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San Nicolás de los Arroyos
martes, 24 mayo, 2022

Edición N° 4057

JARDÍN BELÉN: LOS TESTIMONIOS Y CÁMARAS GESELL COMPLICAN A LOS IMPUTADOS POR ABUSOS



Una nueva –y extensa– jornada en el juicio oral y público que busca dilucidar responsabilidades en la posible comisión de delitos contra la integridad sexual de menores de edad se desarrolló en los tribunales nicoleños. La causa que se les sigue al cura Matiussi, Ojeda y Rubíes –integrantes del jardín Belén de San Pedro– presentó crudos testimonios que complican su situación procesal, dado que los niños revelaron en peritajes señales de abuso sexual y violencia, identificándolos con congruencia en los relatos. También fueron señalados por testigos convocados por el Ministerio Público Fiscal. 

El tribunal, que no ha sido removido como pretendía la defensa, está compuesto por López, Baquedano y Ocariz. IARA CERASI/EL NORTE

Carolina Mitriani
redaccion@diarioelnorte.com.ar

Tras el cuarto intermedio propuesto a las 19 horas del intenso martes, durante la mañana de ayer se dio inicio a la tercera jornada del juicio oral y público por los presuntos abusos sexuales en el jardín Belén, de la localidad de San Pedro, que habrían transcurrido en el año 2017. Los implicados en la causa son el sacerdote Tulio Matiussi, el portero Anselmo Ojeda y la preceptora María Rubíes, imputados bajo la carátula de abuso sexual simple, agravado por el rol de ministro de Culto y función de cuidadores, respectivamente.

Esta etapa se está llevando a cabo en el Tribunal Oral y Criminal Nº 2 de San Nicolás, con la Dra. María Emilia Baquedano presidiendo, en trabajo conjunto con el Dr. Alejandro López y la Dra. María Belén Ocariz. El fiscal Dr. Hernán Granda coordina la investigación, acompañado de las intervenciones de la fiscal tematizada en abusos sexuales, la Dra. Franca Padulo.



Revelaciones

Lo más trascendental se ubicó en la reproducción de testimoniales bajo el sistema de cámara Gesell, realizadas por la perito psicóloga Juana Flores. La ejecución de esta prueba de fiscalía ha dado a luz de manera directa –en el recinto– los registros audiovisuales de las entrevistas realizadas a los niños y niñas implicados en el caso.

Se expresó con contundencia la comisión de abusos sexuales, tanto individuales como grupales. Brindando precisiones, los menores identificaron en escenas de violencia a “el padre Tulio” (Matiussi), Anselmo (Ojeda) y “la señorita de pelo marrón y largo, gordita”, quien podría ser también la mencionada “seño Maru”, en coincidencia con la identidad de María Rubíes. Hablaron de “juegos”, “cosquillas” y demás situaciones de extremo disgusto, marcándolos como hechos negativos.

Identificaron los distintos espacios del Jardín Belén, dando cuenta de un nutrido sentido de ubicación, memoria y coherencia en sus relatos. En su corporalidad también se presentaron rasgos propios de las situaciones de violencia sexual en la infancia, según la interpretación de los profesionales. Los pequeños fueron especialmente congruentes al referir que no desean regresar a esa institución, dado que allí les “hacían muchas cosas malas”, de las que brindaron detalles escabrosos.



El aporte que significó indagar en la pronunciación de las víctimas significa una instancia que complica fuertemente a los imputados. La estrategia de la defensa está ahondada en, entre otras cosas, marcar que los relatos de los niños y las niñas son fabulaciones e inventos inconexos con la realidad. Pero en sus palabras se advierten naturales coincidencias de mucho peso, además de que se expresaron manteniendo correctos hilos conductores, identificando a los partícipes de las historias y dando detalles de la comisión de tocamientos y actos de violencia, tales como amenazas para preservar el silencio: “Me decían que no les cuente a mi mamá y mi papá”.

En las grabaciones se denotó un destacado trato de amorosidad y cautela por parte de la profesional al momento de efectuar los interrogantes, siendo una actuación fundamental para evitar la revictimización al momento de recordar las circunstancias que habrían padecido y colaborando a que puedan aportar todo lo que esté a su alcance y modo de comprensión.

Testigos

La jornada incluyó una extensa declaración de testigos de la fiscalía. Entre ellos, dos niñeras de un niño y una niña. Ambas, en intervenciones diferenciadas, especificaron marcados cambios de conducta en sus protegidos: temores, dolores en sus partes íntimas corporales, falta de apetito en horarios anteriores y posteriores al jardín, pérdida de control de esfínteres, actitud violenta en los juegos y presencia de lenguaje y accionar sexual, además de tristeza y enojo.



Las dos jóvenes refirieron que Ojeda, el cura Matiussi y “la señorita María” fueron mencionados por los niños en este tipo de actos, varias veces representados en forma de juegos con muñecos, donde los menores reproducían escenas de abuso y violencia. “Hasta el brillo de los ojos se le había apagado. Era otra nena”, expresó una de las testigos.

Esto fue señalado específicamente en el transcurso del ciclo lectivo 2017, época indicada en la presunción de los abusos. Una vez realizado el cambio de institución educativa, estos dos niños retomaron sus características previas a las que se generaron en el jardín Belén. También dejaron de suceder los síntomas físicos, tales como infecciones y lastimaduras en sus cuerpos.

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