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San Nicolás de los Arroyos
lunes, 24 enero, 2022

Edición N° 3938

HACE 20 AÑOS, ARGENTINA SE SUMÍA EN LA PEOR CRISIS DE SU HISTORIA

Argentina vivió hace 20 años la peor de sus crisis económicas y políticas, con el default más grande de la historia, al colapsar el tipo de cambio fijo, con depósitos bancarios confiscados y un presidente que huyó en helicóptero en medio de una rebelión popular.



Las cicatrices de aquel trauma se palpan aún hoy, en una desconfianza generalizada hacia la dirigencia política a la que en 2001 la población le pedía a gritos “¡Que se vayan todos!”. Unas 40 personas cayeron bajo las balas policiales en las manifestaciones y saqueos.

La caída del gobierno conservador de Fernando de la Rúa se produjo en medio de un vacío de poder tras el estallido del ancla cambiaria de un dólar igual a un peso, modelo que junto con las privatizaciones y la apertura comercial sin control, había dado una falsa ilusión de prosperidad a un país empobrecido.

Miles de personas se lanzaron a los supermercados a saquear alimentos, un brutal contraste con la época en la que muchos argentinos compraban bienes importados de lujo gracias a un peso sobrevaluado.



Y aquel 2001 entraba en la memoria colectiva. “Hubo una sensación de fuerte orfandad, desconfianza en las instituciones, el Estado y los bancos”, dijo a la AFP el historiador Felipe Pigna.

Los ahorristas reclamaban a gritos y cacerolazos la devolución de su dinero bloqueado en los bancos en el ‘corralito’, instrumentado por el ministro de Economía Domingo Cavallo en busca de evitar el derrumbe del sistema bancario.

“¡Chorros, chorros (ladrones), devuelvan los ahorros!”, cantaba a voz en cuello la gente, mientras golpeaba con martillos las persianas bajas de los bancos.

Cavallo había sido ministro del peronista de derecha Carlos Menem (1989-1999). Fue el padre de la “Convertibilidad” uno a uno, que duró 10 años hasta que le explotó a De la Rúa.

“De 77.000 dólares que tenía en el banco, en el ‘corralito’ perdí 40.000. Ese diciembre fue terrible, había quilombo (revueltas) por todos lados”, evocó a la AFP el informático Ricardo Lladós (71 años).



– Un país incendiado –

“Hay como un sabor agridulce del 2001: por un lado la tragedia total y por otro la sana reacción de la gente por su cuenta, tratando de reconstruir una situación de desastre, de catástrofe”, dijo Pigna.

“Recuerdo con mucha tristeza ver el taller parado”, dijo a la AFP Fernando Soto (57 años), en aquel entonces jefe de una metalúrgica.

Un estudio científico mostró que entre 1999 y 2002 hubo unas 20.000 muertes cardíacas más de lo habitual en Argentina.

En medio del incendio, De la Rúa decretó el estado de sitio el 19 de diciembre. La policía cargó con sus caballos contra las Madres de Plaza de Mayo, que buscan a sus hijos desparecidos durante la dictadura. Fue como echar leña al fuego. Centenares de miles se lanzaron a las calles. 



“El recuerdo es de sangre, dolor y el estado de sitio que es cosa de una dictadura”, reflexionó Pigna.

De la Rúa, del ala conservadora de la socialdemócrata Unión Cívica Radical (UCR), renunció y escapó en helicóptero de la Casa Rosada, rodeada por manifestantes, al atardecer del 20 de diciembre.

“Abandonó el barco en una crisis inédita, con enorme costo social, aumento geométrico de la pobreza (57%) y el desempleo (20%) y millones de damnificados de la (posterior) devaluación” del peso, explicó a la AFP el académico Pablo Tigani, máster en Política Económica Internacional.

La deuda pública era impagable. Nombrado presidente por el Congreso, el peronista Adolfo Rodríguez Saá declaró entre vítores el default más grande de la historia por 100.000 millones de dólares (70% del pasivo). Duró una semana en el poder.



Otro presidente peronista de derecha, Eduardo Duhalde, asumió y llamó a elecciones anticipadas. Así surgió un mandatario también peronista pero ubicado más a la izquierda, Néstor Kirchner (2003-2007), que inició una era que continuó con dos mandatos de su esposa, la hoy vicepresidenta Cristina Kirchner.

Durante ese período Argentina canceló la deuda que tenía con el FMI en un pago de 9.500 millones de dólares y reestructuró bonos con apoyo del 93% de los acreedores. El resto se resolvió en juicios con “fondos buitre”, que compraron la deuda ya en default y litigaron en Estados Unidos para conseguir pagos y ganancias.

– Deuda e inflación crónicas –

Argentina, en medio de una nueva crisis monetaria, volvió a pedir auxilio al FMI durante el mandato del liberal Mauricio Macri (2015-2019). Recibió el mayor préstamo que el organismo acordó a un país: 57.000 millones de dólares de los que se desembolsaron 44.000.

Macri sostuvo que los fondos se usaron para pagos a bancos privados que evaluaban irse del país, para que recuperaran inversiones.

Argentina enfrenta vencimientos de unos 20.000 millones de dólares por año en 2022 y 2023, y sus exiguas reservas internacionales y su situación económica -en recesión desde 2018, con inflación de 51% anual y pobreza de 40,6%-, la obligan a renegociar con el Fondo.



Aunque los bancos respaldan los depósitos en dólares (20% del total), existe un control de cambios que limita las extracciones. Y para muestra, basta un botón: una falsa noticia de ‘corralito’ provocó en noviembre retiros de depósitos.

“El 2001 es un fantasma que reaparece en tiempos de crisis. No en términos racionales, pero sí emocionales”, concluyó Piña.

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