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San Nicolás de los Arroyos
jueves, 29 febrero, 2024

Edición N° 4703

“CUANDO LA IDEA SE MATERIALIZA, ES MUY GRATIFICANTE PODER TOCAR AQUELLO QUE UNO PENSÓ Y DISEÑÓ”

GUILLERMO SILPITUCA, ARTISTA DE IMPRESIÓN 3D

Hacia el año 2012, una de las tecnologías actualmente más utilizadas alrededor del mundo comenzaba a tener mayor resonancia en el país. También por aquellos años, un artista nicoleño encontraba en ella un prometedor hobby que posteriormente se convertiría en obras de arte con reconocimiento nacional e internacional.  

De la redacción de EL NORTE
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Exactamente diez años atrás, diferentes medios nacionales definían a la ‘impresión 3D’ como algo similar a la fantasía. “Parece ciencia ficción, pero es una tecnología que hoy está disponible, que está viviendo un boom de uso, y que está cambiando el mundo, pieza por pieza: es un equipo que ocupa parte de una mesa y rollo de hilo plástico. Imprime objetos tridimensionales, palpables y utilizables”, aseguraban.

Si bien la impresión 3D data de muchas décadas antes de su arribo a la Argentina, con el transcurrir de los años comenzó a posicionarse en el mercado como una industria sumamente destacable y esperanzadora a nivel mundial, por la diversidad de artículos que puede crear. Incluso, en el campo de la medicina con la impresión de prótesis.

Impresoras cada vez más grandes

Alrededor del 2012, el nicoleño Guillermo Silpituca encontró lo que se convertiría en uno de sus hobbies favoritos. “Comencé realizando prototipados, algunos repuestos, juguetes y sellos. Todo aquello que me iban pidiendo o tenía intenciones por algún motivo de diseñar e imprimir”, comentó.

Sin embargo, en aquellos inicios se dedicaba exclusivamente a imprimir mediante el insumo convencional que requiere la máquina: filamento plástico PLA. Según señaló el artista, es un termoplástico que se produce sobre la base de recursos renovables como el almidón de maíz. Posteriormente, fue cambiando las impresoras por otras más grandes que le permitirían ir en búsqueda de nuevos proyectos.

“Pregunté, investigué”

En el 2016 empezó a imprimir, además de piezas de plástico, en arcilla y diferentes pastas cerámicas, lo que más desarrolla actualmente. Posteriormente, en el 2018, fue investigando y logró imprimir en pasta de vidrio. De a poco fue agregando diferentes materiales que no circulan en el mercado como insumos.

Según reveló, cuando se inició en el mundo de esta nueva tecnología, había pocos impresores 3D en el mundo. Y no existían impresoras comerciales para la arcilla, como si las había de plástico. “Mandé correos, pregunté e investigué, armé mi propia impresora y modifiqué la que yo tenía para poder imprimir con arcilla”, explicó.

En cuanto a la pasta de vidrio, al día de hoy, no hay grandes experimentos hechos con este elemento. “Hay con vidrio líquido, pero se limita al ambiente universitario. Yo lo hago con una impresora casera, usando la misma forma que utilizo para la arcilla. De hecho, tampoco hay impresora de vidrio, si uno busca en Google, no hay. De arcilla sí, pero de vidrio aún no”, aseguró Silpituca.



Exposiciones

En el 2017 y 2018, el nicoleño contó con la oportunidad de llevar adelante muestras de sus trabajos de forma colectiva, junto a otros colegas. Posteriormente participó en diferentes concursos y exposiciones.

“Hice publicaciones en una revista de cerámica de España particularmente de mis trabajos impresos en cerámica, algunas piezas de este mismo elemento en Turquía, y otras piezas de vidrio quedaron en un museo de Bulgaria”, declaró Silpituca.

En el 2018, le otorgaron una mención especial desde el Centro Argentino de Arte Cerámico. Asimismo, ciertas piezas del artista forman parte del patrimonio del Museo de Arte Popular José Hernández, ubicado en CABA.

Fue recién el año pasado cuando tuvo su primera muestra personal en San Nicolás. “Tuvo mucho que ver con la ciudad y con lo que más hago, que es una tecnología aplicada a la cerámica”, recordó el artista.

El proceso

Silpituca simplifica la impresión 3D en cuatro etapas. La primera es la preparación del diseño justamente en tres dimensiones. La segunda refiere a la calibración de la impresora. La tercera, la elaboración de la pasta de arcilla, cerámica o vidrio (ya que no es comercial). Con relación al plástico no hay ninguna preparación, ya que simplemente se debe elegir el material  adecuado. Y finalmente la cuarta es la impresión en sí.

En el caso de la arcilla debe dejarse secar tras la impresión. El paso siguiente es esmaltarla o pigmentarla y luego hornearla, señaló Silpituca. Y aclaró que también hay piezas que se conserva el color original. Este es el caso de aquellas que se realizan con barro de río, por ejemplo.

Sensaciones

Para concluir, el artista declaró: “Cuando la idea se materializa, es una gran satisfacción personal poder tocar aquello que uno pensó y diseñó. Después en las muestras hay diferentes opiniones de la gente. Es arte, puede gustar o no. Pero cuando una persona se queda mirando o incluso se lleva una obra mía a su casa, hay una gran sensación de felicidad”.

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