La otra tapa
Arantxa Sanchez: heridas que produce la familia
16 Feb 2012 (07:00) |
La lucha es feroz y es constante, como si fuese una pelea histórica con un enemigo tan íntimo que lo conocemos de memoria; así como se conocen las risas se conocen los gritos, y como se conocen las lágrimas de alegría también se conocen las de impotencia. Una pelea que comenzó en la niñez de una mujer y está terminando en tribunales, con ese enemigo tan intimo que puede ser la propia familia. Esta es la última historia de Arantxa Sánchez Vicario, la tenista que tuvo su fama máxima en la década del 90, cuando llegó a ser la número uno del ranking mundial.
Memorias
Luego de la publicación de “Arantxa ¡Vamos! Memorias de una lucha, una vida y una mujer”, los ojos de todos lo medios del mundo, y en especial los de su familia, no dejaron de posarse sobre el cuerpo de Arantxa Sánchez. Sucede que con el libro se abrió una caja de sorpresas de donde no salió muy buen olor; la infinidad de denuncias que recaen sobre los padres de la tenista ha abierto una guerra sin lugar para el perdón. Duras y crudas son las acusaciones que la hija la hija-tenista- famosa hizo llover sobre sus progenitores, y como en cualquier guerra, la contestación no tardó en aparecer.
Ante la declaración en su libro de “mis padres me han arruinado”, Marisa Vicario Rubio, la mamá de Arantxa salió a decir en un comunicado "Arantxa ha dado un paso más en su voluntad de herirnos y humillarnos". Pero quien sabe si esta herida y humillación no es una respuesta idéntica a los sentimientos de Arantxa mientras recorría su camino profesional.
"No me hablo con nadie de mi familia" y "tengo problemas con Hacienda" son algunas de las declaraciones que la ex tenista desarrolla en sus memorias, donde queda bien en claro que se sintió engañada y defraudada por sus padres, a quienes les pide cuentas de buena parte de la fortuna que amasó durante su carrera deportiva; les reclama 14 millones de euros y lo hace también en los tribunales, además los acusa de apropiación indebida y administración desleal.
A principios de la década del 90, los padres de Arantxa Sánchez fijaron su domicilio en Andorra, para no pagar impuestos, sin informarse bien de los requisitos legales; y ciertamente esto se le vino en contra cuando en 2011 perdió un juicio contra Hacienda española, teniendo entonces que pagar varios millones de euros de los impuestos que no pagó de 1989 a 1993, cuestión de la que también culpa a sus padres.
Jugar y ganar
En su libro, Arantxa retrata a unos padres obsesionados por controlar absolutamente todo en su vida, desde su forma de vestir, su alimentación, sus amistades y hasta los hombres con los que salía, quienes nunca terminaban de encajar porque siempre pensaban que esos "novios" podrían tener otros intereses muy distintos al amor por la tenista. Deja en claro que ha sido presa del objetivo que le impusieron sus padres “jugar y ganar”.
Este libro de memorias dista bastante del que escribió su padre, Emilio Sánchez, con el titulo "Forja de Campeones", donde narraba los sacrificios que, como progenitores, habían llevado a cabo tanto él como Marisa, su esposa. "Los frutos que esperamos recoger todos los padres normalmente constituidos son exclusivamente, la felicidad de nuestros hijos, un porvenir seguro para ellos, y que logren ellos también una familia estable el día en que decidan tomar estado”, decía Sánchez padre en su libro, lo cual está a kilómetros luz de lo que denuncia su hija, donde sin tapujos recalca una y otra vez que sus padres la engañaron con fuertes sumas de dinero que no supieron administrar. Les reclama 14 millones de euros.
Por su parte, el ex marido de Arantxa, Josep Santacana dijo que la ex tenista tenía "todas las pruebas para hablar" y por eso lo hizo.
