Diario El Norte

La otra tapa

Ser padres hoy: Buenos y malos límites para educar

23 Agosto 2012 (07:00)

Es fundamental que los adultos estemos convencidos de que los límites que les ponemos a los chicos les sirven y los cuidan. Podemos discutirlo con ellos, pero siempre dejando claro que nosotros “los ponemos y los sacamos”, y que más allá de que a veces no les gusten, les sirven y los cuidan.

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Ser padres hoy: Buenos y malos límites para educar
Foto 1/1    Lic. Gustavo Iaies.

Por Gustavo F. Iaies (*)


“¿En tu escuela se puede salir al patio en invierno?”, le preguntó el investigador a Manuel.
“Depende”, respondió, “si le preguntás a Martha te dice que no, Alicia te deja, y cuando Martha se viene bien, también te deja”.
La respuesta de Manuel es consecuencia de normas de mala calidad, que no existen como tales, dependen de Martha, Alicia y la variación del humor de cada una de ellas.
¿Por qué son de mala calidad? Porque no permiten aprender, no dan parámetros para pensar nuestras acciones, no son un contrato claro, sólo nos enseñan que: lo que se puede o no se puede hacer, depende las personas que ejercen la autoridad y de lo que piensan a cada momento.
Lo mismo ocurre con las sanciones, cuando los padres –por lástima o por cambio de opinión- levantan una penitencia anticipadamente.
Allí los chicos tampoco logran entender la pauta, aprenden que las sanciones pueden negociarse o son relativas al humor de los adultos.
¿Se puede o no se puede? ¿Cómo puedo saber cuándo la norma rige y cuándo no? Si cada vez que los adultos fijamos un límite, lo terminamos negociando, esa pasa a ser la pauta: la negociación.
La enseñanza es entonces que: Las normas no están para cumplirse sino para negociarse. ¿Y después nos preguntamos por qué los chicos no respetan las normas?
El mensaje de las normas confusas es tan malo como el permanente “porque sí” o “porque lo digo yo” de las viejas normas de nuestros padres.
Ninguno me permite entender y ser libre; porque la libertad consiste en construir mi autonomía personal a partir de las reglas que regulan la vida de mi comunidad.
Si no entiendo los normas o éstas cambian todo el tiempo, no puede pensarlas.   
La calidad de los límites no depende de que sean más duros o más blandos, sino del tipo de relación que proponen entre el que los pone y el que debe cumplirlos.
Son buenas normas porque nos permiten entenderlas más allá de las circunstancias y de los actores.  
Los padres confusos pueden ser tan autoritarios como los viejos padres, que planteaban límites que no se entendían, no se explicaban, ni se conversaban.
El autoritarismo no reside en la dureza de las pautas, sino en la imposibilidad de aprenderlas y asumirlas.
La ruptura con la vieja autoridad no pasa por la flexibilización de los límites, sino por la posibilidad de volverlos más claros, racionales, que puedan ser aprendidos, que ayuden a crecer.
Aunque a veces haga falta un porque sí o un porque lo digo yo, serán menos cuando los chicos perciban que -más allá de nuestro humor o del contexto- la pauta existe y deben respetarla, independientemente de que puedan conversarlas con nosotros.  
Es fundamental que los adultos estemos convencidos de que los límites que les ponemos a los chicos les sirven y los cuidan.
Podemos discutirlos con ellos, pero siempre dejando claro que nosotros “los ponemos y los sacamos”, y que más allá de que a veces no les gusten, les sirven y los cuidan.
Las normas deben estar ahí, más allá de nosotros, sino los chicos dependerán toda la vida de nuestra presencia, les costará integrarse a la sociedad, crecer libres y felices.
Las pautas claras son una maravillosa oportunidad para crecer.-

(*)Director del Centro de Estudios en Políticas Públicas.

 

 

EN EL AUDITORIO
Charla de Gustavo Iaies

Hoy jueves 23 de agosto a las 18:30 en el Auditorio Municipal, la Fundación LibreMente, el Colegio de la Ciudad y Jardín Pandi organiza una conferencia sobre el tema "Cómo educarse con padres que dudan, límites buenos y límites malos".
La misma será dictada por el Lic. Gustavo Iaies y tendrá la modalidad de una conferencia interactuada con los asistentes.
Gustavo Iaies es Lic. en Ciencias de la Educación (UBA) y Maestría en Política y Administración de la Educación (Universidad de San Andrés).
Trabajó como docente en instituciones educativas de nivel primario, secundario, terciario y universitario.
Fue director de escuela primaria.
En 1999 asumió como Subsecretario de Educación Básica del Ministerio de Educación de la Nación y en el año 2001 como Secretario.
Coordinó el dispositivo de grupos sub-regionales del Diálogo regional de Políticas Educativas del BID (2002-2005) y la red de intercambio de experiencias Educativas con el Banco Mundial (2006-2008).
Asesoró a los ministerios de Chile, Ecuador, Colombia y Paraguay y a la Secretaria de Educación Pública de México.
Actualmente es director de la Fundación Centro de Estudios en Políticas Públicas (CEPP) desde 2004.
Ha dirigido el programa de evaluación estructural de sistemas educativos implementado en Chile, México, Colombia y Costa Rica.
Ha escrito ensayos, artículos periodísticos y libros de texto escolares.
La entrada es un bono contribución de $10.