Diario El Norte

Editorial

Los acuerdos por sobre las imposiciones para madurar de una vez por todas

11 Marzo 2018 (00:49)

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Cuando hacemos una elección renunciamos a algo. Tomar decisiones significa asumir responsabilidades. Comprometerse tiene que ver con hacerse cargo. No podemos estar constantemente rectificando, revisando, refundando.

 

Es cierto, todavía nos queda pendiente un cambio profundo. Algunos dirán, que se ha producido un cambio con respecto a las políticas de los años 90. Muchas cosas han cambiado para mejor, otras han retrocedido, empeorado. Una cosa no cambia: las constantes denuncias sobre corrupción.

 

La balanza sigue inclinada para el lado de la confrontación, mientras esté así seguiremos  viendo cómo fluctúa el plato, en un sube y baja que nos consume las mejores energías que pone a algunos abajo a otros arriba, pero que siempre nos muestra similares actitudes de quienes ostenta el poder, aún cuando hayan sufrido aquello que hacen cuando fueron oposición.

 

Acordar por sobre confrontar es lo que nos permitirá encontrar el clima del crecimiento sostenido, la armonía social  no se logrará por imposición de un sector. Se logrará por convicción de la mayoría. Ese acuerdo, aquel que tantas veces hemos reclamado sigue pendiente.

 

Hay quienes siguen justificando nuestras devaneos en la “juventud” que presentamos como país. Están aquellos que van más lejos aún, sostienen que somos un país adolescente. Por este motivo nos sucede todo lo que nos sucede, por eso repetimos los mismos errores, no logramos sostener acuerdos mínimos, estamos constantemente empezando de nuevo, cuestionando y rectificando todo lo que hace en nuestra vida comunitaria. 218 años desde la emancipación, 35 años continuos de democracia, todo tipo de experiencia vivida en los tiempos contemporáneos (guerra, lucha civil, terrorismo de Estado, hiperinflación, default, golpes de estado, renuncias de presidentes,  que se vayan todos, etc.) deberían constituir la experiencia suficiente para haber alcanzado la madurez, para dejarnos enseñanzas profundas.

 

Porque si no alcanzan los años, debería alcanzar la experiencia que deberíamos haber adquirido. 

 

Sin embargo parece no ser suficiente, porque con frustración seguimos observando cómo se repiten las conductas de un lado y del otro del arco político, cómo seguimos asintiendo, de alguna manera avalando las luchas y confrontaciones “coyunturales” y postergando aquellas definiciones que nos permitan trazar políticas de largo aliento.

 

Dicen que esto le sucede a los países que tienen mucho para dar, que tienen un gran potencial y que precisamente por este gran potencial no se disciplinan.

 

Muchas otras veces se habla de nuestra falta de "cultura" como país. Justificamos lo que nos pasa diciendo que mientras que países europeos tienen muchos siglos de historia nosotros somos "jóvenes". Es verdad sólo en una parte.

 

En realidad somos un país inmaduro. Pretendemos ignorar nuestra cultura, nos olvidamos que no descendemos de la nada. Descendemos de aquellas culturas que ponemos como ejemplo, de aquellas que con otro grado de desarrollo tecnológico ya habitaban estas tierras exhibiendo normas y sistemas culturales dignos de considerar hoy. Hagamos honor a nuestros ancestros. Demostremos de una vez por todas que podemos asimilar tanta cultura y experiencia. No priorizando la politiquería oportunista para acordar lo verdaderamente importante en el tiempo y terminar construyendo nuestra identidad con grandeza.-