9.5 C
San Nicolás de los Arroyos
domingo, 21 julio, 2024

Edición N° 4843

La desgarradora despedida de la suegra del Puma Domínguez a su hija fallecida

La mujer de 33 años falleció este fin de semana a causa de un cuadro de dengue

El fallecimiento de María Victoria De La Mota Claverie, la esposa del golfista Emilio el “Puma” Domínguez, generó una gran conmoción en el país y en su familia que no encuentra consuelo.

La madre de Victoria, Lis Claverie es escritoria y decidió dedicarle un poema para despedirla. Se trata del que inmortalizó Juan Manuel Serrat, y expresó su dolor ante la pérdida de su hija de 33 años, madre de tres hijos.

Con un posteo en Facebook que tituló “Mi hija pequeña ha muerto”, Lis recurrió a las desgarradoras estrofas del poeta español que acompañó con una foto de su hija.



El poema

«… Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañera del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas y órganos, mi dolor sin instrumento, a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento.

Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento.



Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos, y sin calor de nadie y sin consuelo voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada.



En mis manos levanto una tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes

sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes, quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores.



Alegrarás la sombra de mis cejas, y tu sangre se irá a cada lado disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado, llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañera del alma, compañera».

error: ¡Contenido protegido!