La otra tapa
España: para combatir el estrés la solución es romper todo
21 Feb 2012 (07:00) |

“Si querés llorar, llorá” o la práctica de boxeo. También la de estrujar pelotas de goma. O los conocidos vicios del cigarrillo. Para liberar tensiones, necesitamos de alguna acción. Cuando nos desbordamos, es probable que rompamos todo. Como pasa en las películas, como pasa en la realidad.
Europa atraviesa su peor momento de recesión. Los parados crecen minuto a minuto, al ritmo de las pulsaciones de los más castigados por el mal tiempo económico.
Ante toda crisis existen oportunidades. Ese es el caso de los dueños del emprendimiento que recorre el mundo por la original propuesta. Lejos de tener un fundamento científico sustentable, la acción de romper elementos ayuda a liberar tensiones y a sacar la ira generada por el alto nivel de desempleo y crisis económica.
Si los años de crisis argentina se subordinaron a los trueques y los microemprendimientos, en España podrán recordar su época de bolsillo flacos con la novedad del momento.
Zona de destrucción
Surgió en Valencia y ya planean abrir sucursales en Barcelona y La Coruña.
Tras el pago de 20 euros, el cliente entra a una habitación llena de utensilios del hogar y electrodomésticos disponibles para romper. Se llama “Crash Therapy” y Javier Talavera su creador.
El fundamento es el de combatir el estrés, una condición padecida por cada vez más personas en España. La realidad se presenta compleja no sólo en lo económico. La incertidumbre de adueña de los valores sociales, en tensión permanente en la calle.
El mentor detalló que existen dos tarifas para acceder a la “terapia de desahogo”. Una básica, de 20 euros, por la que el cliente cuenta con 25 piezas cotidianas (vasos, copas, platos, botellitas) para romper y una premium, de 30 euros, en la que se entregan a la persona 35 piezas y un electrodoméstico, que puede ser una impresora, un scanner o algo relacionado a su actividad.
Asimismo, el cliente puede optar entre bates de baseball o martillos y también le proveen de vestimenta de protección que incluye una máscara para proteger los ojos y guantes.
La persona cuenta con 20 minutos en la “zona de destrucción”, donde también hay un saco de box “por si le queda ira sin soltar”.
Talavera contó que llevan cuatro meses con el emprendimiento y están por abrir sucursales en Barcelona y La Coruña.
Tras asegurar que es pareja la cantidad de hombres y mujeres que asisten, el hombre destacó que la gente con esos minutos se desahoga; algunos salen cansados.
Destrucción y relax
Tras ingresar con los recaudos a la sala insonorizada, donde pueden darle vía libre a la rabia, la cura antiestrés ya tiene muchos encantos para quienes pasaron por la experiencia.
Paula Soto y Sergio Martínez, una pareja de Valencia que se sometía a esta terapia antiestrés, eligió la canción "Communication breakdown" del grupo The Fleshtones y, tras los primeros compases, han empezado a romper botellas y platos. Han terminado con el monitor de una PC.
Un centenar de clientes han incursionado en la rotura masiva ya que esta peculiar terapia en los tres meses que lleva en marcha tiene turnos agotados. Entre ellos, ingenieros, policías, taxistas y, durante el mes de febrero, estudiantes principalmente, "porque están en época de exámenes”.
Incluso una mujer embarazada de ocho meses, que probó este método y quedó tan contenta que después vino también su marido.
Más allá de la liberación de tensiones, existen las anécdotas muy interesantes. Ese es el caso de una mujer que concurrió expresamente desde Manresa (Barcelona) para probar la terapia, pasó siete minutos y veinte segundos golpeando suavemente el teclado de una computadora con un martillo.
Las historias se multiplican por el crecimiento de la empresa. Con el eslogan "Ya nadie pagará los platos rotos. Vive la experiencia Crash", la empresa espera continuar atrayendo clientes entre los valencianos que sufren estrés. Se trata de una innovación para escaparle al estrés. Y una idea novedosa de parte del inventor para escaparle, él también, a la crisis económica.-
LA TERAPIA CONTINÚA
El momento después a la destrucción
Una vez pasada la etapa de desahogo, el cliente concurre a una sala de relax, con música tranquila y luz tenue para que se relaje por completo. Allí percibe un jugo dulce para que se despabilen porque quedan abatidos. Además, al irse del “consultorio” de Crash Therapy, los clientes se llevan un dvd con su actuación para que vean en casa. La web: http://crashtherapy.com/.
Así lo supone una terapia valenciana que otorga turnos pagos a quienes quieran destruir en una habitación elementos de cocina y computadoras. ¿El fundamento? Se combate el estrés.

