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San Nicolás de los Arroyos
miércoles, 29 septiembre, 2021

Edición N° 3821

JUSTICIA CIEGA, SORDA Y MUDA

CUANDO EL CAOS SE IMPONE AL SENTIDO COMÚN



El centro de la ciudad vivió 48 horas caóticas por la decisión de trabajadores vinculados a la Uocra de cortar el tránsito vehicular en calle Urquiza, en el marco de una interna ajena a los intereses de miles de vecinos que circulan por el lugar hacia el trabajo, la escuela o sus hogares. La Justicia no le puso un corte al corte. Se desentendió de su obligación de garantizar uno de los derechos fundamentales que está plasmado en la Constitución que juraron hacer cumplir. Jueces y fiscales volvieron a mostrar que son ciegos, sordos y mudos al momento de poner orden ante el caos.

De la redacción de EL NORTE diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Pocas cosas generan tanta impotencia como la no-justicia. Porque es no-justicia cuando jueces y fiscales miran hacia un costado mientras la sociedad es tomada como rehén de un conflicto sectorial, ajeno a la vida de quienes legítimamente esperan que se haga cumplir el derecho a la libre circulación, precisamente, uno de los preceptos garantizados en la Constitución que los funcionarios judiciales juraron hacer cumplir.

El enfrentamiento entre dos facciones de la Uocra San Nicolás ha revelado, una vez más, la inacción de jueces que se esconden detrás de un escritorio. Que son ciegos, sordos y mudos al momento de garantizar derechos y poner orden ante el caos.

Se pasan la pelota unos a otros. Se excusan de actuar alegando una cuestión de competencias. Y en esa inacción crece la confusión. El juez Sebastián Zubiri, titular del Juzgado Correccional N° 2 del Departamento Judicial San Nicolás, hubiera podido liberar el tránsito de calle Urquiza y normalizar el movimiento de uno de los sectores más transitados de la ciudad.



Pero el juez Zubiri, de turno, no mandó despejar la protesta de la calle. O, lo mismo pero en otras palabras, permitió que una minoría trastorne la vida de la mayoría. La excusa para no actuar con sentido común se la provee el mismo sistema (burocrático) judicial. “No podemos actuar de oficio. Solamente podemos accionar cuando hay una actuación policial”, se defienden en el Juzgado Correccional de turno.

La policía, en tanto, no presentó actuaciones ante este Juzgado. Sí lo hizo ante la UFI N° 2 luego de que una persona amenazara a otra con un arma de fuego. Allí intervino la fiscal Franca Padulo, quien le aseguró a este medio que no tiene competencia para ordenar la liberación del tránsito, sino que esa tarea es del Juez Correccional o, en caso de verse impedida la prestación de un servicio esencial, la Justicia Federal es la que debe actuar. Ni la policía, ni el Correccional ni el Juzgado Federal se pusieron al frente de la solución.



La permisividad de jueces y fiscales envalentona a esas minorías que se creen dueñas de la vía pública. Que interrumpen el tránsito, intimidan y agitan el desorden con la implícita misión de que… cuanto peor… mejor.

El problema es que para el resto de la sociedad cuanto peor es… peor. No lo ven los funcionarios judiciales. No lo escuchan ni, mucho menos, lo dicen. Y no hay peor justicia que la que no quiere ver, escuchar ni hacerse cargo de lo que le toca.


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