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Relatos de un Viajero: Una visita a la Tumba de Tutankamón

13 Enero 2018 (16:34)

Hace algunos años tuve la oportunidad de viajar a Egipto, cuando todavía el clima político no estaba tan convulsionado. Una visita obligada es a la Tumba de Tutankamón, en el valle de los Reyes. Se trató de una experiencia absolutamente movilizadora, que vivimos –como siempre- en familia.

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Relatos de un Viajero: Una visita a la Tumba de Tutankamón
Foto 1/1    Vista de la Tumba de Tutankamón, en el Valle de los Reyes.

Pablo González

pablogonzalez@diarioelnorte.com.ar


Egipto es un país absolutamente subdesarrollado y fascinante a la vez. En alguna oportunidad ya les he contado sobre la visita a las Pirámides, y también a los Templos sobre el Río Nilo. Pero nunca les hablé sobre la excursión al Valle de los Reyes, para observar –entre otras cosas- la famosa Tumba de Tutankamón.

Una mañana nos levantamos bien temprano, e iniciamos esa travesía en familia. Al llegar al Valle de los Reyes, hay que dejar en una casilla celulares y máquinas fotográficas. Ya en el predio, lo que hay son algunas montañas no muy altas, en donde fueron enterrados distintos faraones.

Hasta ese emomento yo pensaba que los faraones sólo habían sido sepultados en las Pirámides. Pero no es así: según la época, también sus tumbas estaban en las montañas, y es allí adonde se encuentra la famosa Tumba de Tutankamón. Curiosamente no había mucha gente, así que no debimos esperar. Entramos, y de inmediato aparece una cámara refrigerada con el cuerpo momificado del Faraón. Estaba todo muy oscuro, por lo que un buen hombre egipcio se ofreció a alumbrarnos con linterna el recorrido, a cambio –claro está- de entregarle algunos dólares “a voluntad”.

Tras observar la Momia de Tutankamón pasamos a la Cámara Funeraria, donde originalmente hallaron el cuerpo y donde estaban todos los objetivos para rendirle culto (incluida la famosa Máscara, actualmente en el Museo de El Cairo). Nos quedamos varios minutos observando, y nos transportamos en el tiempo a nuestra adolescencia, cuando en el colegio la maestra nos hablaba sobre la cultura egipcia. Quién diría que varias décadas después, íbamos a tener el placer de visitar estos sitios en persona.


El descubrimiento


Tradicionalmente se ha dicho que la Tumba de Tutankamón fue encontrada en el valle de los Reyes el 4 de noviembre de 1922 por el británico Howard Carter, constituyendo uno de los descubrimientos arqueológicos más sensacionales de la historia de la egiptología, debido a la gran riqueza arqueológica encontrada. No obstante, su hallazgo fue realmente realizado por Husein Abdel Rasul, un niño de 10 años que llevaba agua a los miembros de la expedición y que encontró el primer escalón de la tumba de manera fortuita.

La fama actual de Tutankamón no se debe a los acontecimientos de su reinado, que fue breve e intrascendente comparado con el de otros grandes reyes como Tutmosis III o Ramsés II. Se debe más bien al tardío descubrimiento de su tumba, que es hasta el momento la única tumba real encontrada con un ajuar funerario tan variado, numeroso, bien conservado y prácticamente intacto. 

Si bien dicha tumba había sido violada por saqueadores en la Antigüedad, el contenido de la tumba fue restituido y se volvió a sellar. Tres mil años después, en 1922, la tumba fue encontrada por Husein Abdel Rasul y excavada por una expedición dirigida por Howard Carter y sufragada por lord Carnarvon. A Carter le llevó casi una década despejar e inventariar todo el material encontrado. La riqueza y variedad de los objetos encontrados, junto con el excelente trabajo llevado a cabo por Carter y su equipo, permitieron conocer muchos aspectos de la vida del Antiguo Egipto, desde los avances científicos y tecnológicos a los aspectos artísticos, plasmados en vasijas, cofres, juegos, armas, etc.


Las reliquias


Lo que se halló una pequeña sepultura destinada a un personaje no real que debió ser transformada para acoger al rey ante su prematura muerte. Carter y su equipo, supervisados por el gobierno egipcio, fueron retirando y catalogando en un lento proceso los 5000 objetos que encontraron en las cuatro pequeñas cámaras, concluyendo en febrero de 1932. Este material está en la actualidad en el Museo de El Cairo.

En la estancia que Carter llamó Antecámara estaba apilado mobiliario, carros desmontados, armas, vestidos y comida. La que llamó Anexo estaba llena de objetos, preferentemente vasijas, muebles, armas, ungüentos y comida. En la cámara funeraria, la única decorada con pinturas, se encontraron cuatro capillas de madera recubiertas de oro, encajadas cada una dentro de la anterior, que cubrían a su vez un sarcófago de cuarcita roja que contenía tres ataúdes antropomorfos, también encajados uno dentro de otro, de madera chapada en oro, los dos más exteriores, y de oro macizo el más interior. Dentro del último estaba la momia del joven faraón, con la cabeza y los hombros cubiertos por la célebre máscara. En la cuarta sala, que recibió el nombre de Cámara del Tesoro, se encontraron las vísceras momificadas del rey y objetos empleados en el rito funerario.


La maldición


El hecho de que varios exploradores que participaron en el descubrimiento de la tumba de Tutankamón murieron poco después, algunos en circunstancias extrañas, ha dado pie a muchas historias fantásticas y leyendas. La ciencia tiene varias hipótesis, normalmente aceptadas; una es que en el aire viciado de la tumba de Tutankamón habría esporas de hongos microscópicos, conservadas durante varios milenios, que aún fueron capaces de infectar a varios de estos exploradores al respirar el aire viciado. El descubridor de la tumba, Howard Carter, murió por causas naturales muchos años después.