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San Nicolás de los Arroyos
miércoles, 17 agosto, 2022

Edición N° 4143

DESALENTADOS DE CALOR Y COBICHO

CRÓNICAS DE LA TIERRA MEDIA

No hay paz en estos tiempos, no hay calor que se aplaque ni covid que se detenga, por más que juguemos a ignorarlo, por más que sus efectos no sean tan nocivos merced a las vacunas. Pero está ahí, molestando, encerrando a todos, afectando comercios, circulación, vacaciones, recordándonos que solo vivimos un pequeño oasis temporal, que la basura rebalsa la alfombra.



Germán Rodríguez
diarioelnoerte@diarioelnorte.com.ar

Llueve cuando no tiene que llover y lo justo y necesario para que la humedad se adueñe de la ciudad y le dé un toque más asesino al calor. Como era de esperar y a pesar de todos los memes despidiendo al 2021 y dándole la bienvenida al 22, este vino más ácido que el otro y nos tira toda la polenta en la cara. Ya no hay ganas de celebrar nada, el ciudadano promedio sueña con vacaciones que no sabe cómo pagar. Seguramente se las tomará igual porque si en algo nos caracterizamos los argentinos es en ser irresponsables con el dinero, gastar más de lo que tenemos y endeudarnos tipo: ‘después vemos que hacemos’. Cualquier semejanza con la deuda y el FMI evidentemente ya no es pura coincidencia.

De alguna extraña manera también tendemos a desear y prometernos consignas cada principio de año, como dándole una oportunidad a nuestra psiquis de empezar lo que tenemos que hacer, aquello que nos cuesta pero sabemos que a la larga es para mejorar, ya sean dietas, emprendimientos, gimnasio o amores.

Echamos un ruego a los dioses que les importa un carajo nuestra gordura y aseguramos cambiar.



Pero claro, enero viene caluroso, pesado, exigiendo atornillarse delante del aire acondicionado (lo que va a venir de luz va a ser terrible, aunque deberían descontar el dolor que nos causaron con tantos cortes cuando más los necesitábamos).

Era terrible salir del trabajo cansado, estresado, irascible, soñando con ver tele debajo del aire para llegar a casa y que te digan “no hay luz” y así y todo transpirado, enojado, abrir rápidamente la heladera con el objeto de que no se pierda el poco frío y encontrar la botellas de agua vacías, porque a todos les gusta tomar agua fresca pero nadie las vuelve a llenar. ¿Qué podemos esperar de ese pobre hombre? ¿Qué demonios oscuros abrigará su inconsciente?, ¿qué deseos maliciosos se albergarán en esa alma destruida cuando disimule una sonrisa y observe a todo y cada uno de los miembros de la familia con un párpado temblando? Consejo al resto: huir, huir rápido.

Covideando

Pero cuando empezamos a querer acomodarnos, el covid y su nueva variante con nombre de malvado de película de los Transformers ataca con todo para recordarnos que la felicidad es una breve sensación que puede ser rota en cualquier momento. Y nos pega en la mandíbula porque guita para cerrar todo no hay y ganas, menos. Entonces aparecen casos por todos lados, que por suerte, gracias a las vacunas no se sienten tanto, pero sí son muy contagiosos, así que a aislarse y no complicarla.



Acá un punto importante: queridos conciudadanos, si se tienen que aislar porque son positivos, quiere decir que deben quedarse en los hogares y no salir, porque hay varios salames que están haciendo las compras y andando por la calle que te dicen “no te me acerques que soy positivo, nos tenemos que cuidar”… ¿¿What??

Confusión, falta de claridad y ese no saber qué hacer es lo que nos está pasando. Una gran parte no quiere contagiarse porque tiene miedo de no poder irse de vacaciones, otra porque necesitan trabajar, y otra por miedo al covid en sí y sus consecuencias. ¿Estamos por volver al aislamiento obligatorio? Nadie lo sabe ni quiere saberlo. Por ahí la argentiniamos y que sea lo que sea. Tiramos la basura bajo la alfombra, hablamos de fútbol, de espectáculos y dejamos que pase el tren.



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