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San Nicolás de los Arroyos
martes, 23 julio, 2024

Edición N° 4846

Crimen del ingeniero: liberaron al extranjero detenido, mientras el argentino quedó muy complicado

Además de una gorra y una bufanda que llevaba al momento del crimen de Barbieri, la confesión que hizo en una “ranchada” de la cual participó el sábado pasado lo comprometió aún más.

Isaías José Suárez, en la cámara y en la imagen difundida.

El sospechoso de nacionalidad argentina quedó detenido tras ser acusado de manera formal por el crimen del ingeniero Mariano Barbieri, ocurrido el miércoles pasado en Palermo, mientras que el ciudadano venezolano finalmente fue liberado.

El sujeto que le dio el “puntazo” a Barbieri fue identificado como Isaías José Suárez, de 29 años y un frondoso prontuario penal. “Voy a declarar, yo no hice nada. Soy inocente. No voy a responder preguntas”, indicó Suárez en la indagatoria.

Además de una gorra y una bufanda que llevaba al momento del crimen de Barbieri, a este sospechoso lo complicó la confesión que hizo en una “ranchada” de la cual participó el sábado pasado.



“Uno se me paró de manos y le tuve que dar un puntazo”, dicen que reveló Suárez, según fuentes judiciales, al tiempo que fue sometido a un reconocimiento por datos scopométricos (lo hicieron caminar) y el testigo lo reconoció como el hombre que forcejeaba con la víctima.

El sospechoso, al igual que el ciudadano venezolano, fueron indagados este martes, pero la investigación parece, en principio, que descartaba la participación del extranjero en el hecho (no tiene vínculos con el otro detenido), por lo que finalmente quedó en libertad.

Las detenciones se produjeron como consecuencia de un seguimiento de cámaras de seguridad sobre el momento en el que ingresaron al parque en el que se produjo el ataque y el seguimiento posterior después de que egresara de él.

El relato de un testigo permitió establecer las características físicas del agresor del joven ingeniero, de 42 años, en Palermo para robarle el celular.

Ambos fueron capturados en la Villa 31 de Retiro por orden del juzgado de Yamile Bernan y el fiscal Marcelo Munilla Lacasa.

El principal sospechoso es Isaías José Suárez, de 29 años, un cartonero que vive en Grand Bourg pero frecuenta la Villa 31.



Incluso, quienes hacen “ranchada” con él en un sector de la Villa declararon que esa noche tras el crimen él les dijo: “Uno se me paró de manos y le tuve que dar un puntazo”.

Según los investigadores, Suárez, quien tiene varias entradas en la comisaría y estuvo preso en un penal por robo, solía tener un modus operandi de salir a robar por la Capital Federal y luego “refugiarse” en la Villa 31.

Los investigadores pudieron determinar que presenta lesiones típicas de una situación de lucha, con hematomas y rasguños en el cuello.

Además, en una bufanda que le fue secuestrada y que aparece vistiendo en las cámaras de seguridad que lo captaron cuando egresaba del parque, tienen manchas de sangre que ya fueron enviadas a peritar.

El individuo tiene otras causas anteriores por robo y salió en libertad el año pasado.

Los antecedentes del sospechoso

Suárez recién tuvo un DNI con su identidad ocho años atrás cuando estuvo preso en una cárcel federal con el número 62 millones, usado para los privados de su libertad.

Al cumplir la mayoría de edad, este sujeto acumuló 13 causas por robos con distinta modalidad y hurtos hasta que se lo vinculó con el crimen del ingeniero.

En 2012 robó en una obra en construcción, cuya causa radicó en el Juzgado número 29 y fue elevada a juicio.

En 2019, fue acusado en el Juzgado número 53 de meterse a robar a una escuela porteña, mientras que el año pasado tuvo otras dos causas por robo a mano armada.

Las víctimas de Suárez, en su mayoría, fueron mujeres, señalaron fuentes judiciales.

El 20 de abril de 2023, el Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional número 3 de Morón lo procesó por el delito de daño agravado, luego de que incendiara un colchón en su celda del penal de Marcos Paz, una decisión judicial ratificada por la Sala II de la Cámara Federal de San Martín.



La defensa de este hombre adujo que prendió fuego el colchón “bajo los efectos de medicación mencionada, lo cual le habría ocasionado un estado de inimputabilidad”.

La Sala II de la Cámara aseguró en su escrito que “es menester señalar que, tanto las actuaciones labradas por la institución carcelaria como los dichos en declaración indagatoria del causante, dan cuenta de un accionar libre y voluntario, dirigido a concretar la acción típica que se le enrostra, siendo el motivo que lo impulsó a ello -según sus propias palabras-, quitarse la vida”.

“Prendí fuego el colchón porque me quiero quitar la vida”, había revelado Suárez, algo que fue corroborado y convalidado por psicólogas de la Unidad Médica Asistencial del Servicio Penitenciario Federal.

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