Diario El Norte

Editorial

Un Papa que brega por la paz, pero que no puede hacer milagros

06 Agosto 2017 (00:08)

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Finalmente el Papa Francico se pronunció sobre la crisis política que se vive hoy en Venezuela. A través de un comunicado, el Vaticano pide que "se eviten o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente", le reclama a los agentes de seguridad evitar el "uso excesivo y desproporcionado" de la fuerza.

El texto se dio a conocer cinco días después de las elecciones para definir los constituyentes que reformarán la Carta Magna que terminó con violentos enfrentamientos, más de 120 muertos, dirigentes opositores encarcelados y denuncias de fraude.

El Sumo Pontífice rechazó la nueva Constituyente por fomentar "un clima de tensión" e "hipotecar el futuro", se mostró preocupado por la "radicalización y agravamiento" de la crisis en Venezuela e insta a "todos los actores políticos, en particular al gobierno, que se asegure el pleno respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, como también de la vigente Constitución".

La Secretaría de Estado invitó además a que se "creen las condiciones para una solución negociada" de acuerdo con las indicaciones fijadas en una carta de diciembre del 2016 por el Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin. Según el número dos de la Santa Sede, que fue nuncio en Venezuela, para salir de la crisis es necesario fijar un calendario electoral, la liberación de los opositores presos, la autorización de asistencia sanitaria internacional y restituir las prerrogativas del Parlamento, según la carta de diciembre.

El Vaticano recordó también que el papa Francisco "sigue de cerca" la situación de Venezuela, así como "sus implicaciones humanitarias, económicas e incluso espirituales", asegura "su constante oración" por todos los venezolanos.

Se le venía pidiendo al Papa Francisco un pronunciamiento sobre la crisis en Venezuela, lo que finalmente hizo. Seguramente todos habrán quedado disconformes. El gobierno de Maduro, porque le pone límites a su autoritarismo, la oposición venezolana porque aspiran a que Su Santidad juegue un rol más protagónico en la lucha que han emprendido para terminar con la inflexibilidad autoritaria del gobierno bolivariano.

Sin embargo, el Papa hizo lo que debía hacer: caminar por el camino del equilibrio. Es curioso observar cómo le exigen a Bergoglio que solucione diferencias que no pueden zanjar los propios protagonistas de la historia. Algo parecido ocurrió en su momento con Cuba, cuando Francisco visitó al régimen de los Castro y fue duramente criticado por los exiliados en Miami.

Los protagonistas de estos conflictos deben entender que el Papa no puede encontrar las soluciones, si los propios sectores involucrados no aportan su granito de arena, solo puede hacer visible el problema, aportar mesura y buenos oficios para llegar a una solución. La guerra civil en Venezuela no se va a terminar ni con calles incendiadas ni con represión, sino a partir del diálogo. La democracia en Cuba tampoco se va a recuperar a partir del odio.

Francisco no es Dios. No se le puede exigir que haga milagros. También los argentinos deberíamos reflexionar sobre este tema, porque muchos están acusando a Bergoglio de ser peronista, o cristinista; siendo que el otrora Cardenal de Buenos Aires sostuvo una fuerte enemistad con los Kirchner (cuando pocos se animaban a enfrentarlos).

Nuestra convivencia la debemos recuperar nosotros mismos. Francisco no viene al país, porque observa que la grieta se ensancha cada vez más, que en este contexto su presencia no ayudaría en absoluto. Así de simple. De manera que empecemos por hacer las gestos necesarios de tolerancia y racionalidad politica, para convertirnos en una democracia moderna y racional, quizás el “milagro” pueda ser realidad.