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San Nicolás de los Arroyos
miércoles, 24 julio, 2024

Edición N° 4847

El histórico y polémico caramelo Media Hora

GOLOSINA CON SABOR A RECUERDOS

La inventó un asturiano en Uribelarrea, provincia de Buenos Aires. Amada y odiada, ni sus fabricantes saben el origen real del nombre ni definir concretamente su sabor.

El responsable de esta famosa golosina: Rufino Meana, un gaucho con base en Uribelarrea, Cañuelas, provincia de Buenos Aires. ¿Cómo definir su gusto? Rufino lo bautizó “anetol”. La fórmula secreta es tan misteriosa como la de la Coca-Cola y sólo fue revelada cuando Meana le vendió la marca a Stani.

El Media Hora (en rigor 1/2 Hora) tiene un reloj dibujado en la envultura que protege a dicho producto. Pero, ¿En qué hora está? ¿Una y media? ¿Ocho? ¿Cambia la hora según el envoltorio?





Cuando comenzaron a fabricarse se le atribuyeron cualidades digestivas. Hay una publicidad de 1982 que lo promociona con niños, lógica aspiracional de cualquier golosina. Fue la última vez que se invirtió tanto para un producto tan poco estratégico.

Cuando intentamos saber si la media hora incluiría lo que uno tarda en ir al kiosco, comprar el caramelo, desenvolverlo –nada sencillo- y chuparlo hasta que se disuelva, las respuestas ya no llegarán.




El Gran Libro de las Marcas maneja otra teoría de por qué se llamaría Media Hora: 30 minutos antes de su cierre diario, la fábrica de Rufino Meana limpiaba las máquinas. “Las sobras de otras golosinas formarían la materia prima del caramelo de sabor impreciso”.

Se sabe que la extraña golosina, amada, odiada y de inconfundible sabor, cruzó la cordillera y se vende en Chile. El Gran Libro de las Marcas lo define sin lugar a dudas: “Es un caramelo con sabor a tango”. 


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