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San Nicolás de los Arroyos
viernes, 8 octubre, 2021

Edición N° 3830

MONS. MARTÍN PIDE CONSTRUIR UNA ROSARIO MÁS HUMANA, FRATERNA, JUSTA Y PACÍFICA

En declaraciones previas a la celebración de la Virgen del Rosario, el arzobispo llamó a no ser indiferentes al drama de la pobreza, la marginalidad, la violencia y el narcotráfico.



El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Eliseo Martín, animó a dirigir la mirada hacia Nuestra Señora del Rosario, para que “ella también vuelque sus ojos misericordiosos hacia nosotros y podamos experimentar su protección en estos tiempos difíciles, pero con esperanza”.

 “Hoy es el día de la ciudad, nuestra ciudad tiene el nombre de la Virgen, la Virgen del Rosario, ella es como la fundadora de nuestra ciudad. Nuestra ciudad nació y creció alrededor de una capilla en honor de la Virgen del Rosario y por lo tanto ella es nuestra protectora, nuestra madre, nuestra señora, nuestra patrona”, recordó en declaración a medios locales.

En relación a los “tiempos difíciles” que atraviesa el país y Rosario en particular, el arzobispo rosarino hizo referencia a la pobreza, la marginalidad y, sobre todo, la violencia y el narcotráfico.



 “Son dramas que se llevan vidas humanas y, muchas veces, vidas inocentes. No podemos estar indiferentes a esto porque o nos salvamos en racimo o nos condenamos por egoístas, no podemos decir eso le pasa a otro, porque en algún momento nos puede tocar a nosotros”.

Monseñor Martín llamó a “tomar conciencia de que la droga mata”, y señaló lo difícil que es recuperar a un adicto.  Y se preguntó: “¿Qué sociedad estamos construyendo; qué sujeto humano estamos generando que para poder sobrellevar la vida necesita estupefacientes?”.

“Por eso hoy pedimos a la Virgen que nos ayude a tomar conciencia de nuestra situación y podamos construir una ciudad más humana, más fraterna, más justa, más pacífica”.



Consultado sobre la colaboración y el trabajo conjunto entre Iglesia y Estado para abordar tales problemas, el prelado señaló que “hay distintos niveles de responsabilidad, la consolidación de la seguridad le corresponde al Estado, tiene el poder para resolver estos temas. Sí le compete a la Iglesia trabajar en educación, colaborar para generar ambientes más sanos y más seguros en los barrios, y eso en conjunto con toda la sociedad civil”.

“Hay gente que consume y cree que es un divertimento, no se da cuenta de que eso que a lo mejor lo divierte está asentado sobre la muerte de otra persona”.


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