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San Nicolás de los Arroyos
miércoles, 17 noviembre, 2021

Edición N° 3870

IMPUTAN A UNA TRANSERA POR MANDAR A MATAR A UN ADICTO QUE LE DEBÍA 500 PESOS



Patricia Daniela V., de 38 años y Pablo Alejandro S, de 30, fueron imputados por la muerte de Matías Oroño.

El crimen ocurrió el 18 de septiembre en Acevedo al 1200, pasadas las 3.

Matías era el único varón y el más joven de cuatro hermanos. “Salió a buscar droga. No tenía plata. Fue a que le fiaran. El no era de drogarse y quedar tirado. Venía y se quedaba en la casa. Se ve que el que vendía no le quiso fiar, llamó a los que lo protegen y llegaron dos en moto: «Vos pagá lo que debés y dejate de joder», le dijeron, y le pegaron cinco balazos. Herido corrió dos cuadras y cayó agonizante a la vuelta de mi casa. Lo llevamos al Heca, pero no pudieron hacer nada”, relató Arantxa, una de las hermanas de Matías.

La víctima recibió los disparos en la región testicular, la zona lumbar y el brazo y la pierna izquierdos. Los vecinos sólo refirieron que fue atacado por dos hombres en una moto tipo enduro color blanca.



Este lunes Patricia, sindicada por vecinos como la encargada del búnker al que el muchacho fue a pedir drogas de fiado, fue imputada por el delito de homicidio calificado por la participación premeditada de tres o más personas. Su pareja, Pablo Alejandro, fue imputado por amenazas coactivas a raíz de una intimidación previa a la madre de la víctima.

Según la reconstrucción fiscal, entre las 3 y las 3.30 de la madrugada de aquel 18 de septiembre el joven fue a comprar cocaína al pasillo de calle Acevedo y discutió con Patricia, la transa del búnker, porque no tenía cómo pagarla. “Vos no me pagás, ahora vas a ver”, fue la respuesta. Entonces la mujer llamó desde su celular a dos hermanos para los que trabajaba —quienes según testimonios bajaban la droga a ese quiosco— y los convocó: “Vení que está acá”.



“Ya te lo voy a pagar, no tengo ahora para pagarte”, contestó Matías mientras se alejaba caminando, según un testigo de identidad reservada que presenció la secuencia homicida. “Pero Matías era re tranquilo, le hablaba bien y ella estaba exaltada, jetoneaba, se le habían subido los humos”, observó. “Al toque, en una moto”, dijo, llegaron los dos hermanos que “le traen la droga a Pato, le buscan la plata, son los encargados”.

Por una confusión, abordaron a un cliente que esperaba su turno en la puerta del pasillo. “Vos pagá lo que debés”, lo increparon tras encañonarlo con una “pistola grande” que podría ser una 9 milímetros. “El no es, allá va”, los sacó del error Patricia mientras señalaba a Oroño, que se alejaba caminando. Los motociclistas lo alcanzaron a unos cien metros, le efectuaron varios disparos y así y todo el muchacho logró correr tres cuadras hasta desvanecerse en la puerta de su casa.

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