceso indomable o la consecuencia inevitable. “Con qué poco!” es saber que lo que uno está haciendo está bien, y plantarse allí. Es simplificar, quitar capas, ir a lo esencial. Es no tener miedo. O mejor: tenerlo, pero estar convencido de lo que se está haciendo y hacerlo.



El “con qué poco” fue a veces levantar la mano en una audiencia pública, decir. Y frenar las obras de construcción de un camino en una reserva natural. Otra vez, fue publicar una noticia en el diario y frenar los intentos de construcción en otro. Otra vez, fue hacer un recurso de amparo escrito durante una noche y frenar la demolición de un edificio histórico.

Quisiera tener mas de “con qué poco” en mi vida de hoy. Pareciera que Covani se decidió a dejarnos hoy para recordárnoslo. Valgan estas líneas para él, el Ing. Covani, el amigo Covani, el inspirador y ejemplo Covani, el consejero Covani, para traérmelo una vez mas a mi vida y compartirlo con ustedes. Mi sentido pésame a su familia.

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