La otra tapa
Dietas: desayunar torta de chocolate ayuda a bajar kilos a largo plazo
15 Feb 2012 (07:00) |
La noticia deseada. Investigadores israelíes aseguran que para perder peso es necesario comer torta de chocolate. La nota podría enmarcase en una sección de insólitas, sin embargo, trasciende desde la comunidad científica y está justificada.
Una porción interesante de torta de chocolate, como parte de un desayuno de 600 calorías, ayudó a bajar de peso. A contratara de lo que se cree, los investigadores en Israel afirman que un apetitoso pastel de chocolate durante el desayuno puede ser la mejor receta para adelgazar.
Generalmente cuando deseamos bajar de peso, se nos señala que lo primero que debemos retirar de nuestra dieta es el azúcar y las grasas. Por tal motivo la noticia es curiosa y no deja de ser toda una novedad.
El permitido
Los investigadores de la Universidad de Tel Aviv encontraron que un desayuno de 600 calorías, que incluya un postre dulce, además de otros carbohidratos y proteínas, puede ayudar a perder más peso y a mantener esa pérdida a largo plazo.
La clave, afirma el estudio, es permitirse esos gustos en la mañana cuando el metabolismo está más activo. Y mantener el consumo calórico diario en 1.600 para los hombres y 1.400 para las mujeres.
Tal como explica la profesora Daniela Jakubowicz, quien dirigió el estudio, "intentar evitar los dulces totalmente puede crear una adicción psicológica a esos alimentos a largo plazo. "Agregar un postre al desayuno puede ayudar a controlar el ansia de azúcar durante el resto del día", agrega.
En el estudio de 32 semanas participaron 193 individuos clínicamente obesos, ninguno de los cuales sufría diabetes. Las personas fueron divididas en dos grupos. Ambos debían consumir el mismo número de calorías diarias: 1.600 los hombres y 1.400 las mujeres.
El primer grupo debía seguir durante el período de estudio una dieta baja en carbohidratos que incluía un desayuno de 300 calorías.
Al segundo grupo se le dio la dieta alta en proteínas y carbohidratos y con un desayuno de 600 calorías que debía incluir todos los días un postre, como pastel, chocolate o galletas.
Seguimiento del peso
Los investigadores hicieron un seguimiento durante varios periodos del peso que iban perdiendo los participantes. En ese transitar, encontraron que a mitad del estudio, ambos grupos habían perdido, en promedio, 15 kilos por persona.
Pero en la segunda parte del estudio "los resultados cambiaron drásticamente", dicen los científicos.
"Los participantes en el grupo de bajos carbohidratos volvieron a aumentar de peso, en promedio 10 kilos por persona, pero los participantes en el grupo de los desayunos abundantes perdieron otros 7 kilos cada uno", agregan.
Y al final de las 32 semanas, los que habían consumido los desayunos de 600 calorías habían perdido en promedio cada uno 18 kilos más que los individuos del otro grupo.
La profesora Jakubowicz cree que la explicación de este sorprendente resultado está en una hormona, llamada ghrelina, que se encarga de regular el apetito, la cual puede "aplacarse" con una combinación adecuada de proteínas y azúcar.
"El alimento matutino provee energía para las tareas del día, ayuda al funcionamiento cerebral y reactiva el metabolismo, lo cual lo convierte en parte crucial de la pérdida y mantenimiento del peso corporal", explica la investigadora. Además, agregó: "El desayuno es el alimento que regula más exitosamente a la ghrelina. Aunque el nivel de ghrelina se incrementa antes de cada comida, puede quedar suprimido de forma más efectiva durante el desayuno”. Esta supresión parece también aliviar las ansias por el azúcar y otros carbohidratos "vacíos".
Las dietas que son altamente restringidas y que prohíben estos alimentos son, al principio, efectivas. Pero a menudo causan que la persona a dieta pierda su fuerza de voluntad debido a los "síntomas de abstinencia" de azúcares y grasas. Y al final, terminan aumentando mucho más peso del que lograron perder durante la dieta.
El problema con las dietas
Más allá de la cantidad de mitos sobre las recetas para bajar de peso, se nos dice que si comemos menos perderemos peso, y que cuanto menos comamos más delgados estaremos. Tenemos creencias equivocadas de lo que podemos lograr con una dieta. Esto, sin embargo, casi nunca se logra y, si se logra, lo más probable es volver a subir de peso al poco tiempo. La consulta personalizada con un médico o nutricionista se convierte en la mejor opción.
