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San Nicolás de los Arroyos
lunes, 20 mayo, 2024

Edición N° 4784

ÓMICRON TOMÓ LA CIUDAD

CRÓNICAS DE LA TIERRA MEDIA

Mediante engaños, espejitos de colores, seducción recíproca, jugando a que no pasa nada, con mentiras atractivas y la confianza del calor, ómicron se coló brutalmente en nuestra ciudad. Hoy, quien no se contagió, estuvo cerca de un covidoso o le viene pegando en el palo, porque la diabólica variante de la covid ya está en San Nicolás y la ciudad ya es suya. Optimus Prime, sálvanos.

Germán Rodríguez
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Las noticias venían de Europa, de Córdoba, de todas partes, las alarmas  se disparaban, el miedo rondaba los centros de salud y la población, atenta a un nuevo e inesperado brote epidemiológico, con el calor ya desembarcando brutalmente por estos lares, optó por lo más saludable, ignorar todo, meter la basura debajo de la alfombra y ver qué pasa, porque convengamos que venir a decretar un estado de sitio con todas las fiestas encima, las compras navideñas, y que hay que buscar regalos, preparar la mesa, ver a dónde salir después de celebrar con la familia y sumándose todas las despedidas, como que los días no alcanzaban y no daba como para andar preocupándose por ese virus con nombre de Decepticons.

Optimus Prime trató de advertirnos, rondaba la ciudad a bocinazos, pero nosotros, ciegos, sordos y mudos, pensando en las birras que había que comprar para no quedarnos cortos en Año Nuevo ni en Navidad, no lo escuchamos. Más vale adquirir bastante hielo para el escabio y no tanto barbijo que hace calor.



Cuando empezó a circular lo del pase sanitario, que tampoco nos hemos puesto muy firmes con eso, fue como la solución que nadie atendió. Listo, con eso estamos, fuera débil variante del covid.

Quedate quieto

Pasaron las fiestas y ahí arrancó la tos, el resfrío, la falta de olfato, el dolor de cabeza y las mil variables de esta nueva cepa que, si tenes las vacunas, la pasás, pero si no la tenés, dependés del azar puro. Y empezó el quilombo de los contagiados, de las largas colas, del hisopado y, por supuesto, todos los que se querían vacunar, que astutamente pensaron ‘voy temprano a la mañana que no hay nadie’, y se encontraron con todos los que pensaron ‘mejor voy a la mañana temprano que no hay nadie’, produciéndose largas colas y el caos de tener que esperar sin señal de wifi, entendiendo por fin que el tiempo es un gran valor que poseemos y que si no lo podemos administrar viendo series, está perdido.

Esto es un bardo bárbaro, anunciaban las autoridades tratando de llevar calma a una población que todavía no le caía la onda de “nos cuidamos entre todos” y menos con este calor. 



El problemas es que se venían las vacaciones, y resulta que no era oportuno contagiarse ahora porque impediría el viaje, y ni hablar del embole del aislamiento y todo ese garrón que hizo un desastre en todos los trabajos dejando a la mitad del personal tratando de duplicar funciones. Lo peor se vivió en las dependencias públicas, como policía y personal médico que quedaron poquitos trabajando a destajo.

Entonces, si no te contagiabas, eras contacto directo, teniendo negocios cerrados, bares cerrados y ese miedo de ¿y ahora qué?, ¿cierran todo? Naaa, ya está, hay que aguantar el chirlo nomás. No se cierra nada porque no hay plata, ni un mango.

Parece que no se puede llegar a un acuerdo con el FMI porque no aceptan yerba mate como parte del pago, lo que puede derivar en un futuro desalentador. Covid, sos el mínimo de nuestros problemas.



Entonces así fue como ómicron triunfó, se comió la ciudad y, salvo aquellos aislados, el resto sigue manejándose como si nunca sucedió nada, como si ese fantasma invisible no estuviera y que si no lo nombramos, al igual que una pesadilla de Fredy Krugger, no se hace realidad.

Pobres ilusos.



Rompetexto: Nosotros, ciegos, sordos y mudos, pensando en las birras que había que comprar para no quedarnos cortos ni en Año Nuevo ni en Navidad, no nos preocupamos por ómicron. Más vale adquirir bastante hielo para el escabio y no tanto barbijo que hace calor.

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