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San Nicolás de los Arroyos
jueves, 25 noviembre, 2021

Edición N° 3878

INSPIRADO EN LOS SIMULADORES: DONÓ $200 MIL EN UNA FUNDACIÓN ANIMAL

“Me inspiré en Los Simuladores”: un donante anónimo dejó $200 mil en una fundación que rescata animales y se fue. La organización Orejitas callejeras tenía deudas con veterinarias y lanzó una campaña en las redes pidiendo colaboración. Alguien llamó, consultó cuánta plata hacía falta y preguntó si habían visto la serie. No lo podían creer.



Una fundación que ayuda a perros y gatos de la calle en Tucumán estaba a punto de desaparecer por las deudas que tenía con veterinarias, pero un donante anónimo inspirado en la serie Los Simuladores entregó $200.000 y logró que siga funcionando.

A principios de noviembre, Orejitas Callejeras había anunciado su desaparición por haber acumulado una cuantiosa deuda con veterinarias y comenzó una campaña para recaudar dinero a través de las redes sociales.

Cuando creían que todo estaba perdido, una persona se contactó con la página de Facebook de la fundación, les preguntó cuánto debían y en dónde estaba cada deuda. “Nos dijo si habíamos visto Los Simuladores”. Contó Bárbara Artero, una de las voluntarias rescatistas de mascotas de Orejitas Callejeras.

En ese momento, pensaron que se trataba de una broma. “Nos dijo que le diéramos 24 horas y no volvió a contestar”, relató Artero.

Un día después, el donante se presentó en cada uno de los lugares donde la fundación debía dinero y pagó lo adeudado. Cuando en las veterinarias quisieron averiguar de quién se trataba, el donante misterioso prefirió no dar su nombre.

La Fundación Orejitas Callejeras de Tucumán debía $145.000 en la veterinaria Casa Campo, más de $40.000 en la Pensión y $5.400 en la veterinaria Lola Polola, entre otros negocios. Este monto, que llegaba casi a los $200.000, era el acumulado de un mes nada más, informó La Gaceta.

“Llegó un hombre alto, de traje, bien vestido. De una bolsa de cartón sacó todo el dinero y pagó la deuda a Orejitas”, contó Natalia Leguizamón, dueña de Casa Campo. La mujer contó que al pedirle su nombre para anotarlo y avisarle a las chicas, no quiso decirlo: “Se dio vuelta y se fue”. Lo mismo hizo en la Pensión y en Lola Polola.

Las rescatistas de la fundación indicaron que para ellas “es una Orejita Callejera caída del cielo” y que no entendían el por qué de su bondad. Según explicaron, el “simulador tucumano”, dijo que lo hacía porque ama a los animales.

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