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San Nicolás de los Arroyos
jueves, 16 septiembre, 2021

Edición N° 3808

DÍA DEL ALMACENERO: UN RECONOCIMIENTO A QUIENES ENCARNAN EL “CORAZÓN DEL BARRIO”

Cada 16 de septiembre se celebra a nivel nacional el Día del Almacenero, a modo de  distinción para esos trabajadores tan esenciales. En estos tiempos que corren, donde muchos almacenes fueron devorados por los supermercados y otros se transformaron en autoservicios, es bueno reflexionar sobre este noble comercio que acompañó y aún sigue acompañando a la familia argentina.

De la Redacción de EL NORTE
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar



El mostrador con la calculadora y la lapicera, el rollo de papel de estraza blanco, la balanza y la cortadora de fiambre. Las estanterías con las latas de galletitas sueltas y todos los productos fraccionados del día a día. Esa es la postal de los almacenes a fines de los 80 y principio de los 90. Cómo olvidar la caramelera y las vitrinas llenas de chucherías. La cola de clientes con “la bolsa de los mandados”, la libretita para “anotar” la compra y nuestro querido almacenero, siempre esperándonos para charlar un rato.

Si bien no se sabe a ciencia cierta la razón por la cual se decidió instaurar esta fecha, cabe destacar que antiguamente se celebraba el tercer jueves de septiembre, pero desde hace unos años se estableció a nivel nacional el Día del Almacenero el 16 de dicho mes.

En estos tiempos que corren, donde muchos almacenes fueron devorados por los supermercados y otros se transformaron en autoservicios, es bueno reflexionar sobre este noble comercio que acompañó y aún sigue acompañando a la familia argentina.

Algunos afirman que el almacén es algo más que un comercio donde comprar los comestibles y demás enseres necesarios para la vida doméstica; se trata también de un lugar de encuentro dentro del barrio, un sitio donde ir a intercambiar ideas, afectos, problemas y soluciones a la vida diaria. Los almaceneros marcaron la identidad de los barrios con sus pequeños negocios.

Historia

Los almacenes están ligados de manera directa a la inmigración, sobre todo a los millones de italianos y españoles que escaparon de la guerra y la miseria de Europa para refugiarse en la Argentina. Fue durante la primera mitad del siglo XX cuando la gran mayoría desembarcó en estas tierras para empezar una nueva vida. El convertirse en almaceneros los ayudó a la integración barrial y ciudadana de forma casi automática.

A pesar de los cambios ocurridos en el rubro de la venta de alimentos y a la proliferación de los grandes comercios, todavía quedan almacenes con largas mesadas y antiguas balanzas donde se respira la historia de estos establecimientos que eran –y en muchos casos, siguen siendo–  el centro del barrio, y un trabajo a tiempo completo: de lunes a domingo para sus propietarios.



Precisamente, una de las características de este negocio en la actualidad (ya sea almacén, supermercado de barrio, autoservicio o polirrubro) es que casi siempre son sus dueños los que están al frente del mostrador.

Almaceneros en épocas de pandemia

La pandemia de coronavirus originó una gran variedad de cambios en todo el mundo. En Argentina, una inusual demanda de trabajadores en los rubros de supermercados, almacenes, fábricas y empresas de paquetería tuvo lugar en el país –especialmente el año pasado– en virtud de las licencias que las empresas debieron otorgar a partir de la determinación de grupos de riesgo ante el avance de la covid-19.

Entre los puestos más solicitados se encontraron cajeros de supermercado, repositores, operarios para fábricas alimenticias o de higiene personal y repartidores. Se sumó, además, una inusual demanda de enfermeros para planta, para hacer un control de ingresos y evitar posibles contagios.

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