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San Nicolás de los Arroyos
jueves, 20 enero, 2022

Edición N° 3931

DENUNCIAN LA PUESTA EN VENTA DE TIERRAS EN ÁREA PROTEGIDA DEL DELTA

Salvemos los Humedales asegura que la empresa holandesa Bema Agri está ofreciendo diez mil hectáreas. Viejas denuncias sobre daño ambiental.



Por Marcelo Castaños

La agrupación Salvemos los Humedales Villa Constitución y la Multisectorial Humedales Rosario denunciaron la intención de la empresa Bema Agri de vender una porción de 10.000 hectáreas de islas frente a la ciudad del sur santafesino. Los terrenos forman parte de una extensión de 376.000 hectáreas declaradas “Reserva de Usos Múltiples” y es área natural protegida por Entre Ríos, provincia que tiene jurisdicción sobre la zona. Bema Agri fue denunciada en numerosas oportunidades por la construcción de terraplenes y endicados en zona de humedales, al punto que en 2018 la Justicia entrerriana le puso fin a sus actividades.

Desde la Multisectorial Rosario, Julieta Bernabé advirtió que “incluso, estamos viendo en venta otros campos en zona de islas, por lo que queremos investigar un poco más para ver si esto es generalizado”.
“La empresa Bema Agri devastó un humedal y un bien común dejando a familias sin poder practicar sus artes tradicionales de subsistencia. Los habitantes más cercanos de la región fueron víctimas de las fumigaciones, y los que estábamos en las costas villenses, del humo. De más está decir que arrasaron con la biodiversidad del lugar y que lo único intacto que dejaron fue el desastre que provocaron”, afirman las agrupaciones. Y abundan: “Este desastre ahora se vende por medio de una inmobiliaria que se llama Nordheimer y aparece en portales como Chacra.com y Agrofyp. Se vende el ecocidio con el mayor de los descaros y como si nada”.



15 millones de dólares

Desde las ONG destararon las características del campo que se pone en venta, algo que también fue chequeado por este diario: “24 kilómetros de terraplenes de gran altura, 25 kilómetros de caminos internos, 45 kilómetros de canales de drenaje, 25.000 horas de movimiento de suelo, estaciones de bombeo, silos, galpones y pista de aterrizaje”. El costo estimado, aseguran, es de 15 millones de dólares. “Las tierras son ofrecidas por una inmobiliaria de Buenos Aires, pero la escritura de venta está en manos holandesas”, afirman los integrantes del colectivo ambientalista.

Se ofrece, además, dentro de las instalaciones, una “planta con cuatro silos de 120 toneladas y noria de 80 toneladas/hora, con descarga al barco; alteo de 2 hectáreas levantado 5 metros en altura para refugio (100.000 metros cuadrados de tierra). Su cota supera cualquier crecida y permite tener un lugar seguro en caso de emergencia hidrológica para situar los animales y proceder a su evacuación. Arriba de este alteo se construyó el galpón y los silos”.



De hecho, en un aviso puede leerse, en rubro aptitud: “Muy buena isla para engorde, cría y recría por sus pasturas permanentes, pastosas, abundantes y de gran altura; 1500 hectáreas aptas para siembra, 8500 hectáreas con pasto natural. Posee habilitación de Senasa para exportación de carne del mismo ganado. Su perímetro se compone con ríos de buen calado (Los Laureles). Hasta en épocas de sequías su calado mínimo con el río bajo es de 10 metros. Siempre entra y sale el barco de hacienda o cereal”.

Las diez mil hectáreas a la venta “comprenden el área donde antes funcionaría Bema Agri, empresa multinacional holandesa con múltiples denuncias por daño ambiental”, dice un informe de la ONG titulado “Sin ley de humedales… sigue la joda en el delta del Paraná”. Y opina: “Hoy los holandeses pintan la fachada y ponen cartel de venta, alentando a los futuros compradores a continuar con actividades prohibidas y degradativas”.



Desde 2008

El conflicto con Bema Agri no es nuevo. Ya en agosto de 2008, diario La Capital de Rosario publicaba bajo el título “Villa Constitución: advierten sobre un desastre ecológico en las islas”, las primeras denuncias de vecinos y lugareños, quienes alertaban de que desde hacía “meses” estaban levantando terraplenes de más de cuatro metros de altura y hasta construirían canales para vaciar lagunas existentes y explotar la tierra con agricultura y ganadería. Se trataba de la misma multinacional holandesa.

“Estos extranjeros trajeron dos retroexcavadoras y tres tractores, todos flamantes, y están haciendo un movimiento de tierra gigantesco”, describía un poblador isleño por esos días.

El terreno en cuestión, que ya dimensionaban en esa fecha en unas 10.000 hectáreas, está ubicado entre los arroyos Estévez, San Lorenzo y Los Laureles, en la zona conocida como Las Cuatro Bocas, a una media hora de navegación de Villa Constitución.

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