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San Nicolás de los Arroyos
miércoles, 26 enero, 2022

Edición N° 3940

JOAQUÍN LALLANA: “VINE A BELGRANO PORQUE NECESITO JUGAR”

El pivot de 25 años y 2.17 metros llegó al Rojo para buscar el protagonismo que no logrado tener aún en el profesionalismo. Se mostró totalmente recuperado de la rotura de ligamentos que lo dejó sin acción en 2021, y está listo para ir por su mejor temporada en calle Pellegrini. “Espero tener los minutos que necesito para explotar mi juego”, contó el pampeano.

El pivot es uno de los basquetbolistas más altos del país.                                     EL NORTE.

EZEQUIEL GUISONE
secciondeportes@yahoo.com.ar



Nació en General Pico, La Pampa, pero vivió casi toda su vida en Córdoba. Su acento inconfundible no deja dudas: “Yo no siento que tenga tonada, pero acá todos me han dicho todos que tengo el acento cordobés”, contó entre risas. Realizó las inferiores en Atenas y llegó a debutar en la Liga Nacional en el Griego, transformándose en el tercer jugador nacional más alto de la historia de la máxima competencia, solo superado por el “Gigante” Jorge González (2.30) y Fernando Varas (2.20).

Joaquín Lallana mide 2.17, tiene 25 años y llegó a Belgrano para buscar por primera vez protagonismo siendo ficha mayor. Su primer año en esa condición se dio la temporada pasada, pero se rompió los ligamentos cruzados y no pudo demostrar sus condiciones en Racing de Chivilcoy. 

“Fueron 9 meses de recuperación muy duros, porque lo que más me cuesta es la cabeza, pero me recuperé muy bien”, contó el pivot en el programa La Deportiva, de Radio U 89.9. “Volví a la Liga Argentina en Barrio Parque de Córdoba, pero no podía jugar los minutos que necesitaba y el técnico me liberó. Por eso me vine a Belgrano: para sumar juego, para poder volver a la competencia. Necesito jugar”, aseguró.

“Todas las infantiles las hice en Atenas, desde los 6 a los 12 años; después cuando arranqué el secundario me fui para Racing de Córdoba, pasé por Hindú y después ya con 18 volví a Atenas”, recordó Lallana. En la temporada 2016/17, de la mano de Adrián Capelli debutó en la Liga Nacional para el Griego ocupando ficha sub 23, pero una lesión lo llevó a perderse casi todo el torneo.



Al año siguiente volvió a sumarse al plantel principal, con algo más de protagonismo. “Cuando tuvimos de técnico a Nicolás Casalánguida, más allá de que yo era sub 23, sentía que jugaba los minutos que merecía. Además tenía por encima dos extranjeros de mucha jerarquía”, recordó Joaquín de aquella temporada, una de las que etiquetó como de las más productivas en su carrera. “En San Isidro de San Francisco (Liga Argentina) también tuve mis minutos y me sentí muy cómodo como ficha Sub 23, atrás de Diego Guaita y Ariel Zago, dos nacionales importantes”, agregó. 

Nueva casa

San Nicolás es un destino que le despierta mucho entusiasmo. Sueña por fin con el despegue en su carrera dentro del profesionalismo. “Cuando llegué, el Loro (Daniel Maffei) me dijo que quiere que yo juegue y ‘que me equivoque’; me tiró una frase de alguien que decía que para poder devolver una pelota bien, tenía primero que devolver cien mal”, contó Lallana, emparentando al “equivocarse” con el hecho de tener muchos minutos y mucho juego. “Obviamente en los partidos tengo que tratar de no errarla”, tiró con una sonrisa, y analizó: “Maffei quiere que yo pueda desarrollar mi juego en todo el tiempo que esté en la cancha. Esos minutos me van a dar confianza, experiencia, soltura en el poste bajo… de todo un poco”.

“El no poder jugar la temporada pasada en Chivilcoy, que era mi primer año de ficha mayor, me bajoneó un poco. Ahora espero poder explotar como ficha mayor que soy, poder jugar mucho”, contó el pivot, y definió: “Yo siempre jugué un poco más ‘de rol’, me gusta asistir, cortinar para los tiradores, para los bases, nunca fui tan anotador. Me gusta meter puntos, pero prefiero que el equipo juegue bien antes que yo ser el goleador”.



Al único integrante del plantel que el pivot conocía -por haberlo enfrentado en la Liga de Desarrollo- es a Lucas Nuñez, quien va por su segundo torneo en el Rojo y lo está guiando en estas primeras semanas en San Nicolás. “Es muy linda la ciudad, no pude recorrer mucho todavía porque estamos a full con la pretemporada, pero lo poco que recorrí me gustó mucho; la gente es muy piola, así que me siento muy cómodo”, contó Joaquín, y agregó: “El camping es un lujo, todas las instalaciones del club están muy bien cuidado. Está muy bueno trabajar en el camping porque terminás de entrenar y te podés relajar ahí mismo”.

El próximo lunes, el Rojo visitará a Pergamino Basket en el que será su primer amistoso. El viernes 21 jugará otro partido de preparación, nada menos que el clásico contra Regatas en el Bonelli. “Me han contado que los clásicos son bastante picantes acá, es lindo jugar partidos así con hinchada, con gente, va a estar bueno”, se entusiasmó, y cerró: “También me dicen que el Torneo Federal es bastante físico, pero creo que estoy preparado. Entrené mucho durante la recuperación de la rodilla, así que estoy listo para aguantar los golpes”.

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