Foto 1/1 En la “Crash therapy” el cliente entra a una habitación llena de utensilios del hogar y electrodomésticos disponibles para romper.
“Si querés llorar, llorá” o la práctica de boxeo. También la de estrujar pelotas de goma. O los conocidos vicios del cigarrillo. Para liberar tensiones, necesitamos de alguna acción. Cuando nos desbordamos, es probable que rompamos todo. Como pasa en las películas, como pasa en la realidad.
Europa atraviesa su peor momento de recesión. Los parados crecen minuto a minuto, al ritmo de las pulsaciones de los más castigados por el mal tiempo económico.
Ante toda crisis existen oportunidades. Ese es el caso de los dueños del emprendimiento que recorre el mundo por la original propuesta. Lejos de tener un fundamento científico sustentable, la acción de romper elementos ayuda a liberar tensiones y a sacar la ira generada por el alto nivel de desempleo y crisis económica.
Si los años de crisis argentina se subordinaron a los trueques y los microemprendimientos, en España podrán recordar su época de bolsillo flacos con la novedad del momento.
Zona de destrucción
Surgió en Valencia y ya planean abrir sucursales en Barcelona y La Coruña.
Tras el pago de 20 euros, el cliente entra a una habitación llena de utensilios del hogar y electrodomésticos disponibles para romper. Se llama “Crash Therapy” y Javier Talavera su creador.
El fundamento es el de combatir el estrés, una condición padecida por cada vez más personas en España. La realidad se presenta compleja no sólo en lo económico. La incertidumbre de adueña de los valores sociales, en tensión permanente en la calle.
El mentor detalló que existen dos tarifas para acceder a la “terapia de desahogo”. Una básica, de 20 euros, por la que el cliente cuenta con 25 piezas cotidianas (vasos, copas, platos, botellitas) para romper y una premium, de 30 euros, en la que se entregan a la persona 35 piezas y un electrodoméstico, que puede ser una impresora, un scanner o algo relacionado a su actividad.
Asimismo, el cliente puede optar entre bates de baseball o martillos y también le proveen de vestimenta de protección que incluye una máscara para proteger los ojos y guantes.
La persona cuenta con 20 minutos en la “zona de destrucción”, donde también hay un saco de box “por si le queda ira sin soltar”.
Talavera contó que llevan cuatro meses con el emprendimiento y están por abrir sucursales en Barcelona y La Coruña.
Tras asegurar que es pareja la cantidad de hombres y mujeres que asisten, el hombre destacó que la gente con esos minutos se desahoga; algunos salen cansados.
Destrucción y relax
Tras ingresar con los recaudos a la sala insonorizada, donde pueden darle vía libre a la rabia, la cura antiestrés ya tiene muchos encantos para quienes pasaron por la experiencia.
Paula Soto y Sergio Martínez, una pareja de Valencia que se sometía a esta terapia antiestrés, eligió la canción "Communication breakdown" del grupo The Fleshtones y, tras los primeros compases, han empezado a romper botellas y platos. Han terminado con el monitor de una PC.
Un centenar de clientes han incursionado en la rotura masiva ya que esta peculiar terapia en los tres meses que lleva en marcha tiene turnos agotados. Entre ellos, ingenieros, policías, taxistas y, durante el mes de febrero, estudiantes principalmente, "porque están en época de exámenes”.
Incluso una mujer embarazada de ocho meses, que probó este método y quedó tan contenta que después vino también su marido.
Más allá de la liberación de tensiones, existen las anécdotas muy interesantes. Ese es el caso de una mujer que concurrió expresamente desde Manresa (Barcelona) para probar la terapia, pasó siete minutos y veinte segundos golpeando suavemente el teclado de una computadora con un martillo.
Las historias se multiplican por el crecimiento de la empresa. Con el eslogan "Ya nadie pagará los platos rotos. Vive la experiencia Crash", la empresa espera continuar atrayendo clientes entre los valencianos que sufren estrés. Se trata de una innovación para escaparle al estrés. Y una idea novedosa de parte del inventor para escaparle, él también, a la crisis económica.-
LA TERAPIA CONTINÚA
El momento después a la destrucción
Una vez pasada la etapa de desahogo, el cliente concurre a una sala de relax, con música tranquila y luz tenue para que se relaje por completo. Allí percibe un jugo dulce para que se despabilen porque quedan abatidos. Además, al irse del “consultorio” de Crash Therapy, los clientes se llevan un dvd con su actuación para que vean en casa. La web: http://crashtherapy.com/.





