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San Nicolás de los Arroyos
lunes, 20 mayo, 2024

Edición N° 4784

El superalimento milenario de los incas que combate la hipertensión

FUENTE DE ENERGÍA

Rica en micronutrientes como hierro, calcio, fósforo y vitamina C, la papa es económica y versátil. Cómo consumirla para aprovechar todas sus propiedades en la dieta diaria.

papa

A pesar de ser durante años un alimento menospreciado entre quienes persiguen una alimentación baja en calorías y sin carbohidratos, la papa es un vegetal que no debe ser dejado de lado si se busca llevar una dieta equilibrada.
Es uno de los llamados tubérculos, que en muchos países es considerado un alimento básico por su aporte de energía. Además, es económico y cuenta con infinitas variables a la hora de llevarlo a la mesa.

Solanum tuberosum es el nombre científico de la papa -también llamada patata en algunos países-. Se trata de una especie herbácea perteneciente al género Solanum de la familia de las solanáceas, originaria de la región que comprende el altiplano de los Andes centrales.
Puntualmente, su origen se sitúa en una región que en la actualidad se ubica en los Andes del sur del Perú y el extremo noroeste de Bolivia y su primer cultivo se sitúa entre los años 8000 y 5000 a. C.

Fue utilizada por los antiguos incas, quienes las consumían habitualmente, antes de la llegada de Cristóbal Colón a América. Y fue a partir de este hecho y hasta la actualidad que la papa logró una distribución mundial y se la considera un alimento básico en gran cantidad de países.



El valor nutricional de la papa

El Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (Iniap), dependiente del Ministerio de Agricultura de Ecuador, promueve el consumo de la papa por las propiedades nutricionales que posee, como fuente importante de vitaminas y minerales, que contribuyen a prevenir la malnutrición y las enfermedades degenerativas.

“El ser humano para su desempeño diario requiere de al menos 49 nutrientes, que pueden ser suministrados en una dieta apropiada y la mayoría de ellos están presentes en el tubérculo de la papa”, afirmó Xavier Cuesta, investigador del Programa Nacional de Raíces y Tubérculos de ese instituto. Y tras reconocer que “existe la creencia de que las papas tienen mayor contenido calórico y de grasa que el arroz y los fideos, por lo tanto engorda”, el experto aclaró que “esta apreciación es incorrecta, ya que la papa casi no tiene grasa y el valor energético es bajo, comparable con algunas leguminosas”.

Las papas frescas son virtualmente libres de grasa y colesterol, en tanto el contenido de proteína en el tubérculo es bajo y ésta tiene un excelente valor biológico, comparable a la del huevo.
Una papa de tamaño mediano aporta el 26% del requerimiento diario de cobre, el 17 al 18% potasio, fósforo, hierro; y entre el 5 al 13% zinc, magnesio, y manganeso, y hasta el 50% vitamina C.



Entre las bondades de la papa para la salud, los especialistas destacan las siguientes:
Es una fuente de energía 100% natural.
Posee altos niveles de antioxidantes y nutrientes esenciales.
Es antiinflamatoria por lo que es una excelente opción si sufres de artritis y reumatismo.
El ácido fólico y hierro de este alimento ayuda a tratar la anemia; mismos que también estimulan y producen glóbulos rojos en el organismo.
El jugo de la papa ayuda a aliviar erupciones, quemaduras e irritaciones causadas en la piel por factores externos porque tiene propiedades antiirritantes y desinflamatorias.
Ayuda a tratar cualquier afección relacionada con el sistema cardiovascular y la hipertensión al mejorar la circulación sanguínea. Esto se debe a que tiene gran contenido en ácido clorogénico y actúa como diurético natural.
El jugo de papa cruda es también un elemento medicinal en caso de gastritis aguda y de procesos de úlcera gastroduodenal.

¿Cómo consumir papa para absorber sus nutrientes?

Según la licenciada Aracelly Bravo, docente de Nutrición y Dietética de Perú, “lo recomendable es consumir las papas hervidas en agua o guiso u horneadas”. “De esta manera puede alimentarnos correctamente, saciarnos, ayudarnos a controlar los índice de glucosa y evitar picos en los momentos de apetito”, señaló, al tiempo que remarcó que “los demás métodos de cocción, como la fritura, aplican temperaturas muy altas que transforman la estructura del alimento y, al cocinarse en aceite, se eleva demasiado su valor energético, además de mezclarse con las grasas, debido a que sus almidones absorben el aceite y constituye una combinación que no es recomendable consumir frecuentemente”.



El almidón es uno de estos hidratos de carbono complejos y está presente en los tubérculos, las legumbres y los cereales. Pero si se enfría estos alimentos antes de consumirlos, sus beneficios se multiplican. “Al refrigerarlo, el almidón se vuelve resistente a la digestión, llegando entero al colon, y es más recomendable”, explicó la nutricionista española Alba Coll, quien ahondó que “esto es así porque no se transforma en glucosa, sino en fibra, el alimento favorito de las bacterias que pueblan la microbiota intestinal”.

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