MI QUERIDA FABIOLA ME SUBIÓ EL DÓLAR

Se huele el fin de una era, de una gestión, el ridículo, la caricaturización, la bestia mediática que se come a un perejil. La política es un monstruo que te pisa la cabeza si sos dormilón. Cualquier error se puede pagar muy caro, pero una seguidilla es lapidaria. Cristina acechando suena absurdo, a nadie le conviene, ni a ella, en estos momentos insalvables. Échale la culpa a Fabiola Sam.

Germán Rodríguez
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

¿La pregunta del millón? ¿Qué va a pasar con todas las causas federales de, por ejemplo, fiestas clandestinas que se iniciaron durante este período pandémico? ¿Con una disculpa quedarán exhortadas? ¿Se le puede echar la culpa a Fabiola? En realidad sí, porque según Alberto, por culpa de Fabiola están justificadas todas las faltas cometidas al DNU pertinente a la pandemia.

Imaginamos que los dueños de los boliches que hace un año y medio no pueden trabajar, deben haber caído a Casa Rosada con la foto de Alberto celebrando el cumpleaños y diciendo “¿cuándo abrimos?”. Y al otro día ya nos encontramos con el anuncio de que empiezan los protocolos para los festejos multitudinarios. Básico. Uno más uno, dos.

Ojo con el ridículo, Alberto, así cayó De la Rúa hace años, siendo motivo de burlas. Ojo porque de ahí no hay vuelta atrás, cuando te agarran de boludo, cagaste, y pasás a ser un fantoche. Ya lo han intentado con otros presidentes, porque es el recurso más destructivo y efectivo. Si tu cara es un meme, estás perdido; y si para colmo la embarrás tan cerca de las elecciones, la respuesta puede ser lapidaria.

Tampoco significa un vuelco eleccionario a Juntos, porque la figura de Mauricio tampoco es la del más listo de la brigada ni mucho menos, cuestión muy tenida en cuenta por el oficialismo para contrarrestarlo con Alberto en un duelo intelectual como si fueran parte de una película donde los interpretarían Jim Carrey  y Jeff Daniels.

Manchitas

El ridículo es una mancha imposible de limpiar y parce que los planetas se alinearon para destruir a Alberto. Pero si el orden cósmico del peronismo está regido por Cristina, se va notando cómo se le va despegando de a poco y hasta expresando un cierto fastidio.

No hay peor golpe que esa quita de micrófono para corregir una apreciación que en pleno acto político Alberto trataba de hacer erróneamente y Cristina, con claro hartazgo, lo corregía. La verdad es que pareciera que estuvo a nada de decirle “no, boludo, no…”, pero el gesto casi que fue peor.

Aun así, en todo esto lo que más molesta es la mentira, por más que ahora se quiera vender un gobierno sincero y arrepentido. Ni siquiera las clandestinas del presidente son tan graves como cuando aparecieron los registros de visitas a Olivos y Alberto mirando a todos con sus tiernos ojitos de Dylan juró que eran todas reuniones de trabajo y quedó como un bolacero.

Señor presidente, ¡por favor! Y para colmo cuando al rato apareció la foto, culpó a la querida Fabiola, alegando que él pasó de rebote. Albertoooo, te calmás que después en el video que ustedes mismos publicaron, porque es preferible el fuego amigo, se lo ve como un abuelo con sueño sentado en el cumpleaños observando como los chicos cantaban y se divertían.

Todo bien, pero no hay forma de salir de esa.

Votaremos

Lo que hizo Mauricio antes está mal, sí, pero ya no es argumento para darles tranquilidad a todos los votantes decepcionados que creían en algo diferente. Porque se prometió una estabilidad económica que nuca se tuvo, porque hubo un manejo de la pandemia bastante cuestionable que no frenó las muertes y un crecimiento de la pobreza que se disparó en la última etapa del kirchnerismo con Cristina, se fue al carajo con el macrismo que prometió pobreza cero y la aumentó, y se terminó yendo a la mierda en este breve período.

Estas elecciones no contentan a nadie, las promesas de campaña suenan todas parecidas, sea el sector que sea, y están tan cargadas de vacío y relleno banal que la gran ciudadanía no absorbe y solo sirve para mostrar rostros en otra campaña de un proceso eleccionario que la verdad agota, pero es preferible a cualquier otra opción fascista.

¿Será el momento de los libertarios con el showman Milei a la cabeza? Y, la verdad que con el circo de Alberto, nada desentonaría.