EDIFICIOS SALUDABLES CON ABUNDANTE LUZ NATURAL

Al pensar en cómo los edificios pueden mantener a las personas saludables, es importante recordar que la luz natural es esencial para el bienestar. Existen tres métodos tradicionales para permitir la entrada de luz natural en los edificios: vidrio, policarbonato y paneles compuestos reforzados con fibra. Cada uno presenta distintas ventajas y desventajas.

La iluminación natural es el arte de ubicar aberturas en los edificios para controlar la luz solar directa o indirecta que penetra en el espacio, proporcionando iluminación interior. Los seres humanos han aprovechado la luz natural durante miles de años; por ejemplo, los antiguos egipcios utilizaban ventanas cubiertas con esteras de juncos en el 1500 a C. Si bien el principio permanece, la tecnología ha avanzado: primero mediante el uso de contraventanas, luego vidrio y ahora, paneles translúcidos, tubos solares y vidrios inteligentes.

En la arquitectura, la iluminación natural siempre ha sido uno de los aspectos más importantes del diseño, y los edificios se planifican en torno a los movimientos del sol para capturar la mayor cantidad de luz. Por este motivo las casas en el hemisferio norte presentan menos ventanas orientadas al norte que al sur. Lo contrario ocurre en el hemisferio sur.

Transparencia vs translucidez

Para que un diseño sea exitoso, es vital controlar la cantidad de luz que ingresa a un edificio a través de sus ventanas. Ya sea para prevenir la ganancia solar excesiva o para mitigar el deslumbramiento y los puntos de calor, la luz solar siempre se ha restringido mediante el uso de parasoles, brise-soleil, cortinas, persianas, o contraventanas. Los medios transparentes no tienen filtro incorporado, por lo que las soluciones translúcidas que difunden la luz natural son bastante populares. A diferencia de las transparentes, las soluciones difusas evitan la contaminación lumínica y entregan una iluminación natural adecuada.

Opciones

Existen tres métodos tradicionales para permitir la entrada de luz natural en los edificios: vidrio, policarbonato y paneles compuestos reforzados con fibra. Cada uno presenta distintas ventajas y desventajas.

El vidrio es la forma más antigua de permitir la entrada de luz natural en un edificio. Desde la época romana, se ha utilizado para permitir la entrada de luz en los espacios mientras bloquea el polvo, la suciedad y el viento. Su transparencia ofrece una libertad visual incomparable con las ventajas biofílicas inherentes de vincular a las personas con la naturaleza. Sin embargo, el vidrio también presenta algunas desventajas. Es pesado, inflexible y frágil, lo que provoca problemas de instalación. También entrega propiedades térmicas relativamente bajas y necesita una solución secundaria para controlar la ganancia solar y el deslumbramiento.

Los paneles de policarbonato ofrecen una alternativa más resistente, duradera y ligera al vidrio y ayudan a bloquear los dañinos rayos UV, pero también presentan desventajas. Pueden rayarse fácilmente, decolorarse y volverse quebradizas con el paso del tiempo. Además de la baja resistencia al impacto y la capacidad de carga estructural, tiene niveles muy bajos de eficiencia térmica y es sensible al calor.

Los paneles sándwich translúcidos FRP (Fiber-Reinforced Composite Panels o “compuestos reforzados con fibra”) ofrecen distintas ventajas sobre el vidrio y el policarbonato en términos de aislamiento térmico. Además, ofrecen una mayor protección y resistencia a los escombros transportados por el viento, impactos, el fuego, la abrasión y las cargas puntuales. Aunque estos paneles a veces pueden ser más costosos, gracias a sus beneficios de alto rendimiento –incluyendo el bajo mantenimiento, ahorro de energía y durabilidad–, el costo inicial se compensa con un mayor valor del ciclo de vida. Por último, si bien la translucidez no proporcionará una vista directa hacia el exterior, funciona efectivamente si se busca proteger la línea de visión.

Los paneles translúcidos tienen la capacidad de difundir grandes cantidades de luz utilizable con un nivel relativamente bajo de transmisión de luz. Transmiten menos energía radiante y junto con la difusión, logran mitigar los puntos calientes que son habituales en otras fuentes de transmisión lumínica. Si son diseñados adecuadamente, permiten arrojar luz distribuida y uniforme en el espacio interior, reduciendo la necesidad de iluminación artificial y las cargas energéticas de los sistemas mecánicos.

En algunos proyectos, la incorporación de más de un producto ayuda a ofrecer una mejor solución.