Diario El Norte

La otra tapa

Personajes de nuestra historia: la increíble vida de “Macoco” Álzaga Unzué

05 Julio 2013 (07:00)

Martín Máximo Pablo de Álzaga Unzué vivió su vida como un “bon vivant” gastando una fortuna inmensurable en diversión y aventuras placenteras, las cuales representaban para él la suprema finalidad de la existencia. Pasó sus últimos años solo, aislado en su departamento con los recuerdos de una vida que fue una fiesta.

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Personajes de nuestra historia: la increíble vida de “Macoco” Álzaga Unzué
Foto 1/1    La leyenda del argentino “Macoco” incluye romances con Rita Hayworth, Claudette Colbert y Dolores del Río. INTERNET.

 

Martín Máximo Pablo de Álzaga Unzué, más conocido popularmente como Macoco, fue un personaje famoso del siglo XX, un hombre real que nació en Argentina, habitó en Buenos Aires y recorrió buena parte del mundo. Algunos años de su vida los dedicó al automovilismo.

Vivió su vida como un “bon vivant” gastando una fortuna inmensurable en diversión y aventuras placenteras, las cuales representaban para él la suprema finalidad de la existencia.

La noche porteña empezó siendo su centro juvenil de operaciones. Luego, lo fueron París, Londres, Nueva York y Beverly Hills. Su leyenda incluye romances con importantes estrellas de cine, como Rita Hayworth, Claudette Colbert y Dolores del Río. Por sus múltiples romances se le atribuye haber acuñado la palabra “Playboy”.

La manera exagerada que tenía de gastar su dinero motivaron las frases de Sacha Guitry “Il est riche comme un argentin” (el es rico como un argentino); o “La ambición de toda mujer francesa es tener un perrito pequinés y un amante argentino”.


Tirar manteca al techo

Una de las frases más recurrentes entre los argentinos cuando se hace referencia a alguien que derrocha su dinero es “tirar manteca al techo”. La creación de esta expresión fue inspirada por Macoco. Según sus propias palabras se acuñó cuando estaba en el restaurant Maxim`s de París comiendo con amigos. En el salón donde se encontraban había en el techo una pintura de valquirias de pechos prominentes que sobresalían de los escotes. Macoco no pudo resistir la tentación y tras poner manteca en un tenedor empezó a tírala para ver si embocaba entre los pechos de la pintura. A Macoco le siguieron el resto de los comensales en una especie de competencia para ver quién tenía mejor puntería. Al terminar la fiesta todo el techo y el piso estaba hecho un desastre lo que generó una gran cuenta que pagó, por supuesto, Macoco.


Socio de Al Capone

Saliendo un día de su mansión en Nueva York, Macoco fue abordado por dos hombres que lo tomaron del brazo y lo subieron rápidamente a un auto que se dirigió una mansión de gran tamaño totalmente blanca. Entraron y lo hicieron sentar. Al poco tiempo se abrió una puerta y apareció una hombre joven, más bien rechoncho, en mangas de camisa, con un puro en la boca. Lo reconoció enseguida, era el mismo Alphonse Gabrielle Capone, el gran padrino de la mafia norteamericana.

Rápidamente empezó a pensar qué podría haber hecho para que lo mandara a buscar Al Capone, a qué mujer podría haber ofendido, pero no se le ocurría nada, o mejor dicho se le ocurrían muchas.

Finalmente Capone se presentó y le dijo “Míster De Alzaga qué gusto conocerlo” y le tendió la mano amablemente. “Es usted un hombre famoso en todo el mundo. Mi nombre es Alphonse Capone, soy su admirador”. Macoco casi cae de espaldas. Disimulando la sorpresa le contestó: “Míster Capone, el gusto es mío por favor…”.

Luego Capone mostró sus cartas, y le propuso -e impuso- una sociedad para abrir el mejor cabaret en Manhattan: El Morocco, el cual superaba a muchos cabarets de Europa.

Rápidamente Macoco se convirtió en el rey de la noche. Grandes empresarios, actrices y actores, deportistas, príncipes, reyes árabes e hindúes, todos apenas llegaban a Nueva York querían pisar el Morocco.


Zeppelín y Howard Hughes

Llegado a París desde Nueva York en 1930, Ferdinand Cleophas, descendiente del escritor Gustave Flaubet, convenció a Macoco en realizar un viaje en dirigible rumbo a Hamburgo. El viaje se realizaría en el tristemente famoso Zeppelín. Volaron sobre el Mediterráneo y luego hacia Alemania. Antes de aterrizar una fuerte tormenta arrastró el globo y por muy poco no se estrelló contra un hangar. Con este viaje Macoco fue el primer argentino en viajar en el Zeppelín.

Howard Hughes fue uno de los magnates más excéntricos, obsesivos y caprichosos de la historia norteamericana. Padecía microfobia por lo que trataba de aislarse de todos los gérmenes ambientales. En poco tiempo triplicó la fortuna que había heredado de su padre dedicándose a la industria aeronáutica y cinematográfica.

Hughes y Macoco se conocieron en el Royal Burn, uno de los exclusivos restaurantes de Beverly Hills. La actriz Katherine Hepburn los presentó. Pero fue un comienzo de relación un tanto tensa, por sus fobias. Luego de saludar al argentino, Howard se lavó las manos en un balde para enfriar el champagne.

De todos modos, la pasión por la aviación los unió y las aventuras cinematografías los asociaron en la filmación.

Varios films le permitieron a Macoco conocer y tener romances con estrellas de cine de la época como Merlen Dietrich, Greta Garbo, Rita Hayworth, Claudette Colbert y Ginger Rogers y Carmen Miranda.


Fuente: “Tirando manteca al techo. Vida y andanzas de Macoco de Álzaga Unzué”, de Roberto Alifano. Editorial Proa. 2011.