Diario El Norte

Editorial

Los agravios permanentes y la necesidad de reencauzar el conflicto docente

23 Marzo 2017 (23:39)

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El conflicto entre los docentes y el gobierno, parece haber ingresado en un callejón sin salida. No solamente por las posturas irreductibles, sino también por la escalada de agresiones verbales que se ha dado en los últimos días.

 Antes de la masiva movilización del pasado miércoles, ya habíamos asistido a una serie de declaraciones desafortunadas por parte de funcionarios del gobierno nacional, incluyendo al Presidente. Desde el palco, los dirigentes de distintos gremios no se quedaron atrás con sus críticas.

 Como si esto fuera poco, ayer el ministro de Educación Esteban Bullrich redobló la apuesta. Minimizó la multitudinaria movilización a Plaza de Mayo que el miércoles cerró las dos jornadas de paro, agregó que "la mayoría de los docentes estuvo dando clases”, remarcando además que se trató de "un reflejo de una dirigencia sindical docente que quiere manifestarse".

 El propio Bullrich al día siguiente se refirió al “curro de las licencias médicas, sosteniendo que los docentes reciben favores médicos “a cambio de plata”. En este sentido, indicó la necesidad de “cambiar” el sistema de licencias del sector, al asegurar que el mecanismo de control médico está asociado al “curro” y al “abuso”. “El problema de las licencias médicas no es tanto el estatuto (docente) sino el curro en el control médico”, alertó el funcionario nacional, y expresó que ese operativo -que “está tercerizado”, a excepción de las escuelas de la ciudad de Buenos Aires-, “hay que cambiarlo”.

 Algunas de las cosas que sostiene el gobierno de Cambiemos son ciertas; pero no es oportuno e inconducente plantear este tema en este contexto. Una problemática por todos conocida y que el gobierno no ha sabido o querido resolver en sus quince meses de administración.

 El ministro Bullrich está queriendo apagar el incendio echándole más nafta al fuego. O quizás en realidad no quieren apagar el incendio. La escalada de violencia verbal que se está viendo en estas últimas horas, nos hace pensar que a lo mejor no hay demasiada voluntad de llegar a un acuerdo.

 Si esto último es cierto, resulta preocupante porque está en juego la educación de nuestros hijos. Es cierto que una parte de los docentes está dando clases, pero otros no lo hace; de manera que no se puede calificar como normal la situación, aunque el gobierno lo quiera ver de esa manera.

 Unos y otros deben bajar los decibles del conflicto. El gobierno flexibilizando su posición paritaria. Los docentes, volviendo a las aulas como gesto de buena voluntad. Porque el no dictado de clases es lo que mas esta perjudicando a la escuela publica que pretenden defender.

 Tampoco podremos mejorar la educación con agravios y enfrentamientos. La escuela pública ha sido, es y aspiramos a que sea en el futuro, el pilar de nuestra educación. Pero debemos alcanzar la excelencia de esta, como aquella que fue nuestro orgullo durante décadas.