Arantxa Sánchez Vicario, la única tenista española que ha conseguido ser número uno del mundo, ha declarado la guerra a su familia. Acusa a sus padres de haberla dejado en ruinas y les reclama 14 millones de euros. “Por culpa de ellos tengo problemas con Hacienda”, denuncia en su reciente libro “Arantxa ¡Vamos! Memorias de una lucha, una vida y una mujer”.
La lucha es feroz y es constante, como si fuese una pelea histórica con un enemigo tan íntimo que lo conocemos de memoria; así como se conocen las risas se conocen los gritos, y como se conocen las lágrimas de alegría también se conocen las de impotencia. Una pelea que comenzó en la niñez de una mujer y está terminando en tribunales, con ese enemigo tan intimo que puede ser la propia familia. Esta es la última historia de Arantxa Sánchez Vicario, la tenista que tuvo su fama máxima en la década del 90, cuando llegó a ser la número uno del ranking mundial.
Memorias
Luego de la publicación de “Arantxa ¡Vamos! Memorias de una lucha, una vida y una mujer”, los ojos de todos lo medios del mundo, y en especial los de su familia, no dejaron de posarse sobre el cuerpo de Arantxa Sánchez. Sucede que con el libro se abrió una caja de sorpresas de donde no salió muy buen olor; la infinidad de denuncias que recaen sobre los padres de la tenista ha abierto una guerra sin lugar para el perdón. Duras y crudas son las acusaciones que la hija la hija-tenista- famosa hizo llover sobre sus progenitores, y como en cualquier guerra, la contestación no tardó en aparecer.
Ante la declaración en su libro de “mis padres me han arruinado”, Marisa Vicario Rubio, la mamá de Arantxa salió a decir en un comunicado "Arantxa ha dado un paso más en su voluntad de herirnos y humillarnos". Pero quien sabe si esta herida y humillación no es una respuesta idéntica a los sentimientos de Arantxa mientras recorría su camino profesional.
"No me hablo con nadie de mi familia" y "tengo problemas con Hacienda" son algunas de las declaraciones que la ex tenista desarrolla en sus memorias, donde queda bien en claro que se sintió engañada y defraudada por sus padres, a quienes les pide cuentas de buena parte de la fortuna que amasó durante su carrera deportiva; les reclama 14 millones de euros y lo hace también en los tribunales, además los acusa de apropiación indebida y administración desleal.
A principios de la década del 90, los padres de Arantxa Sánchez fijaron su domicilio en Andorra, para no pagar impuestos, sin informarse bien de los requisitos legales; y ciertamente esto se le vino en contra cuando en 2011 perdió un juicio contra Hacienda española, teniendo entonces que pagar varios millones de euros de los impuestos que no pagó de 1989 a 1993, cuestión de la que también culpa a sus padres.
Jugar y ganar
En su libro, Arantxa retrata a unos padres obsesionados por controlar absolutamente todo en su vida, desde su forma de vestir, su alimentación, sus amistades y hasta los hombres con los que salía, quienes nunca terminaban de encajar porque siempre pensaban que esos "novios" podrían tener otros intereses muy distintos al amor por la tenista. Deja en claro que ha sido presa del objetivo que le impusieron sus padres “jugar y ganar”.
Este libro de memorias dista bastante del que escribió su padre, Emilio Sánchez, con el titulo "Forja de Campeones", donde narraba los sacrificios que, como progenitores, habían llevado a cabo tanto él como Marisa, su esposa. "Los frutos que esperamos recoger todos los padres normalmente constituidos son exclusivamente, la felicidad de nuestros hijos, un porvenir seguro para ellos, y que logren ellos también una familia estable el día en que decidan tomar estado”, decía Sánchez padre en su libro, lo cual está a kilómetros luz de lo que denuncia su hija, donde sin tapujos recalca una y otra vez que sus padres la engañaron con fuertes sumas de dinero que no supieron administrar. Les reclama 14 millones de euros.
Por su parte, el ex marido de Arantxa, Josep Santacana dijo que la ex tenista tenía "todas las pruebas para hablar" y por eso lo hizo.






