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San Nicolás de los Arroyos
domingo, 31 octubre, 2021

Edición N° 3853

EL CONMOVEDOR RELATO DE LOS POLICÍAS QUE SALVARON LA VIDA DE UN NIÑO



Los oficiales Hernán Simoni y Pablo Pereyra lograron que un nene de dos años expulsara una aceituna que le había obstruido las vías respiratorias. “Cuando lo vi se me vino encima la imagen de mi hijo que tiene la misma edad”, contó el oficial Simoni, con la voz conmovida. “Anoche apenas pude dormir. También soy papá, y es imposible no ponerse en el lugar de esos padres que durante algunos minutos sintieron la desesperación que nadie quiere sentir jamás”, agregó Pablo Pereyra.

De la redacción de EL NORTE
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

No sólo están para prevenir, sino también para curar. Los oficiales de Policía Hernán Simoni (Leg. 478.073) y Pablo Pereyra (Leg. 478.037) fueron protagonistas en la noche del sábado de uno de esos episodios que probablemente nunca olvidarán. Porque en sus manos, contrareloj, tenían la vida de Amadeo, un niño de dos años que sufría un evento de ahogamiento minutos después de haber ingerido una aceituna con carozo.



Fue una señora mayor la que, en su desesperación, acudió en ayuda a los policías que custodiaban la seguridad de RICO, el evento gastronómico que se desarrolló hasta anoche en el empedrado de la costanera.

La historia tuvo final feliz puesto que Simoni, con la ayuda de Pereyra, le practicaron al niño la «Maniobra de Heimlich», también llamada compresión abdominal, un procedimiento de primeros auxilios para desobstruir el conducto respiratorio. Se trata de una técnica efectiva para salvar vidas en caso de asfixia por atragantamiento, que los oficiales incorporan durante su instrucción.

“Estábamos cumpliendo con nuestra tarea de vigilancia cuando se acercó una mujer mayor a pedir que ayudemos a un niño que estaba sufriendo por una obstrucción que no le permitía respirar. Cuando lo vi se me vino encima la imagen de mi hijo que tiene la misma edad”, contó el oficial Simoni, con la voz conmovida por lo que había vivido pocas horas antes.

“Esa imagen puede generar desesperación. Pero mi compañero y yo sabemos que lo más importante en estos casos es mantener la calma y actuar con celeridad. Cuando vimos a ese chiquito con el color morado no pudimos más que empatizar con lo que estaba viviendo esa familia. Gracias a Dios pudimos actuar a tiempo para aplicar los conocimientos que hemos incorporado en la Escuela de Policías. Nuestro trabajo no sólo es portar un arma y esposas sino también ayudar al prójimo en cualquier situación que así lo amerite”, contó el oficial Simoni. “Soy papá y amo a mis hijos. Por eso entendí a la perfección la desesperación de esa familia al ver que su hijo no podía respirar”, agregó Simoni.



“Fueron segundos”

“Todo se dio en cuestión de segundos. Cuando llegamos nosotros el nene parecía estar a punto de desvanecerse”, relató el oficial Pablo Pereyra.

“Nuestra tarea es priorizar la asistencia a quien lo esté necesitando. En esta oportunidad era un chiquito el que necesitaba de nuestra ayuda, pero en otros casos suele ser una mujer que sufrió violencia o una persona mayor que tiene algún problema. Para esas situaciones también tenemos conocimiento a aplicar”, explicó Pereyra. “Una vez que se logró que el niño expulse la aceituna no abandonamos a esa familia sino que nos quedamos para acompañarlos hasta que llegara la ambulancia. No nos movimos del lugar hasta que los médicos aseguraron que la vida del niño no corría peligro”, añadió Pablo Pereyra.

El resto de los oficiales afectados a la seguridad del evento abrieron el tránsito para facilitar el ingreso de la ambulancia, además de despejar la zona de quienes se acercaban intentando saber qué ocurría.



“Anoche dormí feliz por haber ayudado a que un niño pudiera superar un trance tan angustiante”, reveló Hernán Simoni. “Yo apenas pude dormir. También soy papá, y es imposible no ponerse en el lugar de esos padres que durante algunos minutos sintieron una desesperación que nadie quiere sentir jamás”, agregó Pablo Pereyra.

La Oficial Principal, Cecilia Barrera, a cargo de custodiar que el operativo policial funcionara según lo planificado en el evento, también se mostró conmovida por el relato de sus subordinados. “Nuestra vocación siempre es ayudar. No puedo más que felicitar a los dos oficiales porque actuaron como se debe actuar en este tipo de situación límite”, dijo Cecilia Barrera.

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