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San Nicolás de los Arroyos
domingo, 26 septiembre, 2021

Edición N° 3818

“COSECHARÁS TU SIEMBRA”

A los que creemos, al menos algo nos queda claro: esta vida es una “chance”, una oportunidad, una posibilidad de opción libre entre dos alternativas. Terminada esta peregrinación, ya no hay posibilidades de opción y se cumple un aforismo que de hecho constatamos aquí: “Cosecharás tu siembra”.



Por Mons. Hugo Norberto Santiago*

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Marcos (Mc 9,38-43)

       “Juan dijo a Jesús: ‘Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros’. Pero Jesús les dijo: ‘No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros. Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo. Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar. Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos al infierno, al fuego inextinguible. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga”. Palabra del Señor

   “Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos al infierno, al fuego inextinguible”. La afirmación de Jesús es extrema y hasta parece exagerada. Nos dice que es mejor entrar a la vida del cielo sin un miembro del cuerpo que con el cuerpo entero al infierno.

Llegar a la meta y reglas

    En mis viajes por la diócesis, mientras voy de camino, además de rezar, me gusta mucho escuchar a Andrea Bocelli, un cantor de opera fenomenal, que también se dedicó a distintos géneros musicales y por eso es muy conocido. Viendo alguno de sus recitales en video he pensado muchas veces: “¡Qué triste debe ser que una persona tan famosa como él, con una voz espectacular, que recorrió el mundo cantando, sea ciego! Pienso que ver es casi como vivir y no ver es vivir a medias; sin embargo, Jesús dice que es mejor eso que perderse el Reino de los cielos. También podemos pensar en personas lisiadas o en silla de ruedas y seguir escuchando la voz de Jesús que nos dice: peor es perderse a Dios.

    Creo que la pandemia, con su carga de muerte, además de hacernos sufrir, nos ha enseñado realismo: nuestra vida es muy frágil y pasajera. No nos gusta hablar de eso, preferimos vivir y punto; sin embargo, es una realidad que a pocos se les debe escapar durante este tiempo. Si tomamos conciencia de ello, entonces es más fácil comprender a Jesús; en esta peregrinación que es la vida, la cual se parece a esas maratones abiertas, más que competir entre fuertes y débiles, entre perfectos y defectuosos, entre sanos y enfermos, entre integrados y marginales, lo importante es llegar a la meta; no importa que en la carrera tengamos que pasar por terrenos espinosos que nos lastiman o por terrenos cenagosos en los cuales parece que nos vamos a hundir, que nos demoran y nos hacen llegar tarde; lo importante es llegar a la meta respetando las reglas para no llegar y enterarnos de que fuimos descalificados.

Oportunidad

       El papa Francisco insiste en que del Evangelio basta saber y practicar las Bienaventuranzas (cf Mt 5, 3-12), y el juicio final (Mt. 25, 31-46), para conocer la “hoja de ruta” de este “rally” o peregrinación que es la vida; no hace falta nada más: “Felices los que trabajan por la paz, porque de ellos es el Reino de los cielos; felices los mansos y humildes porque heredarán la tierra; felices los puros de corazón, porque verán a Dios; felices los perseguidos por practicar la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos”, rezan algunas de las bienaventuranzas. “Vengan benditos de mi Padre, porque estuve enfermo, preso y me vinieron a visitar; desnudo y me vistieron; hambriento y me dieron de comer; inmigrante y me alojaron”. Luego vienen las condenas: “Apártense de mí, malditos, porque fui forastero y no me acogieron, anduve desnudo y no me vistieron, estuve enfermo y no me visitaron….”

       A los que creemos, al menos algo nos queda claro: esta vida es una “chance”, una oportunidad, una posibilidad de opción libre entre dos alternativas. Terminada esta peregrinación, ya no hay posibilidades de opción y se cumple un aforismo que de hecho constatamos aquí: “Cosecharás tu siembra”. Y si por esas cosas de la vida, sembramos lo bueno y no cosechamos proporcionalmente, parece que a Dios no se le pasa nada por alto, porque Jesús nos dice en el Evangelio de hoy: “Ni siquiera un vaso de agua que diste a un sediento, quedará sin recompensa”.

Buen domingo.

* Obispo de la Diócesis de San Nicolás de los Arroyos.


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