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San Nicolás de los Arroyos
jueves, 7 julio, 2022

Edición N° 4102

EL PODER, SIEMPRE EL PODER, EL SOSPECHOSO DE SIEMPRE

CRÓNICAS DE LA TIERRA MEDIA

El ángel de futuro pierde su mirada hacia atrás viendo horrorizado ese verdadero mundo que supuestamente era una historia de progreso. Somos merecedores de la mentira que nos queremos creer: que las cosas tienen sentido, que la independencia de poderes es constitucional y que somos iguales ante la ley. El poder verdadero dicta las leyes, las normaliza y escribe la historia.



Germán Rodríguez
redaccion@diarioelnorte.com.ar

Dejemos actuar a la Justicia dice la sensatez, el uso común del contrato social, de la ponderada división de poderes, de la tan proclamada justicia. Pero los hombres son los actores y ejecutores de la misma y la venda cae de los ojos para ver de un lado al otro porque lugar llegan las balas. El caso Camioneros sacudió San Nicolás y pegó en el país. La Justicia pidió prisión preventiva, y del otro lado se denunció persecución sindical. El Gobierno jugaba a mirar para otro lado como debe ser y en un principio dejaba que esta actúe. Pero los gritos eran que había presiones, persecuciones, pase de facturas, un poder en las tinieblas que nunca se nombra o se le dan tanto nombres como al demonio Legión. La realidad es que hubo amenazas, intentos de sitiar la ciudad, gritos desaforados porque ahora unas mujeres de escritorio tocaban lo que nadie se atrevía a tocar. Lo impensado. Y de golpe llegaban las sutiles formas para reacomodar el giro de la rueda, como una advertencia cuasi amenaza que logró su cometido. La jueza se estresó, el cuerpo tiene un límite, la razón aguanta hasta cierto punto y la sobreexposición es una trampa que permite que cualquiera cuestione honores y morales que ya en esta era cuesta defender ante la vorágine de opinadores seriales.

La mente y cuerpo de la jueza no dieron más, la presión que sentía ya del Gobierno era demasiado, era la soledad de las soledades y dio su lugar a otro.

Los eternos

El poder siempre presente, la fuerza, siempre fue la fuerza, la historia que escriben los ganadores de realidades que forjaron los que perdieron. El pasado que nos hizo fue el de los que cargaron los bloques de las pirámides, de quienes cayeron bajo la espada de los conquistadores, las víctimas de los genocidios que los triunfadores y asesinos transformaron en justicia. La justicia siempre fue del poder, siempre fue del más fuerte. La justicia se escribía para justificar solamente y no para ser una balanza. Es la historia de siempre y del mundo.



Roma arrasó con culturas que nunca conoceremos con la excusa de llevar un faro de luz y verdad en las tinieblas de los barbaros, porque el conocimiento, la cultura y la religión son de los que ganan, porque la justificación de la masacre, de la sangre vertida por la justicia será solamente de quien escribió la historia de los vencidos que los volverá bestiales, salvajes e irascibles. Y el ganador también escribirá las leyes con las que se regirán todos, donde el poder se sostiene y se justifica, donde el mismo seguirá en unas pocas manos y será la fuerza la que moverá la balanza.

Estados Unidos y Rusia son las grandes potencias, no por su cultura, por sus ciencias y su arte que encandilaron a la civilización entera, sino porque tienen los armamentos más poderosos, porque con un botón pueden llevarnos al apocalipsis. Entonces en la mentira de las Naciones Unidas tienen derecho a veto si no les gusta algo, simplemente porque saben que no son iguales a los otros países, porque el león no pacta con ovejas.

“Hay un cuadro de Klee que se llama Ángelus Novus. Representa a un ángel que parece estar a punto de alejarse de algo a lo que está clavada su mirada. Sus ojos están desencajados, la boca abierta, las alas desplegadas. El ángel de la historia tiene que parecérsele. Tiene el rostro vuelto hacia el pasado. Lo que a nosotros se presenta como una cadena de acontecimientos, él lo ve como una catástrofe que acumula sin cesar ruinas sobre ruinas, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer los fragmentos. Pero desde el paraíso sopla un viento huracanado que se arremolina en sus alas, tan fuerte que el ángel no puede plegarlas. El huracán le impulsa irresistiblemente hacia el futuro, al que da la espalda, mientras que el cúmulo de ruinas crece hasta el cielo. Eso que nosotros llamamos progreso es ese huracán”, palabras de Walter Benjamín, filósofo.



Locura

Si los camioneros detenidos tienen razón y son víctimas de una persecución o realmente extorsionaban empresas y las pruebas son suficientes, debe ser una Justicia ciega la que debe decidirlo. Pero la justicia es una ilusión, es esa mentira que nos decimos sobre que la existencia tiene lógica, que las cosas tienen un porqué y que estamos en este mundo por un motivo, nos creemos estas estafas cerebrales porque si no, caeríamos en la locura. ¿No es acaso también una locura seguir creyéndolas?

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