ROPA SUCIA Y MALDICIONES GITANAS

DELITO “SOBRENATURAL”

Un curioso episodio que empezó por redes sociales y terminó con denuncias en la policía, involucra venta de lencería (usada), ritos satánicos, gualichos y promesa de agresiones. El escándalo, arrancó con la estafa en una compra y terminó con amenazas de todo tipo, que van desde las físicas hasta las espirituales.

De la redacción de El Norte
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Todo comenzó como una transacción común y corriente por las redes sociales. La joven con su perfil “semilla” habría estado promocionando la venta de diversos productos desde su página de FACEBOOK, en los que había artículos de belleza y ropa interior. Lo particular del perfil de la vendedora, es que la misma además es miembro activo de otra página un tanto especial de “adoradores de Satanás”. Talvez si la victima hubiera chequeando donde se estaba metiendo lo habría pensado dos veces antes de efectuar la transacción.

Como sea, la compradora eligió un conjunto de lencería, realizó el pago y espero ansiosa su pedido. La sorpresa, según lo que denunció, es que al abrir el paquete se encontró que la ropa interior que habría comprado, no solo era usada sino que estaba sucia, algo sumamente desagradable y antihigiénico.

La victima hizo el reclamo y al no recibir respuesta comenzó a “escrachar” a “semilla” por lo sucedido.

Amenazas del mas allá

La aparente estafadora, no solo no aceptó el reclamo, sino que también empezó a amedrentar a su demandante de una manera particular: echándole maldiciones gitanas, y advirtiéndole que a cierta hora de la noche comenzarían a pasarle cosas malas por parte de “espíritus malignos”. Este escándalo de las redes sociales hizo que la gente participe dándole “tips” a la víctima para no ser recipiente de algún mal diabólico, recomendándole oraciones y ciertos rituales que la protegerían de las huestes infernales. Como advertimos en un principio, la denunciada se considera a si misma hija de Lucifer por lo que las luchas del bien y el mal participaron activamente de esta venta de lencería sucia.

La tipología de las amenazas cambió cuando la denunciada habría comenzado a amenazar de agresiones físicas a su demandante por lo que todo este revuelo bizarro pasó al ámbito de la justicia y estos particulares chats ya no pueden verse en la web.

La eterna lucha del bien contra el mal tendrá un nuevo escenario en la justicia.