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San Nicolás de los Arroyos
domingo, 16 enero, 2022

Edición N° 3930

EL PAPA ANIMA A PRESERVAR LA ARMONÍA FAMILIAR

En el Ángelus, Francisco anima a contemplar con asombro la belleza del misterio de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, esa que enseña a pasar del “yo” al “tu”.



En el día en que la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, el domingo después de Navidad, el papa Francisco rezó al mediodía de ayer la oración mariana del Ángelus con los fieles y peregrinos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro.

El Santo Padre explicó que “Dios eligió a una familia humilde y sencilla para venir entre nosotros”, e invitó a “contemplar con asombro la belleza de este misterio”, destacando dos aspectos concretos para las familias.

El primero, dijo Francisco, es “la familia”, que representa “la historia de la que provenimos”. Y con el Evangelio propuesto por la liturgia del día, el pontífice afirmó que “nos recuerda que Jesús es también hijo de una historia familiar”, tal como “lo vemos viajar a Jerusalén con María y José para la Pascua”; y “luego hace preocupar a su madre y a su padre, que no lo encuentran”; mientras “una vez encontrado, vuelve a casa con ellos”.



De ahí la afirmación del Obispo de Roma: “Es hermoso ver a Jesús insertado en la red de afectos familiares, naciendo y creciendo en el abrazo y la preocupación de los suyos. Esto es importante también para nosotros: venimos de una historia entretejida de lazos de amor y la persona que somos hoy nace no tanto de los bienes materiales que hemos disfrutado, sino del amor que hemos recibido”.

Después de destacar que “puede que no hayamos nacido en una familia excepcional y sin problemas”, a pesar de lo cual “es nuestra historia” y “son nuestras raíces”, Francisco exclamó: “¡Si las cortamos, la vida se seca!”, puesto que “Dios no nos creó para ser conductores solitarios, sino para caminar juntos”.

 “Démosle las gracias y recemos por nuestras familias. Dios piensa en nosotros y quiere que estemos juntos: agradecidos, unidos, capaces de proteger nuestras raíces”



El segundo aspecto, prosiguió el Papa, es que “aprendemos a ser una familia cada día”. En efecto, el Evangelio nos muestra “que incluso en la Sagrada Familia no todo va bien”, sino que “hay problemas inesperados, angustia, sufrimiento”. “Cada día, en la familia, hay que aprender a escucharnos y comprendernos, a caminar juntos, a afrontar los conflictos y las dificultades. Es el reto diario, y se gana con la actitud adecuada, con pequeñas atenciones, con gestos sencillos, cuidando los detalles de nuestras relaciones”.

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