MIGRAR DEL UVA AL HOG.AR, UN ALIVIO QUE NO RESUELVE EL PROBLEMA DE FONDO

CRISIS HIPOTECARIA

Las 263 familias del barrio Ayres del Sur celebran la decisión del Gobierno nacional de mudar a los deudores UVA a un formato más razonable en cuanto al esquema de indexación de cuotas. La variable de actualización ya no será solo la inflación sino que estará atada a la variación salarial. “Es como que se afloja la soga que tenemos en el cuello. Pero la solución definitiva es la reestructuración de la deuda porque nuestra calidad de vida hoy está muy deteriorada”, cuenta Marina, una de las dos mil personas afectadas por los créditos UVA en San Nicolás. “Ojalá esta medida se extienda al resto de las familias damnificadas”, pide.

Un alivio para 263 familias del barrio Ayres del Sur. EL NORTE

De la Redacción de EL NORTE 
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Esta semana se conoció la decisión del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat de Nación que permitirá que 263 familias del desarrollo habitacional Ayres del Sur que tomaron créditos UVA puedan migrar al esquema de indexación bajo la fórmula Hog.Ar. En concreto, la decisión implica que las cuotas mensuales que deben abonar estas familias dejan de actualizarse exclusivamente por inflación para pasar a indexar por índice de variación salarial más inflación.

La decisión del Gobierno implica que las cuotas mensuales que deben abonar estas familias dejan de actualizarse exclusivamente por inflación para pasar a indexar por índice de variación salarial más inflación.

“La decisión trae alivio en el contexto de una situación  muy complicada. En San Nicolás, somos 263 las familias que estamos recibiendo este alivio. Estamos contentos porque migrar del sistema UVA nos permite contar con un indicador de cálculo de cuotas que de alguna manera nos protege porque el aumento va a ir acompañando nuestros salarios. Ese cambio es sustancial porque estábamos afectados a un esquema de indexación por inflación. Y todo el mundo es consciente de que la inflación no tiene ningún tipo de freno”, contó Marina, miembro de una de las familias que desde hace años vienen desesperando.

Para tener una noción del calvario, la mayoría de los créditos son a 30 años de plazo. Y en solo un año se duplicaron las deudas de capital. 

“El alivio es para 263 familias que tomaron créditos en el Banco Hipotecario para el programa Desarrollo Urbanístico, pero en San Nicolás son 2000 las afectadas por el esquema UVA. Muchas de ellas tomaron créditos para construirse en un terreno propio, y también están los que accedieron a un crédito Procrear a través del Banco Nación o Banco Provincia. A ellos la deuda se les ha triplicado porque son anteriores a nosotros. Para esas personas aún no hay solución. Nuestro pedido es que para todas esas familias se aplique una respuesta similar a la que nos dieron a quienes estamos en Desarrollo Urbanístico”, explicó Marina en diálogo con periodistas del programa «Pila y Media» (Radio U).

“El alivio es para 263 familias que tomaron créditos en el Banco Hipotecario por el formato Desarrollo Urbanístico, pero en San Nicolás son 2000 las familias afectadas por el esquema UVA”
MARINA, DAMNIFICADA UVA

Una vez aprobado su crédito de 2.150.000 pesos, Marina empezó a pagar una cuota mensual que variaba entre 13.000 y 15.000 pesos. Esa cuota hoy creció a 27.000 pesos, y la deuda de capital actualizada es de 4.900.000 pesos. La magnitud del descalabro del empréstito es brutal.

“Hay que entender que el crédito estaba destinado a familias de clase media, trabajadora, cuyos salarios quedaron muy rezagados en relación a la inflación. Es una primera ironía porque la realidad ha llevado a que para abonar una cuota de una vivienda de clase media tenés que tener ingresos de clase media alta”, cuenta Marina.

“Además, vos podés pagar rigurosamente esa cuota irrazonable, pero no significa que estás reduciendo la deuda. Si pago una cuota de 30.000 pesos mensuales, nunca voy a poder cancelar la deuda porque voy a necesitar mucho más dinero. Y la verdad es que los ingresos  no se actualizaron en esa proporción. Ni cerca. Esa es la otra ironía”, asegura Marina, que se autodefine como “monotributista sobreviviente de la pandemia”.

Parches

El Gobierno nacional había tomado algunas medidas tipo «parche» con la intención de llevar algo de aire a las asfixiadas cuentas de los deudores UVA. Una de ellas fue la posibilidad de diferir el pago de cuotas al final del crédito, durante la etapa de restricciones duras que se aplicaron durante 2020 en el contexto de pandemia. “En aquel momento sentimos que nos daban un respiro. Pero hubo mucha gente que se quedó sin trabajo, porque los deudores UVA no estamos exentos de la crisis económica general que vive el país”, afirma Marina, quien enfáticamente responde “no” al momento de ser consultada acerca de si la posibilidad de migrar del formato UVA al Hog.Ar representa una solución de fondo a la problemática. 

“Todavía no tenemos una definición de cómo será esa migración. La realidad es que hoy cada familia afectada por los UVA está sobreendeudada. Si nos pasan al formato Hog.Ar sin habernos reestructurado la deuda, seguiremos muy al límite. Hay que entender que con la indexación UVA la cuota anual se incrementa un 50%. Con la fórmula Hog.Ar será del 30%. Es decir que no vamos a empezar a pagar una cuota fija. Eso no existe. Vamos a pagar aumentos importantes cuando estamos sobreendeudados y con salarios que han quedado muy atrás. Por ponerlo en otras palabras, esta medida es algo así como si te aflojaran un poco la soga que tenés en el cuello”.

Reestructurar

Marina cerró la entrevista con una reflexión interesante. “Estamos contentos por la posibilidad de migrar de fórmula de cálculo. Pero tenemos claro que no es la solución a nuestro problema. Lo importante es que esta medida significa que el Gobierno nos ha escuchado, que ha comprendido lo difícil de nuestra situación. La solución definitiva es la reestructuración de la deuda porque nuestra calidad de vida hoy está muy deteriorada. El 50 por ciento de nuestros ingresos se los lleva la cuota del crédito. Estamos hablando de salarios de docentes, de policías, de personas de clase media. También entendemos que la solución no puede responder únicamente a los intereses de las familias afectadas porque esa sería una respuesta unilateral cuando nosotros estamos reclamando que haya una mesa de trabajo. Queremos pagar nuestros créditos pero de alguna forma razonable. Cuando tomamos este préstamo nos sentíamos felices por alcanzar el sueño de la casa propia. Pero durante estos años hemos llegado a considerar la posibilidad de desprendernos de ese sueño. Se hace muy difícil sostener la situación en este contexto. Claro que hemos evaluado dejar nuestras casas. Lo insólito es que en ese caso las viviendas volverían a ser adjudicadas a otras familias que empezarán a pagar cuotas indexadas por Hog.Ar”.