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Crónicas de la tierra media: Esa bochornosa sensación de que te agarraron para la joda

20 Marzo 2017 (16:45)

Después de diez días de lucha, donde los nicoleños quedaron si trasporte y los choferes anduvieron con medio sueldo, el Concejo Deliberante no se bancó la presión y votó finalmente por el aumento del boleto. La desilusión de no creer más en nada, el dolor del sacrificio despreciado y esa irremediable sensación de que el sistema es perverso, es lo único que quedó como moraleja de una estéril contienda.

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Crónicas de la tierra media:  Esa bochornosa sensación  de que te agarraron para la joda
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¿Alguien tenía acaso alguna duda de que el boleto no lo iban a aumentar? ¿Acaso existe algún ser humano en esta ciudad que en el fondo, por ahí bien en el fondo, no supiera que pase lo que pase el aumento se venía igual? Entonces, ¿para qué tanto lio?, ¿para qué dejar a los usuarios, digámosles así que suena mas técnico, a pata durante más de una semana? ¿Tanto lio para recular de esa manera? ¿Y las manchas quién las quita? Ahora el ciudadano va a mirar con bronca a su querido colectivero, con más desprecio al sindicato de los mismos y con un odio inconmensurable a la empresa Vercelli. Hasta ahí habrá bronca, pero la decepción, la terrible desilusión que tendrá el nicoleño con sus concejales, a los que votaron para que los defiendan, ahí va a doler más.

Dejemos de lado si el aumento es justo o injusto, si el colectivo pasa a estar caro o no, porque en ese punto entraríamos en aguas que muy pocos manejan a ciencia cierta. Habría que ver a nivel nacional como están los precios en otras ciudades y como son los recorridos. Dejemos un segundo de costado esa cuestión. Lo que molesta es la desprolijidad y la falta de lógica (pongámosle para no pensar mal) en cómo se manejó el asunto.


Cronología del papelón

Con motivos justos o injustos, la empresa Vercelli solicitó al Concejo Deliberante que se aumente el precio del boleto. Este pedido se hizo ya hace un tiempo y los concejales viendo el quilombo que se venía y lo anti popular de la medida, lo fueron pateando. Llegado el momento de hacer frente al asunto, se votó finalmente y el Concejo, en representación de todos los ciudadanos, decidió que no debía haber aumento y a otra cosa mariposa.

La empresa, además de apelar la medida, utilizó una técnica de negociación que debería haber quedado en el pasado, pero bueno San Nicolás tiene esas similitudes con la “Macondo” del libro “Cien años de soledad”, que es la de presionar a la ciudadanía y sus representantes. La primera medida fue meterse con los choferes no pagando la mitad de los sueldos. La bronca de la negativa de los concejales dio de lleno en el bolsillo de los trabajadores.

Acá hagamos un paréntesis, los trabajadores de colectivos con todo su derecho, sin lugar a dudas y acompañados por su sindicato, realizaron un paro. La ciudad se quedó sin transporte hasta que la empresa no pague los sueldos. Hasta ahí todo va por los caminos lógicos, con la protesta dirigida a la empresa que no paga, que es la única responsable de no cumplir su contrato laboral.

Evidentemente este paro afectó a los ciudadanos que se quedaron sin el medio de transporte más importante de la ciudad.

Pensemos en ese trabajador que se toma mínimo cuatro colectivos al día para ir a su trabajo ¿como hacia? Debía ir como pudiera, caminando o pagándose un remis y gastando fortunas para transportarse, (los que podían obvios). Muchos quedaron varados, aislados, encerrados. Esa señora que limpia casas y cobra por hora se quedó sin ingreso. Multipliquen por cualquier operario común y corriente. La falta de colectivos no es chiste. Pero así son los paros.

El municipio puso una multa de mucha plata a la empresa por incumplimiento del contrato pero la protesta proseguía.


¿En qué quedamos?

Ahora, lo llamativo de la cuestión es que el sindicato de los colectiveros en vez de estar peleándola frente a la empresa que incumple sus pagos, fue directamente a presionar al Concejo Deliberante, a los ediles que representan al pueblo, para que imponga el aumento que beneficie a Vercelli ¿Se entiende lo ilógico de todo esto? Fueron a apretar a los Concejales elegidos por la gente para que vote un aumento en contra de su decisión. Ahí ya estamos mal, supuestamente ese no era el enemigo.


Así no

¿Que esperaría entonces uno de los concejales? Después de diez días sin colectivos, de que el pueblo pague de su bolsillo esta lucha y que haga marchas alentando la decisión en contra de una empresa que los tiene por rehén, lo mínimo es que se mantengan firmes en la resolución y accionen contra los responsables. Porque convengamos que a esa altura de la pelea no se podía dar marcha atrás, porque si votaban el aumento le estarían dando la razón a Vercelli y todo lo sucedido habría sido por nada. Lo mas lógico seria mantener firme la ideología y pelear por lo que se cree que es justo, sea o no sea así, ojo. Capaz que el aumento está bien, nadie dice ni que si, ni que no, pero si un concejal vota una cosa debe mantenerse firme en la misma, no cambiar por aprietes y menos no presentarse para no dar a cara.

En fin eso habría sido lo más razonable, pero finalmente el aumento se votó y todo el sacrificio de los nicoleños, que debieron gastar más plata para transportarse y el de los choferes de colectivos que estuvieron con medio sueldo más de la mitad del mes no sirvió para nada. Todo quedó como un capricho y una pelea de gallitos para medir virilidades, un papelón que los deja muy mal parados.

Entonces si la gente los silba o les tira huevazos, bánquensela se lo ganaron. Si vas a pelear una batalla peleala hasta el final porque si no queda muy desprolijo y los que pagaron los costos de la misma no son los que más tienen justamente. El sacrificio lo hizo la gente que se quedó con una horrible desilusión.