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San Nicolás de los Arroyos
domingo, 14 noviembre, 2021

Edición N° 3866

LO QUE APRENDIMOS DE LAS CAMPAÑAS

CRÓNICAS DE LA TIERRA MEDIA

Fin de un ciclo electoral que abre las puertas para la larga campaña del 2023 y nos sumerge en el día después de declaraciones cruzadas en las que virtualmente todos son ganadores y donde, como buenos ciudadanos, queremos creer que aprendimos algo, que de todo esto nos quedan lecciones con tono maquiavélico, o como en su correlato local, consejos del viejo Vizcacha.

De la redacción de EL NORTE
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar



Hoy, finalizado el ciclo electoral 2021, se dará comienzo a la campaña 2023 sumergiéndonos en esa eternidad de escrutinios e indecisiones que constan de muchos versículos cuasi biblias apócrifas.

Queremos creer que la vida debería darnos lecciones, de que de todo lo que nos pasa es necesario que nos quede algo que nos haga sentir que no perdemos tanto el tiempo, aunque el tiempo es una parábola creada para que los relojes nos manejen y así en ese orden mentiroso tratar de encontrarle un sentido a esta extraña existencia.

Aprendimos en todo este largo año eleccionario que lo esencial es invisible a los ojos, que cuando los reales problemas que nos afectan no tienen solución, llámese inflación, o desempleo, o pobreza, debemos pensar en otro asunto más rutilante, como las infidelidades de Icardi, el momento de la Selección o qué comprar para estas fiestas. Aprendimos que debemos distraernos de lo que realmente importa, porque si no, nos haremos presas de una angustia sin respuestas a la vista. O respuestas que no les convienen a ciertos lugares.



No hay problema

Aprendimos también que si no hay problemas, debemos crearlos y enseguida dar la solución, ya que generalmente tendemos a olvidar quién generó la dificultad, pero si nos queda grabado que ese mismo la solucionó, de alguna forma se vuelve imprescindible para nuestras vidas a las que no les importa mucho pensar lo que pasa.

También aprendimos que las cosas deben hacerse de a poco para que parezca que son muchos más de lo que se está haciendo, ya que a cuentagotas todo parece mucho más de lo real y no somos muy buenos viendo el todo. De ahí eso de que ‘el árbol siempre nos tapa el bosque’.

Que al contrario de lo que dice el dicho “hay que dejar para mañana lo que podemos hacer hoy” porque en el diferir está la clave, ya que si la medida es mala, nos irán anticipando la que se viene y cuando ya se viene no nos damos cuenta. Pero te avisamos, je.



Socráticos

De las campañas aprendimos que solo sabemos que no sabemos nada, que los dueños de la verdad son los líderes, que nosotros en esos asuntos somos como niños y que solo un liderazgo fuerte y estudiado nos sacará adelante, por más que eso nunca suceda, pero cuando tratamos de entender se nos da una palmadita y, como el joker de Phoenix, nos aclaran que no lo entenderíamos.

Aprendemos también de las campañas que esos candidatos que viven en Puerto Madero y que no salen sin cinco custodios son como uno, que aunque no los veamos ellos caminan mucho la calle, andan por los barrios, se suben en colectivo, se embarran y juegan en el potrero, que esos semidioses modernos son como uno, de carne y hueso, y tienen nuestros mismos padecimientos, aunque no parezca. Aprendimos que son los mismos y que debemos crear empatía. Aunque después no los veamos nunca más.

Burritos



También nos enseñaron que sus rivales políticos son ignorantes, malintencionados y brutos, que si votamos a sus contrarios, estaremos fomentando el hambre, la miseria, la injusticia y la maldad, que evidentemente no podemos ser malos y que las cosas son o blancas o negras y que no hay matices intermedios donde discurra la vida.

Nos quedó clarísimo que así como estamos, pobres, con magros ingresos, sin poder ahorrar, sin poder salir de los alquileres ni comer asado, es mucho mejor que otras opciones y que siempre es preferible el malo conocido. Que este mundo en el que habitamos es el mejor de los mundos posibles, que por más que la televisión diga otra cosa en Europa se vive peor, y que aunque no parezca, si no los votamos, terminaremos siendo un país pobre y lleno de zombis.
Es decir, que agradezcamos lo que tenemos porque más de eso no hay.

Las campañas nos enseñaron que la culpa de que estemos como estamos es pura y exclusivamente nuestra y que desde la política hacen lo posible para que dejemos de actuar como actuamos porque las causa de todos los males somos nosotros mismos. Que culpar a los políticos de nuestras faltas es un error y que primero debemos ver la paja en nuestro ojo y no en el de quienes nos gobiernan.



Sabemos que ellos nos conocen mucho mejor que nosotros mismos, que saben por dónde tocarnos y que a la larga o a la corta, nunca vamos a cambiar por más que gritemos que se vayan todos y que a la hora de votar vamos a seguir haciendo lo mismo.

Y bueno, que viva la democracia, porque por lo menos seguimos siendo nosotros los que se mandan las cagadas y es mucho peor que otro se las mande a la fuerza por nuestra cuenta.

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