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San Nicolás de los Arroyos
lunes, 20 septiembre, 2021

Edición N° 3813

EL MITO DE QUE ONLYFANS ES UN SITIO SEGURO PARA EL “TRABAJO SEXUAL”

El poder de la pornografía quedó en evidencia una vez más el mes pasado, cuando OnlyFans, el servicio de suscripción con sede en Londres, anunció que iba a prohibir el contenido “sexualmente explícito” en su plataforma y luego se retractó de manera abrupta en medio de las críticas.



Vivimos en el mundo que ha creado la pornografía. Durante más de tres décadas, los investigadores han documentado que la pornografía desensibiliza a los consumidores frente a la violencia y propaga mitos sobre la violación y otras mentiras en torno a la sexualidad de las mujeres. Al hacer esto, se normaliza y se vuelve cada vez más generalizada, intrusiva y peligrosa, nos rodea de una manera más íntima y moldea la cultura a tal grado que se vuelve difícil siquiera reconocer los daños que provoca.

Una medida de este éxito es la creciente insistencia de los medios en referirse a las personas que se utilizan en la prostitución y la pornografía como “trabajadores sexuales”. Lo que se les hace no es sexo, en el sentido de intimidad y mutualidad, ni trabajo, en el sentido de productividad y dignidad. Los sobrevivientes de la prostitución la perciben como “una violación serial”, por lo que consideran el término “trabajo sexual” como una suerte de manipulación y abuso emocional.

Cuando el ‘trabajo’ de la prostitución queda expuesto, se destroza cualquier similitud con un trabajo legítimo”, escribieron dos sobrevivientes, Evelina Giobbe y Vednita Carter. “En pocas palabras, sin importar que seas una acompañante de la ‘clase alta’ o una prostituta de la calle, cuando estás en una ‘cita’, tienes que ponerte de rodillas o acostarte de espaldas y dejar que ese hombre use tu cuerpo de la manera que quiera. Para eso pagó. Fingir que la prostitución es un trabajo como cualquier otro daría risa si no fuera algo tan grave”.

El “trabajo sexual” implica que las personas prostituidas de verdad quieren hacer algo que en realidad no decidieron hacer. Que no significan nada su pobreza, la falta de un techo, los abusos sexuales que sufrieron de niños, ser objeto de racismo, la exclusión de trabajos remunerados ni la paga desigual. Que son quienes la pornografía dicta que son, valiosos tan solo para su uso en ella.

Marcha atrás

El poder de la pornografía quedó en evidencia una vez más el mes pasado, cuando OnlyFans, el servicio de suscripción con sede en Londres, anunció que iba a prohibir el contenido “sexualmente explícito” en su plataforma y luego se retractó de manera abrupta en medio de las críticas.

“OnlyFans ha sido alabada por darles a los artistas para adultos y trabajadores sexuales un lugar seguro para hacer su trabajo”, señaló Bloomberg News. Según la Unión Americana para las Libertades Civiles (ACLU, por su sigla en inglés), que defiende la pornografía desde hace mucho tiempo, “cuando plataformas tecnológicas como OnlyFans se consideran árbitros del discurso y la actividad aceptables en el ciberespacio, estigmatizan el trabajo sexual y merman la seguridad a los trabajadores”.

Por el contrario, es la industria sexual lo que pone en peligro a las mujeres. Legitimar el abuso sexual como un trabajo vuelve particularmente atractivos los sitios de cámaras web como OnlyFans para las personas con carencias económicas.

OnlyFans adquirió gran fama durante la pandemia, cuando se disparó la demanda de pornografía. La gente comenzó a vivir en línea, la violencia doméstica explotó, las mujeres perdieron sus medios de supervivencia económica en mayor medida que los hombres y aumentaron las desigualdades. OnlyFans, pornografía de nicho catalogada como prostitución suave mediada, estaba en una posición ideal para sacar ventaja de estas dinámicas.

Cuerpos vendidos

Para la pornografía convencional, OnlyFans ha sido lo que el streaptease para la prostitución: una actividad de entrada, una exhibición sexual que parece estar aislada de la explotación del contacto piel a piel, un empleo temporal para quienes están entre la espada y la pared por su situación financiera y tienen pocas o ninguna alternativa. Ofrece la ilusión de seguridad y anonimato tanto para los productores como para los consumidores.

No obstante, la indignación por la prohibición propuesta dejó claro que solo el sexo explícito —principalmente, el consumo sexual de cuerpos feminizados, por lo regular de mujeres, personas gays o trans— se vende bien en el mundo de la pornografía. Como le comentó a The New York Times Dannii Harwood, quien se presume que fue la primera creadora de contenido en OnlyFans: “Una vez que los suscriptores lo han visto todo, pasan al siguiente creador”. La investigación empírica también ha documentado esta dinámica.

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