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San Nicolás de los Arroyos
jueves, 30 mayo, 2024

Edición N° 4793

Héctor Sánchez y su bautismo de fuego en Malvinas: “Era matar o morir para recuperar lo nuestro”

VETERANO NICOLEÑO DE LA FUERZA AÉREA


A 42 años de la Gesta, las memorias del conflicto aún conmocionan a la sociedad argentina. En especial para aquellos que fueron protagonistas en tierra, desde el agua o el cielo. “Perdimos una batalla, pero eso no quiere decir que dejemos de reclamar lo que nos pertenece”, manifestó el piloto de combate nacido en San Nicolás, “Pipi” Sánchez.

Héctor Sánchez (izquierda) junto a dos de sus compañeros, Cervera y Rafaini, en la base de Río Gallegos durante la guerra.


Nicolás Fenley
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El pasado 2 de abril se conmemoró el 42° aniversario de la Gesta de Malvinas, un conflicto bélico que concluyó el 14 de junio de 1982, pero que sigue vigente en el inconsciente colectivo. En esta disputa territorial participaron soldados de todas partes del país y San Nicolás no quedoexento. Entre tantas historias se encuentra la del piloto de combate: Héctor “Pipi” Sánchez. Nacido en La Emilia, descubrió su pasión por la Fuerza Aérea de casualidad al dialogar con su compañero de banco – Orlando Pons- a pocos meses de terminar la secundaria; una charla que cambió el rumbo a su vida. “Yo no tenía idea de qué era, pero cuando me explicó todo me agarró la locura. Les conté a mis viejos porque me tenían que bancar y por suerte me apoyaron”, así empezó una historia que lo llevó a luchar por las islas. “Fue un orgullo participar del conflicto y estar al servicio del pueblo argentino para poder recuperar lo nuestro. Malvinas se recuerda con mucho dolor, bronca y respeto.”, expresó en diálogo con EL NORTE.


Todo por estar


Así como se enteró “de rebote” sobre la carrera militar, Sánchez vivió un escenario similar respecto al comienzo de la guerra. “El viernes 2 de abril estábamos en Venezuela comiendo con amigos y vemos que pasan imágenes en televisión del desembarco en Malvinas. Fue un impacto grande porque el país estaba en un conflicto bélico y nosotros estábamos lejos. A los tres días nos mandaron de vuelta a BuenosAires”, rememoró el veterano que se encontraba en el exterior sumando horas de simulador para obtener la licencia en los aviones Mirage. Empero, su decisión de escalar a otra aeronave resultó un impedimento para servir en combate. “Como era alumno me dejaron en BuenosAires. Me quería volver loco porque me iba a quedar sin hacer nada”, aseveró.

Finalmente, su deseo fue más fuerte: “Recordé que no perdía la habilitación profesional en Skyhawk que hace tres meses lo había dejado de volar. Entonces llamé a un antiguo jefe radicado en San Luis, le conté que no me dejaban volar con mis compañeros de Mirage y le pedí que me aceptara como voluntario para reincorporarme. Gracias a él me pude sumar a mi antiguo escuadrón y volé desde Río Gallegos con ellos. Si no hacía todo eso, me lo perdía, mi formación hubiese sido un desperdicio”, firmó sobre su odisea.


Bautismo histórico


Desde las guerras por la independencia, Argentina no estuvo envuelta en otro conflicto armado. Por ello, la disputa en Malvinas representaba el “bautismo de fuego” de la Fuerza Aérea Argentina – fundada en 1945- y un panorama desconocido para todos sus pilotos, entrenamiento que tuviesen. “Las Fuerzas Armadas argentinas no tienen una cultura de estar metidas en enfrentamientos bélicos”, expresó Sánchez. “En la teoría todo debería ser fácil, prepararte, subir al avión y cumplir tu misión, pero enfrentar la incertidumbre es difícil”, analizó el nicoleño, e insistió: “La parte más compleja era despedirme de los pilotos que se quedaban en la base. Te dabas un abrazo sin decir una palabra para no quebrarte, como profesional vos no podés demostrar el miedo a no saber si vas a sobrevivir porque el temor es malo y contagioso, te quita la voluntad de lucha”.

A pesar de la inexperiencia, las diferencias eran parte de la planificación:

“Tecnológicamente vos sabés tus fortalezas y deficiencias. Nuestra unidad aérea era de la década del 50 y enfrentamos a la flota inglesa que traía armamento de última generación. En nuestra adversidad tecnológica sabíamos que solo el 50% de nuestros aviones tenían la posibilidad de sobrevivir”. “Te carcome el cerebro ver cómo derriban a cuatro compañeros de un saque. Ese es el trabajo que hacés en tierra, cuando estás sin volar. Era una gran alegría cuando volvíamos todos y muy triste cuando volvías solo”, añadió.

A pesar de la inexperiencia, los militares argentinos no eran subestimados. “No se trata de ningún pobre soldadito o chico de la guerra, eran hombres. Los ingleses escribieron en sus libros que creían estar enfrentando a profesionales en tierra, donde el grueso eran conscriptos”, aseguró Sánchez.


“Creíamos que íbamos ganando”

Entre las incógnitas que todavía resuenan sobre la Gesta, la información difundida es de la más cuestionada. “En esa época las comunicaciones eran muy difíciles. Nos guiábamos mucho con los informes de las misiones y creíamos que nos había ido fantástico. Los medios retransmitían lo que recababan de los actores. No critico al periodista que decía que estábamos ganando porque la información no era buena”, manifestó Pipí Sánchez al respecto.

Incluso resaltó la posibilidad de que haya sido una estrategia: “El enemigo te está escuchando y usa cualquier información en contra tuya, mucho de lo que se publicaba era desinformación que le hacían llegar a los ingleses. No podés decirles a los medios que estamos perdiendo una guerra cuando el conflicto recién empieza”. Sin embargo, la decisión final sorprendió a todos los protagonistas: “Lo que se publicaba no era erróneo, pero sí el desenlace fue inesperado y fatal. Creíamos que íbamos ganando y en dos días perdimos la batalla, fue un shock impresionante. Entre los pilotos nos dio bronca porque teníamos equipamiento para continuar con nuestras misiones”.

“El dolor más importante que a uno le queda es por los héroes que dieron su vida por la patria en una causa justa. Perdimos una batalla, pero eso no quiere decir que dejemos de reclamar lo que nos pertenece. Aunque ojalá sea por medios políticos o diplomáticos”, sentenció.


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