Investigadores de la Universidad de Tel Aviv encontraron que un desayuno de 600 calorías, que incluya una torta de chocolate, ayuda perder peso en el largo plazo. Increíble, pero fundamentado.
La noticia deseada. Investigadores israelíes aseguran que para perder peso es necesario comer torta de chocolate. La nota podría enmarcase en una sección de insólitas, sin embargo, trasciende desde la comunidad científica y está justificada.
Una porción interesante de torta de chocolate, como parte de un desayuno de 600 calorías, ayudó a bajar de peso. A contratara de lo que se cree, los investigadores en Israel afirman que un apetitoso pastel de chocolate durante el desayuno puede ser la mejor receta para adelgazar.
Generalmente cuando deseamos bajar de peso, se nos señala que lo primero que debemos retirar de nuestra dieta es el azúcar y las grasas. Por tal motivo la noticia es curiosa y no deja de ser toda una novedad.
El permitido
Los investigadores de la Universidad de Tel Aviv encontraron que un desayuno de 600 calorías, que incluya un postre dulce, además de otros carbohidratos y proteínas, puede ayudar a perder más peso y a mantener esa pérdida a largo plazo.
La clave, afirma el estudio, es permitirse esos gustos en la mañana cuando el metabolismo está más activo. Y mantener el consumo calórico diario en 1.600 para los hombres y 1.400 para las mujeres.
Tal como explica la profesora Daniela Jakubowicz, quien dirigió el estudio, "intentar evitar los dulces totalmente puede crear una adicción psicológica a esos alimentos a largo plazo. "Agregar un postre al desayuno puede ayudar a controlar el ansia de azúcar durante el resto del día", agrega.
En el estudio de 32 semanas participaron 193 individuos clínicamente obesos, ninguno de los cuales sufría diabetes. Las personas fueron divididas en dos grupos. Ambos debían consumir el mismo número de calorías diarias: 1.600 los hombres y 1.400 las mujeres.
El primer grupo debía seguir durante el período de estudio una dieta baja en carbohidratos que incluía un desayuno de 300 calorías.
Al segundo grupo se le dio la dieta alta en proteínas y carbohidratos y con un desayuno de 600 calorías que debía incluir todos los días un postre, como pastel, chocolate o galletas.
Seguimiento del peso
Los investigadores hicieron un seguimiento durante varios periodos del peso que iban perdiendo los participantes. En ese transitar, encontraron que a mitad del estudio, ambos grupos habían perdido, en promedio, 15 kilos por persona.
Pero en la segunda parte del estudio "los resultados cambiaron drásticamente", dicen los científicos.
"Los participantes en el grupo de bajos carbohidratos volvieron a aumentar de peso, en promedio 10 kilos por persona, pero los participantes en el grupo de los desayunos abundantes perdieron otros 7 kilos cada uno", agregan.
Y al final de las 32 semanas, los que habían consumido los desayunos de 600 calorías habían perdido en promedio cada uno 18 kilos más que los individuos del otro grupo.
La profesora Jakubowicz cree que la explicación de este sorprendente resultado está en una hormona, llamada ghrelina, que se encarga de regular el apetito, la cual puede "aplacarse" con una combinación adecuada de proteínas y azúcar.
"El alimento matutino provee energía para las tareas del día, ayuda al funcionamiento cerebral y reactiva el metabolismo, lo cual lo convierte en parte crucial de la pérdida y mantenimiento del peso corporal", explica la investigadora. Además, agregó: "El desayuno es el alimento que regula más exitosamente a la ghrelina. Aunque el nivel de ghrelina se incrementa antes de cada comida, puede quedar suprimido de forma más efectiva durante el desayuno”. Esta supresión parece también aliviar las ansias por el azúcar y otros carbohidratos "vacíos".
Las dietas que son altamente restringidas y que prohíben estos alimentos son, al principio, efectivas. Pero a menudo causan que la persona a dieta pierda su fuerza de voluntad debido a los "síntomas de abstinencia" de azúcares y grasas. Y al final, terminan aumentando mucho más peso del que lograron perder durante la dieta.
El problema con las dietas
Más allá de la cantidad de mitos sobre las recetas para bajar de peso, se nos dice que si comemos menos perderemos peso, y que cuanto menos comamos más delgados estaremos. Tenemos creencias equivocadas de lo que podemos lograr con una dieta. Esto, sin embargo, casi nunca se logra y, si se logra, lo más probable es volver a subir de peso al poco tiempo. La consulta personalizada con un médico o nutricionista se convierte en la mejor opción.






