Diario El Norte

Editorial

La mejora continua, central para los cambios reales

25 Junio 2018 (23:17)

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Por estos días, los argentinos terminamos hinchando por el triunfo de Nigeria y con su triunfo pudimos  renovar una esperanza de clasificar a la siguiente fase del mundial. La esperanza -leve- finalmente se concretó aunque las dudas permanecen ¿Estará el seleccionado nacional a la altura de las circunstancias? Eso lo veremos el martes pero, más allá del resultado lo ocurrido debe motivarnos a una necesaria y repetida reflexión. Todavía seguiremos buscando salvadores providenciales. Tal vez ocurra ¿Pero esto es lo que realmente necesitamos?

En el deporte, especialmente en el Fútbol se puede ganar o perder más allá del trabajo previo porque siempre se conjugan otros elementos, como el factor suerte, el anímico, los errores arbitrales, etc. Más allá de esto y por lo general se alcanzan los resultados deseados cuando hay  una idea clara, un trabajo en consecuencia y la necesaria  dedicación.

Es este el mismo  dilema que se da en todos los órdenes de la vida en los que se presenta el debate  coyuntura- estrategia. La necesidad de cambios, las mejoras y las formas de llevarlos a cabo, la necesidad de  ensayar la mejora continua, progresiva y constante como motor de los cambios culturales.

También durante este mundial hemos observado a hinchas de Japón (que cada día juega mejor al Futbol) juntando los desechos que habían generado durante el partido, también hemos visto como hacían lo mismo los hinchas de Senegal, si de Senegal. ¿Qué hemos visto de los Argentinos? A un hombre grande, padre de dos hijos deportado por hacerle decir groserías a una joven rusa de 15 años, hacer un video y reenviarlo, a cuatro energúmenos también deportados pegándole a un hincha de Croacia luego de haber perdido categóricamente.

Cuando vemos esto la palabra vergüenza queda corta.  Alguna vez reconocimos que no era una tarea fácil revertir una cultura que se arraigó a partir de la necesidad de superar siempre álgidas coyunturas. Durante  décadas  tanto los gobiernos como los ciudadanos planificaron a corto plazo, porque la incertidumbre fue la única certeza. Simultáneamente, aquello que se planteaba "a largo plazo" difícilmente se cumplía o peor aún, por lo general se diluía ni bien anunciado.

Es que las acciones que se trataban de organizar para trazar líneas de actividad que apunten a superar la coyuntura terminaban fagocitadas por las emergencias.

Muchas veces estos emergentes eran absolutos dominadores de la gestión, haciendo imposible ejecutar aquellos proyectos que precisamente se idearon para reducir las emergencias que imposibilitan su desarrollo. Alguien sostenía con criterio "No dejes que otro te haga tu agenda. La habilidad de quien gestiona está en poder atender los emergentes sin descuidar lo estratégico. De lo contrario, la "coyuntura" se convierte en el tema dominante y termina no solo con lo que se proyecta sino y también con lo instituido. "La necesidad y urgencia" ha sido utilizada tantas veces para soslayar normas, mecanismo e instancias que debieron ser respetadas. La constante atención de la necesidad y de la urgencia en detrimento de lo instituido es el mecanismo que no nos ha permitido alcanzar logros superiores. Hoy quedan muchísimas cuestiones en déficit. Las necesidades urgentes no han sido superadas, la realidad nos está pidiendo a gritos ser estratégicos. Se deben atender las emergencias, se debe pensar en las situaciones desesperantes. Pero es hora de poder trabajar en la mejora continua, con acciones diarias, concretas y que respondan a una planificación, que tenga objetivos claros. No es nada fácil poder dar respuestas estratégicas a diario. Mostrar el temple ante situaciones pequeñas, que en primera instancia no requieren de grandes decisiones.

Se trata de intervenir con la debida antelación mucho antes de que la situación alcance ese grado de gravedad que las torna en aparentemente imposible de resolver. Eso es estrategia. Todo lo contrario a la constante improvisación que parece reinar en todos los órdenes de las decisiones argentinas.  Los resultados son silenciosos, porque no se genera el conflicto. En perspectiva, se ven: porque se genera el desarrollo integral. La necesidad de dar respuestas rápidas ante un emergente no nos debería alejar de dar la respuesta correcta. Una respuesta que no atente después con aquello en que creemos superador de esos emergentes a largo plazo. Es un ejercicio, un difícil ejercicio que ya deberíamos practicar sin más excusas.