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San Nicolás de los Arroyos
viernes, 20 mayo, 2022

Edición N° 4054

LOS COMEDORES DE SAN NICOLÁS HACEN “MALABARES” PARA ALIMENTAR A LA GENTE

Escaso valor nutritivo y casi sin cupos

El aumento de la crisis hace que cada vez más gente concurra a comedores para buscar su vianda de alimentos. El año pasado eran 20.000 los nicoleños que asistían a requerir esta ayuda social para subsistir. Hoy la suma se incrementa, pero la comida escasea y faltan cupos. Asimismo, lo que llega tiene poco valor nutritivo, lo que genera problemas en la salud de los que menos tienen.

Germán Rodríguez
redaccion@diarioelnorte.com.ar



Con el anuncio de una nueva “marcha federal” por parte de los movimientos piqueteros ante la falta de respuestas del Gobierno a la crisis, es cada vez más visible la problemática social en la Argentina, y San Nicolás no escapa a la misma. El año pasado un informe de EL NORTE daba cuenta de que más de 20.000 personas acuden a merenderos para poder alimentarse. Esta cifra fue aumentando progresivamente conforme crece la inflación pegando especialmente en la comida. La cantidad de comedores de distintas agrupaciones sociales superan la cantidad de barrios de la ciudad y la escasez de alimentos que envían en los bolsones solidarios del Gobierno hacen que los mismos puedan atender a la gente pocos días a la semana, por lo que las familias deben trasladarse de barrio en barrio para poder comer todos los días.



Los merenderos o comedores no tienen la posibilidad de funcionar todos los días, mucho menos con la gran demanda de alimentos que hay hoy en la ciudad. El trabajo en conjunto de los mismos es muy importante, ya que la mayoría trabaja de dos a tres días a la semana. Por lo tanto, si el merendero “A” da de comer los lunes, miércoles y viernes, el merendero “B” puede hacerlo martes y jueves, e incluso sábado si las donaciones acompañan. Esto da lugar a que miles de nicoleños se vayan a dormir con la panza menos vacía.

No alcanza

La necesidad de respetar la distancia social y además el crecimiento de los protocolos contra el contagio de coronavirus en la Argentina generó dificultades inéditas a la hora de llevar adelante la asistencia en comedores y merenderos, a lo que se suma el incremento de asistentes a los mismos que hacen que no haya lugares físicos para sentarse a comer, por lo que la mayoría de los comedores preparan viandas.

Es tanta la cantidad de gente que va a buscar comida, que hace que el cupo sea limitado y en varias oportunidades deben decirle a la gente que llega a pedir un plato con hambre, que no tienen nada, lo que es un momento terrible, tanto para aquel que está sufriendo como para quienes manejan los comedores, los cuales recordemos que lo hacen sin fines de lucro, y sienten varias veces la frustración de no poder ayudar.



Con lo que se puede

Hoy el drama de los comedores, aparte del poco sustento y del crecimiento de la demanda, es cómo poder armar comidas saludables, ya que el Estado en su mayoría solo reparte harinas, sémola y polenta.

A modo de ejemplo, en el último bolsón que llegó al Partido Obrero, y que se distribuye de manera equitativa en los comedores, había solamente: leche en polvo, puré de tomate, cacao, arroz, harina, sémola y yerba mate. Esto es escaso para poder armar comidas medianamente nutritivas.

Quienes estaban al frente de los comedores hacen lo imposible para poder dar de comer, debiendo hacer rifas para poder comprar algo de carne o pollo, así la gente varía el menú. Lo que llega del Gobierno es escaso, por lo que los comedores dependen de la ayuda de los comercios aledaños, donde se pide en muchas ocasiones lo que sobra para poder darle algo de valor nutritivo al alimento.



Ya desde antes de la pandemia, los comedores se ven obligados a limitar el tipo de comida que preparan, dado que algunos productos son inaccesibles. Las preparaciones que se pueden cocinar con los recursos disponibles son guiso, sopa, fideos con tuco, albóndigas, polenta, entre otras cosas, dependiendo de la solidaridad.

Aparte de esas comidas en los comedores elaboran con lo que reciben: pan casero, buñuelos, pasta frola, torta frita, torta asada y rosquitas.

La carnicería del barrio, la pollería, dan alitas o menudos, carcasa, cosas más baratas que las donan; también con verdulerías y panaderías que donan las facturas y pan que les queda, pero carne es muy difícil de conseguir.

Lamentablemente frutas se consiguen poco y nada y se reservan para los más jóvenes.

Más protestas



En este marco, los movimientos de izquierda nucleados en la Unidad Piquetera amenazan con realizar antes de fin de mes una “marcha federal” si no hay respuesta al reclamo por el aumento en los cupos de los planes sociales y mejora en la calidad de los bolsones. “Va a ser una semana de protesta permanente en todo el país”, dijo Eduardo Belliboni, referente del Polo Obrero.

En los últimos días hubo cierto acercamiento entre las organizaciones piqueteras y el Ministerio de Desarrollo Social nacional que comanda Juan Zabaleta, uno de los hombres leales al presidente Alberto Fernández.

El Gobierno oficializó el aumento de la Tarjeta Alimentar y en la cartera social continuarán las reuniones para aceitar la llegada de mercadería a los comedores populares, uno de los reclamos de las organizaciones.

Las organizaciones de la Unidad Piquetera ya tienen previsto movilizarse a Plaza de Mayo el próximo domingo 1° de mayo por el Día del Trabajador. Esa fecha, señalan, es inamovible. Ahora, analizan su calendario para realizar una “marcha federal”.



En plena escalada inflacionaria, el exministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, lanzó este viernes un pronóstico lapidario: “La situación social es crítica. No creo pueda sostenerse con dos años más de 50, 60% de inflación”, advirtió.

 “El problema central hoy es el precio de los alimentos. La malnutrición es un problema en general, pero sobre todo para los más chicos. La gente se endeuda porque no llega a fin de mes”, sostuvo el actual diputado del Frente de Todos, luego de que el Indec informara una inflación del 6,7% general para marzo y de 7,2% en los alimentos.

En San Nicolás, se anunció que además del bolsón se enviaría un dinero cada tres meses para compra de alimentos, pero el mismo sería escaso.

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