“PROTEGER LA LACTANCIA MATERNA: UNA RESPONSABILIDAD COMPARTIDA”

La Campaña se extiende –como cada año, en el mundo- durante la primera semana de agosto. “La lactancia debe ser entendida como un derecho humano. Es el primer escalón de las prácticas de atención primaria de la salud y de la soberanía alimentaria. La invitación es a pensar cómo cada uno desde su rol, puede colaborar en este trabajo compartido”, instó la especialista Carolina Alva en diálogo con EL NORTE.

Rocío Vega
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Desde 1992, del 1 al 7 de agosto se celebra en más de 170 países la Semana Mundial de la Lactancia Materna, con la intención de fomentar esta práctica y mejorar la salud de los bebés. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Salud de la Nación recomiendan la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de vida (sin incluir agua, jugos o infusiones, ni alimentos). Luego, comenzar a incorporar progresivamente alimentos apropiados para la edad, manteniendo la lactancia hasta los dos años o más. En el contexto de la pandemia de Covid-19 se sugiere mantener la lactancia, lavándose las manos y usando barbijo.

Este año, Alianza Mundial para la Acción sobre Lactancia Materna (WABA, por su sigla en inglés) seleccionó el tema: “Proteger la lactancia materna: una responsabilidad compartida”.  La premisa se vincula a los objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, al destacar los vínculos entre la lactancia materna y la supervivencia, la salud y el bienestar de las mujeres, los niños y las naciones.

La consultoría y asesoría municipal en lactancia materna se brinda actualmente en varios puntos de San Nicolás de 7:30 a 12:30: en el Centro de Salud de barrio Asonia (los jueves), en el Hospital de Zona Norte (los martes) y en el Centro de Salud de barrio 9 de Julio (los lunes). El espacio se encuentra a cargo de la Lic. en Fonoaudiología, Asesora en Lactancia Materna y Puericultora Carolina Alva.

Una asignatura urgente

“La lactancia debe ser entendida como un derecho humano, de los bebés, de las mamás. Es el primer escalón de las prácticas de atención primaria de la salud y de la soberanía alimentaria. La invitación es a pensar cómo cada uno desde su rol, puede con su accionar, colaborar en este trabajo compartido de proteger la lactancia materna. Hay muchas maneras de poder hacerlo, todos somos responsables. La mujer que amamanta necesita sentirse acompañada en su decisión de amamantar, luego de recibir una información práctica y actualizada. Es responsabilidad de todo el equipo de salud de actualizarse y brindar la ayuda oportuna, sobre todo en esa primera hora que es clave: en el momento que esa mamá se encuentra por primera vez con su bebé. Conocemos todas las ventajas que esto tiene. Muchas veces ese primer encuentro se posterga, se interfiere y no se facilita”, sostuvo consultada por EL NORTE Carolina Alva quien recordó la utilidad del sitio www.e-lactancia.org.

Tetanalgesia

En los centros de salud locales se está implementando la tetanalgesia. La especialista de nuestra ciudad notó que la lactancia materna también se protege desde este lugar.

“Lactancia materna, se considera un método combinado de analgesia no farmacológica pues incluye el tener al bebé en brazos en contacto piel con piel con su madre, lo cual lo tranquiliza al sentir su olor corporal y el latir de su corazón. Además se nutre de la leche de sabor dulce mientras se distrae succionando. Este método utilizado antes, durante y después de un procedimiento doloroso puede reducir tanto el llanto como la expresión de dolor. El efecto analgésico se obtiene por la presencia de triptófano en la leche, precursor de la melatonina, que aumenta la concentración de beta-endorfinas en la sangre. Una de las propiedades de la leche materna, no siempre aprovechada, es su efecto analgésico, conocido como tetanalgesia”, precisó.

Vínculos y acciones necesarias

“Para poder sostener la lactancia materna es necesario el apoyo de toda la comunidad: el acompañamiento de la pareja, la familia y todo el entorno. Esto incluye la distribución de las tareas domésticas y de cuidado entre progenitores. A su vez, los ámbitos de trabajo y de estudio necesitan contemplar licencias por maternidad y por paternidad, espacios para la extracción de leche y horarios reducidos para disponer de tiempo para alimentar al bebé con leche materna en estos contextos”, marcan desde la Campaña mundial.

El embarazo y la lactancia son un momento especialmente vulnerable para las mujeres trabajadoras y sus familias. Las mujeres embarazadas -y los y las lactantes- requieren protección especial para prevenir daños a la salud, y necesitan tiempo suficiente para dar a luz, recuperarse y amamantar a sus hijos e hijas. Al mismo tiempo, también necesitan protección para garantizar que sus puestos de trabajo no se vean amenazados por el embarazo o la licencia de maternidad. 

La OPS/OMS recomienda que los países implementen y apliquen el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna a todos los niveles. “Es vital garantizar que las madres no sean blanco de la industria y el marketing que en ocasiones pueden peligro la lactancia materna mediante la promoción de la alimentación con fórmula”, advierten.

Pandemia de Covid-19

La Organización Mundial de la salud sigue recomendando que se cumplan las pautas estándar de alimentación infantil durante la pandemia de Covid-19, entre las que se encuentran:

– Inicio de la lactancia materna dentro de una hora después del nacimiento,

– Lactancia materna exclusiva hasta que los bebés tienen seis meses de edad, y

continuación de la lactancia materna junto con alimentos complementarios nutricionalmente adecuados y seguros, hasta los dos años de edad o más.

– Los beneficios de la lactancia materna y la crianza de la interacción madre-bebé para prevenir la infección y promover la salud y el desarrollo son especialmente importantes cuando los servicios de salud y otros servicios comunitarios se ven interrumpidos o limitados.

– Se debe apoyar a las madres y los bebés para que permanezcan juntos y practiquen el contacto piel con piel y/o el cuidado de canguro, independientemente de que ellos o sus bebés tengan o no una infección por el virus Covid-19 sospechosa, probable o confirmada. Se debe proporcionar asesoramiento sobre lactancia materna, apoyo psicosocial básico y apoyo práctico de alimentación a todas las mujeres embarazadas y madres con bebés y niños pequeños.