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San Nicolás de los Arroyos
martes, 26 octubre, 2021

Edición N° 3848

RECURSO CONSTRUCTIVO PARA MATERIALIZAR CUBIERTAS

BÓVEDAS Y BOVEDILLAS: EJEMPLOS EN LADRILLO, MADERA Y HORMIGÓN



Con la capacidad de salvar luces, esta técnica logró popularizarse dentro de ciertas tipologías industriales, adecuándose a los requerimientos dimensionales de talleres, fábricas y depósitos. La carga expresiva de las bóvedas y bovedillas, así como su economía y su velocidad de ejecución, han transformado a estos sistemas en una opción para incorporar la capacidad plástica y expresiva de las técnicas tradicionales.

Una bóveda es un elemento constructivo superficial en el que los elementos trabajan a compresión. Si bien esta resolución constructiva ya era utilizada incluso en el tiempo de los romanos, algunos tipos de bóvedas (como la catalana o la bóveda tabicada valenciana) comenzaron a establecerse como recursos constructivos de alta popularidad en algunas regiones del mundo a partir del siglo XIX, al presentarse como una solución adecuada para la construcción de viviendas (principalmente por su bajo costo material). Con la capacidad de salvar luces de incluso treinta metros por módulo, esta técnica logró popularizarse dentro de ciertas tipologías industriales, adecuándose a los requerimientos dimensionales de talleres, fábricas y depósitos.



Las bovedillas, por otro lado, son definidas como bóvedas de pequeñas dimensiones prefabricadas o realizadas in situ a través de piezas cerámicas, hormigón, u otros materiales. Estos elementos descargan sobre vigas o viguetas, comúnmente materializadas en hormigón pretensado o acero y, en conjunto, configuran las losas y los entrepisos.

Solución contemporánea

En general, la curvatura de la bovedilla es menor a la de una bóveda tradicional, ya que las luces a salvar suelen ser más acotadas (incluso actualmente existen ciertos bloques cerámicos sin curvatura alguna, especialmente diseñados para cubrir las luces entre viguetas con un solo elemento). En este caso, la gran velocidad de ejecución colaboró a que este sistema sea ampliamente utilizado en diversas partes del mundo.

La carga expresiva de las bóvedas y bovedillas, así como su economía y su velocidad de ejecución, han transformado a estos sistemas en una solución óptima para incorporar (de manera contemporánea) la capacidad plástica y expresiva de las técnicas tradicionales.



Tabicada valenciana

En algunos casos, la cubierta puede convertirse en el elemento con la principal carga expresiva de un proyecto arquitectónico. La bóveda catalana -también conocida como bóveda tabicada valenciana- se estableció como un recurso constructivo de alta popularidad en las regiones de España a partir del siglo XIX, presentándose como una solución adecuada para la construcción de viviendas por su bajo costo material y su gran velocidad de ejecución. Con la capacidad de salvar luces de incluso treinta metros por módulo, esta técnica logró adecuarse a los requerimientos de la arquitectura industrial, empleándose incluso en talleres, fábricas y depósitos.

En los años 50, las búsquedas asociadas al lenguaje arquitectónico y la expresividad de los materiales promovieron el desarrollo de nuevas investigaciones en torno a esta técnica. Diversos arquitectos lograron encontrar en este gesto proyectual y en el ladrillo una solución óptima para incorporar a su arquitectura la capacidad plástica y expresiva de las técnicas tradicionales. En la actualidad, aún son muchos los arquitectos y arquitectas que continúan investigando este sistema y optan utilizarlo en sus proyectos, fusionándolo con técnicas contemporáneas.


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