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San Nicolás de los Arroyos
viernes, 14 enero, 2022

Edición N° 3927

LA BAJANTE DEL RÍO PARANÁ ESTÁ ENTRE LAS 10 PEORES CATÁSTROFES NATURALES DEL MUNDO



La prestigiosa entidad «Christian Aid» dio a conocer su análisis anual sobre los diez acontecimientos climáticos más devastadores del año 2021 y allí situó al desalentador panorama que presenta el río Paraná. La histórica bajante, que continúa con pésimas predicciones, está catalogada como uno de los escenarios naturales más afectados y con mayor incidencia en su entorno a nivel socioeconómico. San Nicolás y su zona de influencia vienen dando cuenta de los avatares que esto implica para distintos estamentos de la producción, además de la afección que sufren la flora y la fauna.

Carolina Mitriani
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

En un año que dio cuenta fuertemente de las consecuencias del accionar humano sobre el ambiente, la organización «Christian Aid» marcó que el 2021 concluyó en una serie de eventos de colapso climático. Los distintos sucesos que dieron y dan la pauta sobre esto incluyen huracanes, inundaciones, incendios y sequías. El informe «Counting the cost 2021: A year of climate breakdow» incluyó a regiones como Europa, Australia, Canadá, África, Sudán del Sur y América Latina. 



Argentina no fue la excepción en este triste panorama, dado que el río Paraná ha sido comprendido en la nómina de los diez acontecimientos climáticos más devastadores de todo el ciclo, a partir de la bajante histórica de su caudal de agua. El escenario negativo está presente desde los inicios del año 2019, pero ha tomado importante relevancia durante el 2021. A partir de aquel primer momento, las proyecciones comenzaron a dar certezas sobre algo que finalmente ocurrió y persiste: los peores índices, ocurridos en el año 1944, resultan ampliamente superados por esta crisis.

Malas proyecciones

El río Paraná, que asoma en las costas nicoleñas, se encuentra en este momento enmarcado en una alerta por bajante. La emisión está dada por el Instituto Nacional del Agua, que advierte que en esta la circunstancia “prevalecerá próximamente una condición general de disminución de los caudales entrantes al tramo argentino” de este canal. Los informes elaborados dan cuenta de que los niveles fluviales continuarán en la franja de aguas bajas, llevando a una tendencia climática desfavorable hasta al menos el 28 de febrero del 2022.



Las tendencias de precipitación para los primeros dos meses de este año, como resultado de diversos modelos de pronósticos del ENSO, muestran condiciones “Niña”. Este fenómeno climático genera variaciones en la presión atmosférica, los vientos y las precipitaciones. En nuestra zona afecta reduciendo la humedad del aire y, en consecuencia, la frecuencia y densidad de lluvias.

En líneas generales se conoce que el litoral argentino espera un bimestre con condiciones levemente deficitarias de precipitación. Dentro del área de incumbencia para el crecimiento del río Paraná también están las regiones de la cuenca del Paraná y Paraguay, donde se espera un trimestre con condiciones normales. Para la cuenca del río Uruguay, el Ministerio de Obras Públicas, junto a la Secretaria de Infraestructura y Política Hídrica, la Subsecretaría de Obras Hidráulicas y el Instituto Nacional del Agua concluyen en que se prevé un inicio de año con condiciones que continuarán agravando el recurso natural propio de nuestra zona.



Consecuencias económicas

Las catástrofes climáticas, generalmente producto de la avaricia en pos del progreso económico, tienen irónicamente consecuencias también en el caudal de ingresos que surgen o circundan los recursos naturales. El estudio realizado por la institución Christian Aid advierte de un impacto negativo muy fuerte en lo financiero: desde 1500 millones de dólares hasta 65.000 se han perdido por los daños que la naturaleza ha producido con sus avatares en el 2021.



En nuestro país, la sequía está teniendo un gran impacto en la región. La dependencia a niveles productivos para la exportación implica en un 80%  al río Paraná, particularmente para el sector agrícola. La producción de energías eléctricas renovables cada vez parece menos renovable: las represas de Yacyretá e Itaipú se encuentran limitando y dosificando sus caudales por la poca cantidad de agua, además de estar en un punto sensible de la cuenca por las más de 20 represas que en territorio brasileño capturan excesivamente los recursos en el tramo superior de la vía hídrica. También están afectados los sectores de pesca, el transporte náutico y los desarrollos que se dan en espacios de islas, donde los incendios no pueden ser sofocados por el propio ecosistema.

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