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San Nicolás de los Arroyos
viernes, 28 enero, 2022

Edición N° 3940

EL PUERTO DE SAN NICOLÁS MIRA DESDE LA PROA EL ESCENARIO PANDÉMICO



Ante a la llegada de la variable Ómicron, el mundo encendió más aún sus alarmas sanitarias. Las restricciones empiezan a acelerarse en distintas partes del planeta, particularmente donde esta nueva cepa de Covid-19 se ha tornado de transmisión comunitaria. Las fronteras terrestres y navegables, los aeropuertos y puertos son los mayores apuntados a la hora de buscar frenar su circulación cuando los casos autóctonos no dan cuenta de su presencia masiva. EL NORTE dialogó con el Jefe de Seguridad y Medioambiente del Puerto San Nicolás para conocer cómo afecta la pandemia esta área tan particular y qué medidas adoptan para un trabajo seguro.

Carolina Mitriani
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

En San Nicolás funciona un punto neurálgico del transporte de cargas a nivel regional, bajo la dirección mixta del Consorcio de Gestión del Puerto de San Nicolás. Allí debieron adaptar de manera rotunda su forma de trabajar, sin cesar actividades al haber sido declarados como servidores de tareas esenciales a partir de la disposición nacional de Marzo del 2020.



Lucas Berón Bobbio, Jefe de Seguridad y Medioambiente del Consorcio de Gestión, detalló que desde el anuncio presidencial del comienzo de las restricciones realizan su propio protocolo, que se va actualizando con el Ministerio de la Nación. Está regido por el Comité de Crisis que se creó a través del Ministerio de Transporte, Vías Navegables, Migraciones y todos los entes competentes en la actividad fluvial y marítima.

Plan de acción

En cuanto al trabajo con el área de salud local, en la instancia de mayor número de casos enviaban un reporte para trabajar en conjunto y coordinan con el sistema de traslados del SAME. Berón Bobbio refirió que esto se daba sobre todo en los casos que tenían contactos estrechos, para que también tengan su correspondiente actuación puertas afueras del Puerto y así evitar la multiplicación de casos de Covid-19.



Durante la primera etapa pandémica, implementaron controles de ingreso (olfato y temperatura) y se fueron actualizando a partir de las exigencias del Ministerio y el Comité. Actualmente, a partir de la disposición nacional, no funciona más esta metodología en la llegada a muelle. “Seguimos con uso de barbijo  y ventilación de ambientes. Pero, aunque sea al aire libre el trabajo en muelle, cuando tenemos distancias menores a 2mt la utilización de barbijos es obligatoria para todos los que ingresan”, explicó el Jefe de Seguridad y Medioambiente.

Al estar radicadas varias empresas en el espacio, Berón Bobbio detalló que “la comunidad portuaria reporta en todo momento. Lo particular de las empresas que trabajan dentro del puerto: nosotros les exigíamos que nos hagan un reporte semanal de cómo iban sus empleados, si se detectaban casos o no, y tenían la obligación de comunicarnos en situación de contactos estrechos o positivos, al igual que informar quiénes estuvieron en contacto con los mismos”. En esos casos, tomaron la decisión de prohibir el ingreso a quienes eran contactos estrechos, hasta que se verificara su condición. Una vez que se trasladaban los días correspondientes y el hisopado negativo, volvían a ingresar normalmente. 

Panorama portuario

Los casos portuarios de Covid se dieron mayormente en las empresas de estibaje. El primero llegó el 5 de agosto del 2020. Al día de la fecha son varios los meses sin nuevos casos. “Los contagios no vinieron de los buques, se dieron más por una cuestión social”, retrató Lucas Berón Bobbio. “El 2021 lo tuvimos bastante controlado. El 2020, como todos, tuvo uno meses con mayor cantidad de contagios”, amplió.



En lo que refiere a las embarcaciones que llegan a San Nicolás, el jefe de área detalló que éstas son recibidas frente al puerto de Montevideo y allí se lleva adelante el Libre de Plática (autorización para circular, luego de una serie de chequeos por parte de las autoridades competentes) y otros detalles que dan cuenta de que la embarcación cumple con los requisitos necesarios. Una vez aprobada su continuidad, cumple un día o dos de navegación hasta el puerto nicoleño.

“No tenemos desembarcos de extranjeros en el Puerto. Los cambios de tripulación se hacen bajo puertos que estén inscriptos en «Corredor Seguro», que es algo que pide cada lugar pero por ahora acá no lo hemos solicitado”, especificó Lucas Berón Bobbio. “Los tripulantes tienen la bajada restringida. Antes de la pandemia podían bajar, por ejemplo para ir al supermercado y volver. Hoy no pueden bajar del buque, salvo a tomar calado o hacer alguna actividad puntual; después, quedan siempre arriba”, detalló el encargado de lo vinculado a seguridad e higiene, bajo el área de Seguridad y Medioambiente en el Puerto. “Incluso no se cruzan con el personal de estiba que sube al buque: uno va por babor y otro va por estribor para evitar los contactos”, amplió acerca de las preferencias de seguridad para evitar exposiciones a contagios. En los casos que inevitablemente requieren del contacto directo, “los prácticos de río o buque -que tienen que traer los buques-  y el personal de ADUANA, suben con trajes y máscaras. El resto se mantiene a distancia”.



“En el caso de los tripulantes puedan desarrollar síntomas, lo que hace Sanidad o Prefectura es dejarlo en rada (un lugar dispuesto para la seguridad del anclaje), cuarentena o incluso, si ya está acá, en puerto”, retrató el coordinador de este área. Lucas pudo confirmar que esta circunstancia en San Nicolás no ha ocurrido pero que sostienen los controles con la misma rigurosidad que desde Marzo del 2020.

“Las embarcaciones las manejan Sanidad de frontera y Prefectura, quienes estipulan cuándo las embarcaciones están aptas para venir o no. Nosotros no podemos prohibirle el ingreso a un buque. Sí en su momento –en período de cuarentena y picos de casos- tenían que tener 14 días de espera. Hoy por hoy, con la variante nueva, no hemos recibido ninguna información. Estamos a la espera de saber si tenemos que actualizar el protocolo”, retrató Berón Bobbio.

Trabajo continuo

El personal del Consorcio de Gestión sostiene los mismos controles y obligaciones que al comienzo de la pandemia. “Quien tenga el más mínimo síntoma se debe quedar en su casa, avisar. No pierde el presentismo pero se le pide que se quede, espere 72 horas, y si es necesario lo mandamos a hisopar con el servicio médico, le hacemos el seguimiento hasta detectar si es otra sintomatología o da positivo de Covid”, según Berón Bobbio.



En cuanto a la vacunación del personal, el Consorcio de Gestión del Puerto realiza un exhaustivo control en coordinación del área de Seguridad y Medioambiente y el de Servicio Médico. Actualmente un 95% de los empleados y empleadas están vacunados, incluso algunos ya están con la tercera dosis. Ante la llegada de la nueva cepa de Covid y los pronósticos de un posible rebrote, desde el puerto aseguran: “Creemos que la vacunación es muy importante; nos ayuda contra esta la variante de otra manera”.

“Todos aprendimos un poco con la pandemia. En los primeros tiempos me llamaban avisando de síntomas de familiares, consultaban enseguida y nos íbamos hablando con el servicio médico conjuntamente para evitar sobre todo tener un mayor contagio acá en el Puerto. Lo que pregonamos siempre es decir «No vengan a trabajar, no es obligación», con ninguna condición. Es preferible que se queden en la casa con asistencia y garantizar que no haya una masividad”, comentó el coordinador de Seguridad y Medioambiente.

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